Sin embargo, hubo un repentino cambio de planes y la presentación de la Gendarmería Nacional no se llevó a cabo.
La Gendarmería Nacional viene arrastrando serios problemas de gestación.
Y en algunos sectores de las fuerzas armadas se tiene la convicción de que esos problemas de gestación son la crónica de un fracaso anunciado.
Al inicio del actual gobierno, los altos mandos de las fuerzas armadas aceptaron la creación de una Gendarmería Nacional, siempre y cuando ésta estuviera integrada exclusivamente por militares, como ocurre en todos los países.
Pero eso implicaba realizar reformas al marco jurídico, pues se tendría que dar a las fuerzas armadas nuevas facultades, entre ellas la de investigar, como la tienen las policías.
Ante el temor de que una iniciativa de reformas legales con este fin se entrampara en el Congreso, el gobierno federal optó por un camino más corto: crear la Gendarmería Nacional sólo con policías y como una división más de la Policía Federal.
De esta manera, la Gendarmería Nacional —elemento fundamental de la estrategia de seguridad del gobierno de Peña Nieto— quedó reducida a un cuerpo de élite de una corporación policiaca ya existente y con facultades y funciones inciertas.
La Comisión Nacional de Seguridad gastará en el transcurso del año mil 111 millones de pesos en la activación de las primeras cinco mil plazas de la Gendarmería Nacional.
Los aspirantes a formar parte de este cuerpo son adiestrados en las academias de la Policía Federal.
En calidad de cadetes, reciben una beca de 13 mil pesos al mes, pero desconocen cuánto ganarán en cuanto salgan al servicio activo.
Algunos cadetes consultados por este reportero mencionaron que si el sueldo que les sea asignado no es suficiente para vivir dignamente y no corresponde al riesgo que enfrentarán, habrá deserciones masivas.
Si esto ocurre, todos sabemos a dónde irán a parar muchos de esos bien adiestrados desertores
OFF THE RECORD
**LA SEMÁNTICA
Los senadores ya encontraron la solución al problema de las expropiaciones que implica la reforma energética.
Utilizarán una palabra distinta a “expropiación” para referirse a lo que de todos modos será una expropiación.
Si los legisladores no son buenos para la política, al menos sí lo son para la semántica.
**MOTA, A DEBATE
La buena noticia es que en la primera quincena de septiembre habrá una consulta popular oficial sobre la despenalización de la mariguana.
La mala es que la consulta tendrá lugar en el estado de Jalisco, cuna de cristeros y yunques.
La sorpresa sería que ganara el “Sí”.
expedientepolitico@yahoo.com.mx
