Jorge Castañeda
Oaxaca de Juárez, 12 de diciembre. Luego de tensas y agotadoras negociaciones entre las delegaciones de los 195 países representados en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 (COP 21), este sábado se dio a conocer el borrador del acuerdo final de esta Cumbre sobre el Clima, que está muy lejos de ser el que el mundo requería con urgencia.
Como ya lo habíamos adelantado en foroambiental.com.mx que fue de los pocos medios mexicanos presentes en este magno evento internacional, los intereses económicos se volvieron a imponer sobre los ecológicos y no se logró el acuerdo de gran envergadura que la situación del planeta exigía de los líderes mundiales, a pesar de que los efectos del Calentamiento Global perjudican gravemente a miles de millones de personas, a casi todos los ecosistemas y a cientos de miles de especies de fauna y flora.
El acuerdo final de la COP 21 es, por decir lo menos, mediocre, a pesar de que para algunos optimistas representa un avance en la lucha contra el Cambio Climático.
La realidad es que se quedó muy corto ante las expectativas que se tenían y deja desilusionados a mucho ecologistas, científicos y académicos que desde hace décadas luchan por preservar la biodiversidad, disminuir drásticamente la emisión de Gases de Efecto Invernadero y comprometer a todos los países en las tareas de conservación que hoy más que nunca son vitales.
No obstante, hay que aceptarlo, hay avances importantes, ya que propone limitar el aumento de la temperatura “bien por debajo de los 2ºC” y realizar “esfuerzos para limitar ese aumento a 1.5º”, indicó este sábado el canciller francés, Laurent Fabius, presidente de la COP21, quien hizo este anuncio tras la distribución del documento a los ministros de 195 países, para su eventual validación en la jornada, lo cual se da como un hecho.
La meta de una limitación de las temperaturas a 1.5º respecto a la era preindustrial es un reclamo impulsado con fuerza por Estados insulares, particularmente amenazados por el Cambio Climático.
Pero países fuertemente dependientes de sus recursos petroleros como Arabia Saudita o grandes potencias emergentes, como China y la India, se opusieron argumentando que temían que una reconversión demasiado rápida de sus economías dañara su crecimiento y afectara a su población.
Cabe destacar que las proyecciones científicas que sirven de base a los trabajos de la COP 21, prevén que, con la actual trayectoria de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, el aumento de las temperaturas podría alcanzar 4º a fines de siglo.
Pero incluso con un aumento de 2ºC, los científicos prevén efectos irreversibles, con fenómenos extremos frecuentes, la disminución de la productividad agrícola o la extinción de especies, si bien se considera que el planeta todavía se puede adaptar.
En tanto, los compromisos de reducción de Gases de Efecto Invernadero entregados por cada país antes en la COP 21 son insuficientes para limitar el aumento de las temperaturas a 2º (las proyecciones sitúan el aumento en un abanico de 2.7 a 3.5º).
Pero no todo es negativo, ya que entre las principales aportaciones del acuerdo final de la COP 21 está el que, a diferencia del Protocolo de Kioto de 1997 que descargaba la mayor responsabilidad en países desarrollados, éste es un acuerdo global y se fortalece de las contribuciones nacionales (INDC, por sus siglas en inglés), hasta ahora presentadas por 186 países.
El acuerdo no establece claramente el término de jurídicamente vinculante (que genera obligaciones), pero abre la puerta a que las contribuciones nacionales lo sean dentro de cada país y quienes no lo asuman así tengan eso como compromiso internacional.
Lo anterior se ajusta, según los expertos presentes en la Cumbre Climática, a la dificultad que tiene Estados Unidos de someter a su Congreso un acuerdo de este tipo y el antecedente de que ese país no aprobó el Protocolo de Kioto.
De los principales avances que se consideran, está la creación de mecanismos para que las contribuciones nacionales sean revisadas cada cinco años, y que sea ese período en que se incremente el nivel de ambición.
El acuerdo establece un mayor equilibrio entre acciones, compromisos y cooperación de adaptación y mitigación, ya que antes era mayor lo que se pedía para lo segundo.
Asimismo, el documento refiere el objetivo de los países porque sus acciones permitan que el aumento de temperatura que prevé la ciencia para las próximas décadas no supere los dos grados centígrados y se haga un esfuerzo porque se pueda llegar a que el nivel sea de 1.5 grados centígrados.
De manera que el acuerdo final de la COP 21 es, al menos desde mi punto de vista, mediocre, aunque no puedo negar que hay avances que quizá, y sólo quizá, se puedan consolidar en la COP 22.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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