Oaxaca de Juárez, 10 de octubre
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNEl martes del primer diálogo público, lo que se entregó al secretario de Gobernación comenzaba diciendo: “Exigimos, primero, cancelación total y no posposición momentánea disfrazada de consulta del Reglamento Interno propuesto y aprobado…”.
Pero en el Punto 1 del documento que desde ayer circuló, la Asamblea General Politécnica responderá al gobierno federal que “La SEP no puede cancelar la aplicación del Reglamento Interno del IPN” porque “no tiene vigencia, pues no fue publicado en la Gaceta Oficial del IPNpara su difusión y entrada en vigor, por lo que se exige la cancelación definitiva de su publicación ahora y en lo posterior…”.
Leyó usted bien y, como se sabe, Miguel Ángel Osorio Chong ya dijo que sí a la primera y las otras nueve demandas.
¿Qué embrollo es este?
O los representantes estudiantiles ignoraban que jamás ha estado en vigor el ordenamiento, o su primera demanda, simplemente, careció siempre de sentido (de hecho, la propia directora hasta entonces anticipó que ya no se publicaría: jamás regularía la vida del Poli).
¿Se trata de que el problema nunca se resuelva?
CIRGO GÓMEZ LEYVA LA HISTORIA EN BREVELa desvergüenza del gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, es esperpéntica. Incapaz de gobernar, de garantizar seguridad, desentierra ahora algo parecido a la teoría de la conspiración para acusar a los “opinodemócratas del centro” de los males que aquejan a la afligida entidad. Como si nosotros hubiéramos matado a 43 personas en Iguala.
Con un impudor propio de los tiranos, pide que los guerrerenses determinen su permanencia en el cargo a través de una consulta. Algo absurdo, pues hasta sus más duros críticos del PRI y el PAN han expresado que su salida solo agravaría la crisis.
Pero, bueno. El Gabinete de Comunicación Estratégica levantó una encuesta telefónica el martes entre habitantes de Guerrero. Aquí tres datos para el plebiscitario gobernador Aguirre:
* 81 por ciento de los guerrerenses piensa que las cosas van mal en el estado.
* 71 por ciento cree que el gobernador no tiene el control de la delicada situación actual.
* 67 por ciento considera a la inseguridad y la violencia el principal problema.
Y aunque es cierto que en la misma encuesta únicamente 31 por ciento respondió que sí debe dejar el gobierno, la lectura completa de las estadísticas le recomendaría un mínimo de recato.
Faltan 10 meses para las elecciones y un año para que Aguirre se vaya a su casa. Nadie está pidiendo con seriedad que deje el cargo, gobernador. Lo que se demanda es algo que usted no puede, no sabe dar: eficacia.
No es que sea un asesino. Simplemente, usted es un incapaz. De 1995 a la fecha.
De Aguas Blancas a Iguala. Un incapaz.
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESLa caída de Vicente Carrillo, como la semana pasada la deHéctor Beltrán Leyva, no implica sólo que se haya dado un golpe durísimo contra un líder histórico del narcotrafico, implica éxitos en la estrategia de seguridad del estado que no pueden soslayarse. Y confirma también que no hay atajos cuando se quiere recuperar la seguridad perdida en diversas zonas del país. No hay, porque no puede haberla, una nueva estrategia de seguridad, lo que hay son nuevas o distintas políticas para implementar una estrategia que pasa por premisas muy básicas: llevar ante la justicia a los criminales; depurar y fortalecer los cuerpos policíacos, ministeriales y judiciales y reconstruir el tejido social con oportunidades sociales y de trabajo sobre todo para los niños y los jóvenes.
En los casi dos años que lleva la actual administración hay cosas en seguridad que se han hecho muy bien y otras en las que han habido deficiencias o insuficiencias, sobre todo en el ámbito estatal y municipal. En el capítulo de detención de capos, la operación ha sido ejemplar: de los jefes históricos del narcotráfico hoy sólo quedan en libertad el MayoZambada, El Azul Esparragoza, si se cree que no ha muerto; y Servando Gómez, La Tuta. Pero esas detenciones, como ha ocurrido en el pasado, no siempre implican mejoras en la seguridad cotidiana. El diagnóstico sobre las razones que impiden un avance más completo no es diferente al que se tenía en el sexenio pasado. En su reciente libro, Los Retos que enfrentamos, Felipe Calderón dice que “logramos mucho a nivel federal, pero no avanzamos al mismo ritmo a nivel estatal, entre otras cosas porque el sistema político mexicano no cuenta con las herramientas o los incentivos suficientes para obligar a cada autoridad en el ámbito de su competencia a cumplir con su deber, ni los ciudadanos cuentan con instrumentos para exigirles a éstas de manera apropiada y eficaz que realicen su tarea básica de brindar seguridad”. Lo mismo podría decir hoy el presidente Peña y lo ocurrido en Guerrero es una confirmación, precisamente, de eso, más allá de las detenciones de capos.
Hay espacios que han tenido mejorías notables, como Nuevo León (lo señalaba el propio presidente Peña esta semana), como Ciudad Juárez, Torreón (donde fue detenido Carrillo) o Tijuana. Pero el problema siempre termina siendo el mismo: la debilidad institucional en ciertos estados y municipios para comprometerse con las políticas de seguridad. Sin duda, en la administración Peña la capacidad de cooperación y coordinación interinstitucional y del gobierno federal con los estados ha avanzado y también se han dado algunos golpes notables a varios de los principales capos con una utilización menor de violencia.
Pero Guerrero demuestra que nada de eso es suficiente si las instituciones no son modificadas. En Iguala lo terrible es que el presidente municipal y su esposa tenían antecedentes claros de relación con el crimen organizado; que pese a esos antecedentes fueron patrocinados tanto por el gobernadorÁngel Aguirre como por el secretario de salud y precandidato de Morena, Lázaro Mazón, pasando por Nueva Izquierda que hizo a José Luis Abarca presidente municipal y a su esposa, María de los Ángeles Pineda, consejera nacional del partido. Nadie, en ningún nivel, investigó los nexos familiares con notorios criminales, su situación patrimonial con un crecimiento explosivo, los recursos de campaña.
La policía estatal de Guerrero sigue teniendo uno de los peores parámetros del país; el mando único no se ha implementado y peor aún, como en otros casos, cuando se habla de mando único se olvida que éste sólo tiene sentido si va acompañado de un nuevo modelo policial en los estados, que está mucho más rezagado aún. En Iguala había poco más de 300 policías municipales: hoy 22 están detenidos, 87 fueron llevados a control de confianza y unos 200 simplemente no se presentaron a trabajar desde el 28 de septiembre. ¿Dónde están, quiénes son, se quedaron con sus armas y equipos si es que los tenían? No hay una sola respuesta sobre el tema. Esa policía municipal, como muchas otras, había rechazado el mando único estatal y el gobierno del estado no hizo el menor esfuerzo por avanzar en él.
El mando único de poco sirve sin un nuevo modelo policial (el de Nuevo León y su Fuerza Civil, a pesar de que aún está en construcción, vuelven a ser un buen ejemplo). Y eso se debe imponer por ley, aunque sea en forma transitoria. Algunos gobernadores sí están interesados en avanzar en la seguridad, otros sólo quieren navegar y algunos más, tienen intereses que los llevan a mirar literalmente hacia otro lado y no asumir responsabilidades. La creación de instituciones no es un capítulo marcado por la buena voluntad.
Y Guerrero es la mejor demostración de que si esos modelos no se imponen desde el ámbito federal, la corrupción, la negligencia, la dejadez, terminan golpeando un enorme esfuerzo nacional en seguridad que ante estos ataques se puede derrumbar como un castillo de naipes. Por eso mientras celebramos la caída de Vicente Carrillo o Beltrán Leyva tenemos que lamentar Guerrero.
LA JORNADA JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ ASTILLEROMientras el hacendoso Jesús Murillo Karam descubre más tumbas clandestinas en Iguala y atrapa a un mafioso hermano de la esposa del presidente municipal fugado, reaparece en el escenario la estampa del Señor de los Cielos (no se habla de ningún funcionario público en gozosa espera de que le acondicionen un palacio volador que comenzará a usar dentro de un año, sino del auténtico Amado Carrillo Fuentes, caído oficialmente en una cruenta guerra de cirugía estética para cambiarle el rostro).
El hermano de Amado, Vicente, apodado El Viceroy, ayuda a partir de ayer a lanzar humo sobre el agitado escenario nacional, luego de haber sido apaciblemente detenido en Torreón, la ciudad lagunera donde durante largos años se han vivido salvajes enfrentamientos entre cártelesinstalados a ambos lados del río Nazas, con permanentes e impunes agresiones a los pobladores de la capital regional, la mencionada ciudad de Torreón, en Coahuila de los Moreira, y de Gómez Palacio y Lerdo, correspondientes a Durango.
Aun cuando la atención mediática ha estado generalmente concentrada en otras zonas calientes del país, en La Laguna se reproducen las peores escenas clásicas del poderío criminal enderezado contra ciudadanos indefensos. Por desgracia, la aprehensión efectista de El Viceroy no ayudará en automático a resolver los graves problemas de los laguneros, pues las estructuras del crimen organizado suelen seguir intactas luego de estos golpes individuales, e incluso podrían empeorar a causa de las reyertas entre bandos, acicateados por las acciones parciales de la autoridad contra determinado personaje.
Otro actor de reparto pretendía ayer elevarse a las alturas cívicas, casi insurgente. Ángel Aguirre Rivero advertía ayer a los del ‘‘centro’’ y a los ‘‘tecnócratas’’ que no dejará el cargo de gobernador de nota roja del estado de Guerrero, a pesar de presiones que no quiso precisar. En todo caso, que el Instituto Nacional Electoral realice una consulta popular sobre su permanencia o salida del cargo, planteó el ex priísta, ahora perredista apoyado por los chuchosdominantes del PRD. El regateo en Guerrero va subiendo, con la ficha de Ángel Aguirre Rivero buscando encarecimiento con el recurso de mostrarse temporalmente rejego.
Otros presuntos guerrilleros (sólo uno, en realidad, y se habla de ‘‘presuntos’’ en cuanto no había, al momento de teclear este texto, ninguna prueba de autenticidad, pudiéndose tratar de un montaje concebido para enturbiar y distraer) subían a las montañas internéticas para difundir un video de dos minutos, sin mayor profundidad ideológica, meramente operacional, casi burocrático, en el cual apenas rozaban al ‘‘ narcoestado mexicano’’ y en cambio se concentraban en declararse decididos a combatir a uno de loscárteles que actúan en territorio guerrerense, el de los Guerreros Unidos, atrincherados en Iguala y acusados de ser los responsables de desapariciones y asesinatos de estudiantes de normales rurales.
Por medio de una brigada de ajusticiamiento especialmente creada para enfrentar a ese bando específico del crimen organizado, el comité guerrerense del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente, en su videocomunicado con fecha 6 del presente mes, pero dado a conocer ayer (), también declaró como cómplice de los crímenes que han conmocionado al país a la corriente perredista hegemónica Nueva Izquierda, conocida como Los Chuchos. No se puntualizó si los ‘‘ajusticiamientos’’ anunciados alcanzarían con igual penalidad a los narcotraficantes y a los políticos.
La volátil aparición y sentencia de los presuntos guerrilleros mereció un natural posicionamiento del PRD y sus dirigentes chuchos, trasladando el foco de atención de los problemas de Iguala y los estudiantes de Ayotzinapa hacia los terrenos de la polémica sobre violencia política, provocaciones y eficacia y viabilidad de los partidos, las elecciones y otras formas de fallida representación popular. De acusados políticamente como corresponsables de la tragedia guerrerense, no sólo la de Iguala, esos chuchos pasaron a la condición de víctimas amenazadas y de incomprendidos promotores de la unidad de las izquierdas.
Un día antes, las importantes movilizaciones de protesta en varias ciudades del país y del extranjero fueron desplazadas o menguadas en la agenda mediática a causa de lo sucedido a un símbolo fundamental del PRD, llamado su ‘‘guía moral’’, Cuauhtémoc Cárdenas, el ingeniero michoacano que decidió marchar en la ciudad de México, en protesta por la masacre de Iguala, junto con el poeta Javier Sicilia y el académico y escritor Adolfo Gilly, quien resultó descalabrado luego que decenas de manifestantes abuchearon al final de la marcha al tres veces candidato presidencial, ya en la Plaza de la Constitución, entre gritos de ‘‘¡traidor!’’ y ‘‘¡asesino!’’, lanzando objetos al grupo que se movía para poner a salvo al ex jefe de Gobierno capitalino.
Notable desaire de una parte de la Cámara de Diputados a la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Olga Sánchez Cordero, a la que por vulgar reparto de cuotas partidistas se asignó este año la medalla Eduardo Neri, y expectativa ante la firme respuesta de los estudiantes politécnicos al intento de atole con el dedo por parte de OsorioShow, mientras Peña Nieto da por recibido en suelo mexicano su palacio volador de carísimo costo que de inmediato fue llevado a Estados Unidos para que durante casi un año lo acondicionen para el uso imperial previsto desde el calderonismo, pero gozosamente ratificado por un mexiquense dado al lujo.
Y, tope en lo que tope
, como diría ayer EPN prometiendo que irá a fondo en el caso Iguala, ¡hasta el próximo lunes!
Twitter: @julioastillero

