Oaxaca de Juárez, 3 de julio
LA JORNADA
ASTILLERO
JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ
Hasta que, en plena efervescencia popular de la que daba cuenta en su periódico, murió en Veracruz, el 2 de julio de 1911, el profesor Filomeno Mata Rodríguez, nacido en San Luis Potosí el 5 de julio de 1845. Fundador y director de otros periódicos, en El Monitor Tuxtepecano fue abiertamente partidario del gobierno de Porfirio Díaz, durante cuya administración fue director del Diario Oficial de la Federación y de la imprenta del mismo gobierno. Pero, a partir de la creación del citado Diario del Hogar,empezó un proceso de radicalización antiporfirista por el cual es recordado como un ejemplo de periodismo revolucionario, crítico, comprometido con las causas populares, perseguido por el poder político.
En el mismo día y mes, pero del año en curso, falleció el periodista Jacobo Zabludovsky Kraveski. Su vida profesional también tuvo dos destacadas etapas en el periodismo electrónico. En la primera mantuvo un riguroso apego al poder, convertido en virtual vocero del gobierno en turno, acusado de silenciar o distorsionar hechos políticos adversos al régimen, ejecutante aplicado de las directrices trazadas por Emilio Azcárraga Milmo (soldado del PRI
), a quien el hijo de éste, con Jean como segundo apellido, retiró del emblemático noticiero nocturno a menos de un año de hacerse del heredado control de Televisa (Azcárraga Milmo murió el 16 de abril de 1997 y el programa informativo 24 horas, inaugurado el 7 de septiembre de 1970, tuvo su postrera emisión el 19 de enero de 1998, dando paso a Guillermo Ortega Ruiz, quien del 20 de enero de 1998 al 31 de marzo de 2000 condujo El noticiero, que luego fue tomado, hasta la fecha, por Joaquín López-Dóriga Velandia, nacido en Madrid el 7 de febrero de 1947).
La siguiente etapa de Zabludovsky tuvo como punto de partida una frecuencia radiofónica ínfima en comparación con el anterior poder televisivo ejercido, La 69, alojada en el 690 de AM en el Distrito Federal, donde dio inicio el primer día de septiembre de 2001, ya con el PRI fuera del poder federal, el programaDe una a tres, en el que ejerció libertad y crítica como nunca antes. En marzo de 2004, luego de que el Monitor, de José Gutiérrez Vivó, fue desalojado de esos espacios, el noticiero de Jacobo se comenzó a transmitir en el 1110 de AM y en el 88.1 de FM.
En su segundo aire, el abogado que nació el 24 de mayo de 1928 y vivió en el barrio capitalino de La Merced mantuvo su innegable oficio periodístico (la transmisión en vivo de lo sucedido en la ciudad de México durante el sismo de 1985 es memorable) y se esmeró en dar cobertura a temas como la guerra no declarada
contra el narcotráfico y las eventualidades electorales, entre ellas las campañas del principal opositor al poder en turno, Andrés Manuel López Obrador, a quien entrevistó para esas frecuencias radiofónicas y, en fecha reciente, para el diario El Universal,con el que también colaboraba.
A criterio de este tecleador, el ejercicio periodístico realizado en su segunda etapa profesional no diluirá el sello sustancial de la relación íntima con el poder que mantuvo durante las décadas en que ocupó la centralidad informativa de Televisa. Pero, más allá de la valoración que cada cual haga del trabajo periodístico de Zabludovsky, su muerte lleva a reflexiones sobre los enconos históricos, las etiquetaciones perdurables y las variantes que, a Filomeno Mata como a Jacobo, les llevan a pasar de un posicionamiento a otro (aunque el saldo histórico de cada uno de los nombrados esté en los extremos).
En ese proceso de revisiones e incluso recomposiciones, autoridades y políticos priístas de Oaxaca han creído oportuno reinstalar la discusión sobre la posibilidad de que los restos físicos de Porfirio Díaz regresen a México. El diputado federal Samuel Gurrión propuso a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión un punto de acuerdo para traer de París los mencionados restos, haciendo énfasis en los logros y méritos de quien también murió un 2 de julio, pero de 1915, y a quien ahora una corriente de opinión pretende sustraer del nicho de villano histórico.
Se logre o no tal repatriación física, lo cierto es que en México hay actualmente una suerte de ejecutivo neoporfirismo nostálgico. Ni siquiera se consiguen los índices de desarrollo material que presumía aquella dictadura, pero en cambio sí se reproducen las peores prácticas de aquel régimen salvajemente represor. La matona consigna oficial del porfirismo ha sido actualizada por un¡Abátanlos en caliente!
, que aplica el Ejército contra presuntos delincuentes (la presunción se mantiene jurídicamente hasta que un juez determina al final de un proceso formal si resultó cierta o no), como demostraron ayer en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez con copia de las órdenes castrenses giradas a personal que entró en acción en Tlatlaya.
Y, mientras Miguel Ángel Mancera evalúa a los miembros de su gabinete a los que pidió la renuncia provisional (todo a causa de la catástrofe electoral, cuyo responsable es Héctor Serrano, el todavía secretario de Gobierno), sin asumir que a él ya lo evaluaron recientemente en las urnas, ¡hasta el próximo lunes, con Comex metida en un embrollo con Los Pinos por habertuiteado sobre una pintura de altura
en un diferendo métrico real () !
Twitter: @julioastillero
PUNTOPORPUNTO
EXPEDIENTE POLÍTICO
JOSÉ CONTRERAS
Jacobo Zabludovsky forjó a varias generaciones de periodistas que trabajaron directamente con él e influyó en el desarrollo profesional de muchos otros.
Su ya histórica narración realizada en vivo por la XEW minutos después del primer sismo del 85 es todo un manual de periodismo.
Jacobo era el titular del noticiero más importante e influyente de la televisión mexicana. Pero ante la tragedia, se bajó del pedestal y se fue a la calle a reportear. “Nunca se deja de ser reportero”, dice una de las máximas del periodismo.
A través del teléfono de su coche –entonces no había celulares– Jacobo describió con gran detalle lo que encontraba a medida que recorría las calles de la ciudad de México.
Eso permitió que miles de ciudadanos que escuchaban el radio –la señal de televisión se había caído– tuvieran una idea de la magnitud de la tragedia.
Sus fuentes informativas de ese momento no fueron los funcionarios de alto rango con los que frecuentemente hablaba durante el noticiero 24 Horas, ni los comunicados de prensa de las dependencias.
Sus fuentes fueron policías rasos, rescatistas, encargados de negocios y ciudadanos a quienes Jacobo dio voz en esos momentos de angustia y confusión.
Jacobo Zabludovsky nos dejó como herencia muchas enseñanzas. El 19 de enero de 1998 dio a conocer la cotización del dólar e inmediatamente después pronunció la frase: “24 Horas termina hoy. Muchas Gracias. Buenas noches”. Y dio por terminado el noticiero.
Con esa lacónica frase, Jacobo nos enseñó a aceptar con serenidad y con dignidad cuando una etapa termina. Y que por mucho que alguien logre permanecer 27 años al frente de un noticiero estelar, ningún espacio en los medios es eterno.
Nos enseñó que el cierre de un ciclo debe dar la pauta para que se abra otro con mejores perspectivas que el anterior.
El fin de 24 Horas no fue el fin de Jacobo Zabludovsky. Liberado de los yugos de antaño y con más de 70 años encima, Jacobo inició otra etapa en su carrera, que incluyó la conducción del noticiero De una a tres por Radio Centro y la redacción de su columnaBucareli, en El Universal.
Los testimonios de quienes se formaron bajo su tutela coinciden en destacar la caballerosidad y la amabilidad que lo caracterizaban, lo cual nos enseña que no es necesario ser prepotente ni grosero para ser un líder.
OFF THE RECORD
**A CALENTAR
Con el anuncio de que pidió la renuncia de todo su gabinete, el jefe de Gobierno del DF, Miguel Angel Mancera, puso a los suplentes a calentar.
Varios calientan a la espera de un llamado para ocupar una de las dos o tres plazas que quedarán vacantes después del 15 de julio.
**CARTELERA POLÍTICA
La película de la semana es: El Recaudador (2010) del director Cristobal Krusen.
Sinopsis: “Un hombre acostumbrado a cobrar facturas tiene un plazo perentorio para recuperar cierta cantidad de dinero y hace uso de toda su imaginación para lograrlo”.
El protagonista es el secretario de Hacienda, Luis Videgaray.
expedientepolitico@yahoo.com.mx
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EXCÉLSIOR
RAZONES
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
Recuerdo perfectamente el momento porque, para mí, fue muy importante. Conocí a Jacobo Zabludovsky en septiembre de 1989, en Washington. Era la primera vez que iba a una gira presidencial en el extranjero. El presidente eraCarlos Salinas que hacía su primera visita oficial a Estados Unidos, estuvo en Washington y en Nueva York. Allí, a poco de despegar, conocí a Joaquín López-Dóriga, que regresaba, después de una enfermedad y cambios importantes en su vida, a una gira presidencial. Joaquín, siempre generoso y con toda la experiencia del mundo, pasó muy rápido de ser colega a convertirse en amigo y me enseñó lo que yo entonces no sabía: cómo funcionaba una gira presidencial, cuáles eran los botones que había que tocar para tener información, quiénes eran las personas que daban o quitaban acceso a ella, más allá de los altos funcionarios.
Pero, en aquella ocasión, también me presentó, yo se lo pedí, a Jacobo, con el que Joaquín había trabajado muchos años. El entonces conductor de 24 Horas estaba en el punto más alto de su carrera: tenía peso, influencia y poder en el más amplio sentido de la palabra. Sin embargo, en aquella ocasión pedí que me lo presentaran por otra razón: me asombraba que mientras otras figuras de la prensa de aquella época esperaban a que les llegaran las notas, la información, demandaban privilegios y gozaban de ellos, Jacobo (invitado siempre en todas las principales mesas de la política y por ende de la gira) estaba con su libreta y su pluma, con una pequeña grabadora, preguntando, entrevistando, tomando notas, pasando largas horas en una sala de prensa, que podría haber montado tranquilamente en su habitación, esperando a que, como era entonces norma, le llegaran todas las “exclusivas” importantes para su noticiario nocturno. Pero ahí estaba trabajando, haciendo lo que nunca dejó de ser, un reportero y, más allá de eso, un cronista, un gran cronista y observador de la vida política y social del país.
Nunca fuimos, en el verdadero sentido del término, amigos, nunca trabajé con él, ni en sus mismos medios, pero cada vez que nos encontrábamos o coincidíamos (por alguna extraña razón nos tocaba encontrarnos con enorme frecuencia en eventos profesionales, restaurantes, museos y calles, en México o en el extranjero) era el mismo colega afectuoso, interesado, informado, que había conocido en septiembre de 1989. Daba siempre gusto encontrar aJacobo y platicar con él, aunque sea unos minutos, invitarle o ser invitado a tomar una copa de vino en su mesa.
Ya sé, yo también lo pensaba hasta 1985: Jacobo era algo más importante y más trascendente que un cronista. Era la voz oficial, la del soldado (Azcárraga Milmo dixit) ante el presidente en turno, la voz y la imagen de aquella Televisa. Buena parte de eso era, sin duda, verdad. Pero incluso en ese contexto Jacobo mostraba un enorme profesionalismo respecto a cómo hacer las cosas, cómo presentarlas, en cómo observaba y conocía el trabajo periodístico de todos los demás, incluyendo sus principales críticos, que lo hacían diferente.
Esa diferencia de Jacobo, para mí y para muchos otros, se confirmó mucho antes de que lo conociera en aquella gira en Washington: fue en su cobertura (porque fue suya, ni siquiera de su empresa devastada por la tragedia) en los sismos de 1985. Con un teléfono, una cámara y una moto, con lo que tuviera a mano, comenzó a contar la tragedia de una ciudad destruida que conocía como pocos, con todo el profesionalismo que permite un corazón desgarrado por la pérdida de amigos, compañeros de trabajo, de espacios que eran parte de su vida y de la de todos.
La historia posterior la conocemos, aunque hay capítulos, historias, personajes que intervienen en ellas, que algún día tendrán que develarse. Concluido el sexenio de Carlos Salinas, comenzó una transición que culminó, hace exactamente 15 años, con el triunfo de Vicente Fox. Esa transición, que en los medios había comenzado en realidad desde fines de los 80 y se aceleró en 1994, tenía que trascender a Jacobo, tenía que cerrar su etapa. Hubiera podido optar por retirarse para viajar o disfrutar su enorme colección, la más importante de América, de discos de tangos, o podía dedicarse a realizar algunos trabajos especiales.
Decidió reinventarse: renunció a todo lo anterior y se concentró en la radio y la prensa escrita, informó, pero ahora, por sobre todas las cosas, opinó y opinó sobre todo y todos. En ocasiones acertaba y en otras no. Pero trabajó casi hasta su último día con independencia, con talento, con información, y siguió siendo, sin la parafernalia y el peso que tuvo en su momento 24 Horas, lo que siempre fue: un periodista, un gran cronista y un buen hombre. Con su muerte se cierra toda una etapa, termina de irse toda una generación de periodistas, y del periodismo, en nuestro país. Descanse en paz.
La decisión de Mancera
Ya habrá tiempo de analizar la decisión y los movimientos que provocará, pero el que el jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, le pidiera la renuncia a todo su gabinete para relanzar su gobierno es acertada y valiente. Se deshará de lastre, de ineficiencias y de deslealtades. Una buena decisión, de esas que no se acostumbran en nuestro país.
LA RAZÓN
PERISCOPIO
RAYMUNDO SÁNCHEZ
Aquel fatídico 19 de septiembre de 1985 la voz que se escuchaba en un setentero radio de transistores empolvado por los escombros que dejó el terremoto de 8.1 grados Richter en la Ciudad de México, cambió la vida de un adolescente de 13 años de edad que vivía y crecía en una de esas vecindades del Centro, que días después debió ser derruida por los daños que le causó el sismo.
La descripción diáfana, precisa, emotiva y detallada de lo que había ocurrido y estaba ocurriendo esa mañana trágica, se fijó como una fotografía en la mente de ese muchacho, que con su familia había perdido su techo. Y decidió convertirse en reportero, como aquel espléndido narrador que se escuchaba en el aparato radiofónico empolvado.
El de la voz en la radio era, por supuesto, el maestro Jacobo Zabludovsky. El muchacho creció, se hizo reportero y desde este espacio lamenta la muerte del gran periodista. En paz descanse.
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Quieren a don Porfirio de regreso a su natal Oaxaca. El cabildo de la capital de ese estado realizó la petición formal para repatriar los restos del gobernante que mantuvo el poder en México durante 31 años y lo modernizó (trajo el ferrocarril y la luz eléctrica, por ejemplo).
En la ceremonia por el centenario del fallecimiento del general oaxaqueño, en Francia, el coordinador de asesores del gobierno del estado, Alberto Esteva Salinas, en representación del gobernador Gabino Cué, sostuvo que don Porfirio, cuyos restos están en el cementerio de Montparnasse, tiene derecho a regresar a su país.
Sin duda el derecho lo tiene, pero no se ve la utilidad de que regresen esos restos, sobre todo si no se le quita primero el castigo y el mote de dictador, que le impusieron la Revolución Mexicana y sus herederos.
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Quien puede regresar a México y no lo hace es Marcelo Ebrard. Como don Porfirio, sigue en Francia, a casi 60 días de haber salido del país. “¿Para qué regresaría en este momento? ¿Para la foto?”, le dijo al periodista Ciro Gómez Leyva, quien el martes pasado reprodujo en su columna de El Universal la conversación que tuvo con el ex Jefe de Gobierno vía telefónica.
“Regresaré cuando tenga que hacerlo. Regresaré si se me acusa de algo”, agregó Ebrard, sobre quien pesan 34 averiguaciones en la PGJDF por abusos y ejercicio indebido de funciones, una en la Contraloría capitalina por el remate a una empresa ligada a su hermano Enrique, de la casona de la colonia Roma que ahora habita.
Antes le había dicho al mismo Gómez Leyva que regresaría para votar en las elecciones del 7 de junio y no lo hizo. Así que, ya se duda de que vuelva, y más si se le fincan cargos.
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Rara, por decir lo menos, la decisión del Jefe de Gobierno, Miguel Mancera, de solicitar la renuncia de todos los integrantes de su gabinete. El argumento es que realizará una “evaluación” para determinar quiénes deben irse y, sobre todo, quiénes deben quedarse para la segunda mitad de su gestión y, hay que decirlo, de su campaña rumbo al 2018.
raymundo.sanchez@razon.com.mx
Twitter: @r_sanchezp

