Oaxaca de Juárez, 24 de febrero
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNCon humor (sin el que sería incomprensible su gran inteligencia), Alejandro González Iñárritu celebró a carcajadas la broma (ni a “pesada” llegó) que le hizo Sean Penn al leer la tarjeta del Oscar para la mejor película:
“¿Quién le dio a este hijo de perra la green card…? ¡Birdman!”.
Ganador también de las estatuillas por mejor guión y mejor director, el triunfador hizo este comentario:
“Quiero dedicar este premio a mis compatriotas mexicanos, los que viven en México. Rezo para que podamos encontrar y construir el gobierno que merecemos. Y a los mexicanos que viven en este país, que son parte de la última generación de inmigrantes en este país, rezo para que sean tratados con la misma dignidad y respeto que los que vinieron primero y construyeron este increíble país de inmigrantes”.
El sentido profundo de su deseo no admite discusión, pero sí el alcance de sus palabras:
¿De verdad merecemos un gobierno mejor, cuando hay tantos mexicanos que con sus conductas parecen empeñados en que los gobierne algo peor?
cmarin@milenio.com
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESEl jueves cuando concluía la celebración del día del Ejército en Chilpancingo, un grupo de jóvenes con los rostros cubiertos atacaron con cohetones (es una simplificación calificarlos así: se trata de explosivos caseros, como se puede ver en los videos de prensa, que se lanzan con armas también artesanales, pero que pueden hacer daños muy graves sobre todo si pegan a alguna persona) y bombas molotov, piedras, así como lo que tuvieron a su alcance, un cuartel militar en la capital del estado. Cuando llegaron hacía unos minutos que había concluido la ceremonia que encabezó, es un decir, el gobernador (otro decir) Rogelio Ortega. Durante todo el ataque, que se prolongó durante muy largos minutos, no intervino ninguna autoridad para detener las acciones vandálicas.
Unas horas antes, cerca de la una de la madrugada, el mismo grupo, identificado con la CETEG, como le informamos aquí el viernes, había canjeado a dos empresarios de Coca-Cola a los que
había secuestrado dentro de la misma distribuidora de la compañía, para canjearlos por tres estudiantes de una de las normales rurales que controla la Coordinadora, que habían sido detenidos por las autoridades saqueando un camión de la empresa refresquera.
Hay que recordar, como escribíamos el viernes, que ese mismo miércoles en la mañana, un grupo de representantes de empresas globales le informó al presidente Peña que realizará este año inversiones por 11 mil millones de dólares. En contraparte le habían pedido al Presidente que se garantizara el Estado de derecho y la seguridad jurídica. Pocas empresas son más globales que Coca-Cola, cuya planta de Chilpancingo es de la empresa Femsa, otra notable empresa global mexicana.
Cuando estaba concluyendo ese encuentro de empresarios globales con el presidente Peña, en Chilpancingo, tres jóvenes que bloqueaban unas calles saquearon un camión de Coca-Cola. Son cientos ya los camiones repartidores, de todo tipo de empresas, grandes, pequeñas, nacionales, transnacionales, que han sido robados y saqueados, y en ocasiones sus conductores agredidos, algunos de ellos de forma brutal.
En esta ocasión, la policía estatal decidió detener a tres de los saqueadores por una denuncia de la empresa. Ante la detención, un grupo de la CETEG fue a la planta refresquera, diciendo que quería dialogar con los directivos, pero en realidad tomó las instalaciones, secuestraron a dos ejecutivos, el gerente y el subgerente de la planta, se los llevó, los mantuvo retenidos en el plantón de la Coordinadora en el Zócalo de Chilpancingo y como rescate pidió que se liberara a los jóvenes que habían robado el camión. Para eso se exigió que la empresa levantara la denuncia de robo.
Con la presión de las autoridades, la empresa levantó la denuncia, y los jóvenes vándalos fueron canjeados por los empresarios. Autoridades estatales supervisaron el canje donde apareció como testigo nada menos que el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos,Ramón Navarrete Magdaleno. El gobierno de Guerrero se apresuró, luego de estos hechos, a garantizarle a la CETEG que no habría represalias y que no tenían intención alguna de desalojar su campamento en el Zócalo de la capital del estado, frente al Palacio de Gobierno. De allí partieron el jueves a media mañana los manifestantes que atacaron el cuartel de Chilpancingo.
La primera reacción ha sido de la propia empresa que obviamente ha decidido cerrar la planta distribuidora y dejar de dar servicio en toda la región ante la falta de seguridad para sus trabajadores y propiedades. Ha habido en el ámbito local quien le ha pedido que reconsidere su decisión, pero lo que no se ha considerado es la necesidad de garantizar en Guerrero esa seguridad jurídica y el Estado de derecho que reclamaban las empresas globales el pasado miércoles.
Una demanda que tiene ya muchas semanas, ante las pérdidas materiales y de todo tipo que han originado estos actos vandálicos. En una investigación que le presentamos aquí a mediados de enero, o sea hace un mes, los empresarios locales estimaban las pérdidas por saqueos de carga y robo de vehículos en poco más de mil millones de pesos. Pero ninguna autoridad ni entonces ni ahora interviene para impedirlo y entre tanto, incluso ante una denuncia penal, se termina aceptando el canje de ejecutivos secuestrados por saqueadores detenidosinfraganti.
La Coca-Cola se irá de Chilpancingo aunque sea temporalmente, y la seguirán muchas otras empresas, tantas como las que no llegarán a Guerrero si las autoridades no deciden acabar con actos que, como lo demostró el ataque al cuartel el jueves pasado, van más allá de cualquier reivindicación social.
LA JORNADA JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ ASTILLEROEl poder es bien común. Cuando es bien propio es corrupción(igualmente, el bien común es concepto central del PAN mexicano).
Vera escribió el pasado 20 de enero al papa Francisco en relación con la muerte del fiscal Alberto Nisman, encontrado sin vida en su departamento a unas horas de asistir al Congreso de su país para abundar en una acusación contra la presidenta argentina por presunto encubrimiento criminal de los autores del atentado de 1994, que dejó 85 muertos y cientos de heridos, contra el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).
El amigo del Papa no creía en la versión del suicidio del fiscal Sisman, y en ese contexto describía su visión de la Argentina de estos días: “Un país infectado de mafiosidad y servicios en guerra imponiendo luctuosas agendas desde los sótanos y la sensación de que todos los esfuerzos por servir y enseñar valores empezando por casa y por uno mismo parecen irse por la cloaca del miedo, la violencia y la avaricia (…) De un lado y del otro del mostrador. De adentro y de afuera. Fabricando escenarios y regando sangre a su paso. Sentados sobre la miseria humana y rindiendo culto al dios dinero”.
Vera decía a Francisco: Los enfrentamos hace mucho. Ahora ya sé mucho más que antes y no voy a callar. Ahora necesito que reces por los muchachos de la Alameda y por mí. Ante tanta consternación, angustia y confusión de tanta gente que todos los días se levanta a trabajar y son hombres y mujeres de bien, es necesaria hoy tu palabra como agua en el desierto. Que aparezca una luz de esperanza en medio de tanta oscuridad
( ).
Francisco contestó menos de 10 horas después, apenas habiendo llegado de Filipinas, pero sin citar aún a México. Ofreció rezar, cada vez más
, por esos argentinos en lucha y pidió que a la vez ellos lo hicieran en favor de él. Un mes después, este sábado 21, a partir de los señalamientos epistolares de Vera de que en Argentina había uncrecimiento sin pausa del narcotráfico
y que La Alameda hará nuevas denuncias, Francisco consideró que el panorama terrible de su país (según los párrafos de Vera antes mencionados) aún está por debajo de la realidad del nuestro, que México está peor que Argentina. Por ello habló de su experanza de que aún sea evitable llegar a la mexicanización
, y reveló que algunos obispos mexicanos le habían hecho saber que acá la cosa es de terror
.
El papa Francisco, ha de recordarse, no programó una visita al México siempre fiel a pesar de que este año estará en ciudades estadunidenses y que en su agenda ya están consideradas otras actividades en América Latina. El nuncio apostólico en México (el mismo que ayer fue citado en su condición de embajador de un país extranjero por el canciller Meade a causa de las palabras papales que generaron tristeza y preocupación
en el peñismo –¿son esos los términos republicanos propios de un gobierno serio o quedan en el terreno de la frivolidad de una institucionalidad de telenovela: ¡Oh, Francisco, por qué te portas así!
?) estuvo en Ayotzinapa unos días antes de la Navidad recién pasada para decir a familiares de los normalistas que Francisco está con ellos. Días después fue asesinado el sacerdote Goyito en Guerrero y su homónimo autodefensa, el padre Goyo, solicitó un permiso de un año para alejarse de Michoacán, cuyo jefe católico regional, el arzobispo de Morelia, fue designado cardenal con mensaje de preocupación vaticana por la violencia en México.
Otra mexicanización ganaba fama mundial. El director Alejandro G. Iñárritu (sin el González colocó su nombre en los créditos de la muy bien lograda película Birdman, que le llevó la noche del domingo a ser el máximo ganador en la entrega de los premios Óscar) daba continuidad a la reciente racha exitosa de mexicanos dedicados al arte e industria del cine en territorio estadunidense (con Alfonso Cuarón el año pasado bajo los reflectores y el gran cinefotógrafo Emmanuel Lubezki, también triunfador ahora).
Luego de recibir las estatuillas del caso, el director de Amores perros no se refirió al tema de los 43 normalistas mexicanos como lo había hecho en algún acto público anterior y como otros artistas y personajes públicos han procurado hacerlo en foros de resonancia. Pero la prudencia autoimpuesta o solicitada por los organizadores del acto hizo que el mensaje de G. Iñárritu fuera más impactante, al mencionar que reza por que en México encontremos el gobierno que merecemos.
La broma de cuates del nada conservador ni racista (sino todo lo contrario) Sean Penn, que en realidad fue una burla a la mentalidad estadunidense que busca poner traba a la creatividad y esfuerzo de los mexicanos, no motivó una polémica que restara fuerza al señalamiento central del director que en su primer tramo exitoso hizo pareja creativa con el escritor Guillermo Arriaga. Las palabras de AGI relacionadas con los migrantes mexicanos y el trato esperado en Estados Unidos también calaron más hondo que una arenga o un gesto escandalosos.
El cuidado reproche del multipremiado dominical no mereció respuestas de altura. Peña Nieto opuso un discurso de demagogia barata, asegurando que su gobierno siembralas mejores condiciones
para éxitos como el de AGI. El PRI, por su parte, alegó que más que merecer, estamos construyendo un mejor gobierno
. ¡Corte, hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
