Los Ángeles, California, 13 de noviembre. Al oaxaqueño Félix Taboada de San Lorenzo Cacaotepec la vida le ha demostrado que la tenacidad y el esfuerzo le han rendido frutos.
De 60 años, el comerciante, dueño de “GT Sunglasess” en el centro de la ciudad de los Ángeles cuenta que durante 14 años trabajó como busboy o garrotero en uno de los restaurantes más famosos de esta metrópoli llamado “Pacific Dinning Car”, pero desafortunadamente por la pandemia de Covid-19 lo cerraron y quedó fuera, sin embargo ya había echado a andar su propio negocio.
Junto con su compañera de vida, se dedica a la importación-exportación de gafas de sol, y le ha ido muy bien, tanto que ya está en miras de producir un shampoo-acondicionador hecho en México.
Las gafas de sol tienen su origen en torno al siglo XII en China. Fue el primer lugar donde se desarrolló una tecnología para ahumar los cristales de cuarzo con el objetivo de oscurecerlos. Estos cristales ahumados eran usados por los jueces chinos y no tenían como principal objetivo la corrección de la vista, ni tampoco para protegerse de la luz solar. El verdadero fin de las primeras gafas de sol era el de ocultar la expresión del ojo durante los juicios con el fin de ocultar cualquier evidencia sobre el veredicto final que únicamente se daría al finalizar el juicio.
A mediados del siglo XVIII, el británico James Ayscough comenzó a experimentar con lentes tintadas. Él no las concebía como gafas de sol ni como mecanismo de protección frente a los rayos solares, sino como remedio a algunos problemas específicos de visión.
A principios del siglo xx se empezó a generalizar el uso de gafas de sol entre las estrellas del incipiente cine mudo.
Sam Foster inició en 1929 la producción en masa de gafas de sol económicas en Estados Unidos. En 1936 aparecieron las primeras gafas polarizadas
San Lorenzo Cacaotepec que en náhuatl significa: cacao, tepetl ‘cacao, cerro’‘en el cerro del cacao’), es uno de los 570 municipios que conforman al estado de Oaxaca y se localiza en los Valles Centrales.
Cuenta con un templo católico que data del siglo XVII que constituye el patrimonio cultural e histórico de esa población que durante los días festivos consume mole, coloradito, estofado, higaditos, enchiladas y los famosos chapulines.
Félix, es otro oaxaqueño triunfador que logró el sueño americano y hoy su familia tiene mejores oportunidades.
En la siguiente entrega te diremos dónde y cómo contactar a Félix.

