México se ha convertido en uno de los países más peligrosos para la infancia, incluso por encima de naciones que desde hace años sufren situaciones de guerra declarada, como Siria e Irak. Sólo en los primeros 10 meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador se ha reportado el homicidio de 796 niños y adolescentes. De acuerdo con expertos consultados por Proceso, se trata de una conducta que la delincuencia organizada comenzó a utilizar notoriamente desde 2017, para amedrentar a los grupos rivales o a la autoridad.
“Los homicidios de menores de 18 años han ido en aumento”, lamenta la jefa de protección del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) México, Dora Giusti.
El director ejecutivo de la Red por la Defensa de la Infancia en México (Redim), Juan Martín Pérez García, advierte en entrevista que lo que hay que destacar en el asesinato de menores de edad es que “los grupos criminales han adoptado este patrón para generar terror en sus adversarios: otros grupos de la delincuencia y las fuerzas de seguridad”.
