Oaxaca de Juárez, 2 de febrero
MILENIO CARLOS MARÍN EL ASALTO A LA RAZÓNDespreciable servicio de lacayos hacen a su PRI y a su más prominente militante, Enrique Peña Nieto, los diputados federales que impidieron ayer al ex jefe de Gobierno del DF Marcelo Ebrard exponer lo que quisiera sobre la malograda Línea 12 del Metro.
A estas alturas de la historia universal, recordar el derecho de un acusado a su defensa es tan absurdo como necesario argumentar en favor de la libre respiración o de saciar la sed.
Con autoritarismo cobarde, los torquemaditos dispararon contra sí mismos y sus titiriteros porque hicieron fácil a Marcelo explicar el origen de que se le prohibiera dar su versión sobre la herrumbrosa línea dorada: todo, dijo, vino “de Los Pinos y el PRI…”.
Por “semestral” o “preliminar” (como alegan sus linchadores) que fuera la sesión legislativa, a la que “sin invitación” se presentó uno de los más innovadores gobernantes que ha tenido la capital del país (el mejor presidenciable de la izquierda en 2012), los inquisidores debieron honrar la leche con que fueron criados y, así fuera por hipócrita cortesía, dejar que Ebrard hiciera su alegato.
EXCÉLSIOR JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ RAZONESLa agenda nacional, interna, parece comerse todo: entre Ayotzinapa y la seguridad, las casas controvertidas o no, las luchas internas en los partidos y las candidaturas, no parece haber espacio alguno para observar qué lugar tenemos en el mundo y cómo ese lugar influye en nuestra vida cotidiana.
En estos días estamos frente a varias disyuntivas importantes: México debe observar cómo se posiciona ante el tema Cuba y Estados Unidos; debe decidir qué hacer ante una Venezuela que agrede porque se desintegra; debe observar de cerca qué sucede en Europa, luego de una elección griega que puede detonar parte de la Unión Europea. Pero pocas cosas son más importantes que definir qué se hará en la relación con Estados Unidos y los negocios que se plantean con China, desde las obras de infraestructura hasta las inversiones petroleras y energéticas.
Para nadie cabe duda que la asociación estratégica de México está dada, desde hace ya varios años, con Estados Unidos. América del Norte es la región de la que México es parte y no puede ni debe deslindarse o alejarse de ella. En realidad, la apuesta tiene que ser ir más allá, transformar la relación en un mecanismo de integración aún más profundo que el actual.
Desde que se estableció el Tratado de Libre Comercio en 1994, lo cierto es que la relación comercial y la integración económica han tenido un crecimiento geométrico asombroso, con un comercio que supera el millón de dólares por minuto e inversiones que han integrado cadenas de producción completas entre ambos países. Pero ha faltado la decisión política, a ambos lados de la frontera, de dar un paso más allá: de ambos lados se han cometido errores, de ambos lados se ha disipado la agenda, de ambos lados se ha permitido que la relación comercial siga su propio cauce sin llevarla a otro nivel de integración y de comprensión más profunda.
A eso se sumó en los últimos años, la crisis económica que vivió Estados Unidos desde el 2008, la crisis de la seguridad que ha vivido México, y los desencuentros que se dieron al inicio de esta administración entre ambos gobiernos por falta de comprensión y desconfianzas mutuas. Las tres cosas se han reencauzado en los últimos tiempos, salvo el factor disruptivo que significó Iguala. La economía estadunidense, además, ha recuperado un papel hegemónico en un contexto de crecimiento. Y el desafío de la economía mexicana es seguirle el ritmo, ser parte sustancial de ese proceso.
Por otra parte, nadie duda que China va camino a convertirse en la mayor economía del mundo, pero también se ha encontrado con serios cuellos de botella en los últimos años. Tiene enormes recursos y necesita crecer fuera para consolidar un crecimiento que no puede, por lo menos no con la misma intensidad, sostener dentro de su país. China, por eso, financia muy generosamente sus proyectos. Fue el caso del ferrocarril de alta velocidad México-Querétaro, que originalmente fue otorgado a una empresa de ese país porque el propio gobierno chino financiaba prácticamante todo el proyecto con recursos otorgados a intereses bajísimos y pagaderos a muy largo plazo. Sus críticos aseguran que esa generosidad suplanta estándares de calidad y control que pueden ofrecer otras empresas. Por eso, dicen, esas grandes inversiones se hacen en países pobres (la más reciente Nigeria) y no funcionan en naciones desarrolladas donde las exigencias son mayores.
Pero también se presenta otro problema: Estados Unidos y China están confrontados en el que será, sin duda, el mayor mercado potencial del mundo: la llamada cuenca del Pacífico. Los acuerdos que se están planteando para la región están muy avanzados y tanto China como EU están dispuestos a firmarlos. Pero ambos quieren cosas diferentes de la región y en el caso chino no existe disposición a abrir en ese tratado de libre comercio regional su economía a nivel de mercado. Ambas naciones disputarán los mercados en donde esperan asociarse.
Y México es una pieza muy importante en ese andamiaje. Lo es por la relación con EU, por la vecindad geográfica, por la capacidad productiva, por la potencialidad de integrar mercados en América del Norte. Por eso China está interesada en penetrar en México. Y por eso EU está interesado en que los grandes proyectos que pudiera haber en nuestro país tengan un fuerte sello regional. Y eso incluye infraestructura y energía. En esa disputa está la razón de muchos desencuentros que se han vivido en los últimos tiempos. Allí se encuentra también parte de la razón de la cancelación de la licitación del tren México-Querétaro, o mucho más recientemente la cancelación del Dragon Mart en Quintana Roo.
México, que tiene además una estrecha sociedad con Colombia, Perú, Chile y Costa Rica en estos temas, no puede desechar ninguna relación importante, pero al final tendrá que ser muy claro respecto a cuál es su apuesta. Hoy debería estar al norte de nuestra frontera. En los próximos días confirmaremos si es así.
LA JORNADA JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ ASTILLEROLa eventual resolución rápida y precisa de esas dos preguntas (cuyos enunciados hoy son sostenidos y defendidos apasionadamente por cada una de las partes en conflicto) no ha sido posible ni lo será en un mediano plazo debido a que los acusadores han actuado con evidente espíritu faccioso y sumario, coaligadas de sugerente manera las fuerzas y recursos de Enrique Peña Nieto, los legisladores priístas, Miguel Ángel Mancera y Joel Ortega Cuevas, permitiendo que en lugar de una contundente demostración de la presunta corrupción de Ebrard se abra paso una fundada percepción de que en el fondo del asunto predominan (con una comisión a modo y su sentencia sin escuchar a la parte acusada y sin cumplir los procedimientos legislativos del caso) los cálculos de exterminio político de un adversario, más que un auténtico espíritu justiciero.
Ebrard, por su parte, ha sido ineficaz en su propia defensa, ciertamente cerrados para él muchos de los terrenos mediáticos que suelen ajustarse conforme a la agenda del poder en turno, pero atenido Marcelo sólo a esos canales tradicionales y omiso en cuanto a ventilar con energía y puntualidad su versión de los hechos mediante las accesibles redes sociales. Tampoco había dado Ebrard un paso fuerte, verdaderamente confrontacional, en demanda de ser escuchado y de que su postura fuera atendida sino ayer, en la hora final de esta fase legislativa de la comisión indagatoria que ahora transfiere el expediente al terreno de la acción penal. Deshojando la margarita electoral (como se decía en la parte final del Astillero del pasado viernes), ME estudiaba si aceptaba la candidatura a diputado federal por el PRD-Chucho-amalista con el que no hace clic, o la del Movimiento Ciudadano que está en concentrado proceso de suma de votos para conservar su registro (muy confiado en la abundante cosecha venidera de Jalisco con Enrique Alfaro, pero condicionado en cuanto a alianzas por el panismo allí coaligado al MC alfarista, el de Emilio González Márquez y su mánager, el cardenal Juan Sandoval, enemigo expreso de Ebrard por políticas abortistas chilangas) o la del propio Andrés Manuel López Obrador, con quien estaba programada una plática personal en estos días (con el también acusado por el tema de la línea 12, el senador Mario Delgado, como avanzada de monetarizadas migraciones rumbo a Morena), a Marcelo le asestaron el amago judicial justo antes de que resolviera las dudas de su nueva adscripción grupal y de que tratara de retomar la ruta, primero legislativa, rumbo a la candidatura presidencial en 2018 de las izquierdas reformadas, como lo pretendía en 2011, cuando cedió el paso a Andrés Manuel López Obrador, aprobó la decisión de dos para hacer candidato al gobierno capitalino a Miguel Ángel Mancera y parecía encaminarse rutilante a un destino muy distante de los vericuetos por los que hoy le llevan.
Mientras tanto, cargado de politiquería el asunto, imprecisas las fronteras entre la fundada acción judicial legítima y la venganza política extrema (según eso, una de las causas sería el haber filtrado los datos de laCasa Blanca y la compañía Higa, hecho que niegan con firmeza tanto el ex jefe de gobierno como el profesional y respetable equipo de trabajo de Carmen Aristegui y ella misma), quedan desprovistos los ciudadanos de saber si en la especie se está frente a un político muy corrupto, causante de graves daños al erario y al interés público en la mencionada línea dorada o si en realidad se está en presencia de un acto más de despotismo del poder sexenal que desea impedir que un aborrecido opositor con posibilidades de crecimiento siga adelante.
Tampoco será posible calcular la fuerza del partido Morena tan sólo a partir de las asambleas distritales y estatales que realizó ayer para que fueran aprobadas las candidaturas únicas que la Comisión Nacional de Elecciones dio por válidas y que los asambleístas, conforme a la convocatoria del caso, para las postulaciones a diputados federales de mayoría relativa, sólo habrían deconocer
y aprobar para declararlasinapelables
. Ya con esos aspirantes a las curules federales, y los nueve buscadores de gubernaturas estatales (ninguno de los cuales tiene hoy expectativas fundadas de triunfo), impuestas las designaciones, que no elecciones, el nuevo partido elaboró a su vez las listas de 10 aspirantes por distrito al sorteo (la tómbola, es el término que se ha generalizado para designar el proceso de insaculación) de las candidaturas de representación proporcional o plurinominales.
Con el gobierno federal empeñado en sacar de la atención mediática el caso de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos y la abierta advertencia de que habrá tolerancia cero
a las protestas desbordadas, padres de esos estudiantes murillescamente dados por asesinados han viajado a Ginebra, en una fase de internacionalización del conflicto, en demanda de atención y justicia en el legítimo plano externo, dado que en el interno se cierran las puertas y los puños.
Y, mientras el senador Ernesto Cordero se ausentaba ayer de la inauguración del último periodo ordinario de sesiones del congreso federal (negativamente histórico al haber aprobado las lamentables reformas peñistas), por asistir al Supertazón junto con Felipe Calderón y el cuñado de éste, Juan Ignacio Zavala, ¡hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
