Sarai Jiménez
Oaxaca de Juárez, 21 de febrero. El arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, lamentó que todavía se siga cuestionando la existencia de Dios, sobre todo por los problemas y males que aquejan a la humanidad.
En su mensaje, durante la misa dominical que ofició en la Catedral Metropolitana, insistió que no se debe de poner en duda la existencia de Dios porque así la maldad se anida en el corazón de cada de cada uno, “muchos reclaman que si existiera Dios no hubiera muerto el padre, la madre o el hermano, pero se les olvida quien es el creador y dueño del universo”.
“Dios es el que da la vida y la vida de cada uno no es eterna en esta tierra, Dios habla de una vida eterna que no es esta, para ello se necesita terminar con la vida temporal y el creador de la vida es el que decide cuando se inicia con la vida eterna”, aseguró.

Indicó que en medio de esta pandemia por Covid-19, no se puede poner en duda la existencia de Dios porque el padre, la madre o los hermanos han muerto, ó porque los familiares estén muy graves.
“Se sigue dejándose vencer por el tentador, cuando no se debe poner en duda su existencia, debe reafirmarse la fe en Dios que es padre, hijo, espíritu santo, porque le importas, porque ha creado a los humanos, porque no abandona en el sufrimiento y el dolor, porque nos acompaña y está con cada uno, y nos hace fuerte a lo largo de la vida”.
El jerarca de la Iglesia Católica, recomendó aprovechar las oportunidades para reflexionar, para santificarse, para fortalecerse, por ello deben hacerse esfuerzos en esta cuaresma para lograrlo.
“A los creyentes les favorece estar en el interior, para hacer el silencio, el desierto y mirarse como se es, y qué respuesta se le da a Dios”.
Pidió no olvidar hacia dónde lleva la Cuaresma, que es la Pascua, la resurrección, la vida nueva, un nuevo nacimiento, y para ello es necesario seguir un camino en oración, en el ejercicio de la caridad, el sacrificio y la renuncia.
La palabra divina recuerda que así como el Señor tuvo sus tentaciones, se retiró al desierto y satanás lo tentó, le pedía pruebas y le decía “si eres hijo De Dios, si eres el mesías convierte estas piedras en pan, tírate y los ángeles te sostendrán en sus brazos, póstrate y adórame”, y Jesús siempre tenía una respuesta basada en la palabra Divina, subrayó.
“Por ello debe analizarse la palabra Divina, aprender e iluminarse, saber que te dice Dios no el tentador, Dios que te pide, escuchar la voz divina y no la del tentador, para evitar alejarse de él, para no perder su amistad, la tranquilidad y la paz”, concluyó.
