Irrebatibles deben ser las “condiciones verdaderamente lamentables” en que, según el procurador general de la República, fueron rescatados los 458 menores del albergue La Gran Familia, en Zamora, Michoacán, fundado hace más de 50 años por una mujer considerada casi una santa.
Rosa del Carmen Verduzco, Mamá Rosa, es la señora sobre quien ayer mismo el historiador Enrique Krauze tuiteó:
Inadmisible el acoso del gobierno a Rosa Verduzco en Michoacán. Una vida dedicada a recoger huérfanos. Vendrá una protesta internacional…
En el albergue había desde recién nacidos hasta mayores de 40 años (en total 596 personas), y las denuncias acumuladas en cuatro años (como 50) incluyen imputaciones tan graves como el abuso sexual de menores o explotación “laboral” infantil (porque a muchos los obligaban a pedir limosna).
Apoyado el operativo por el Ejército y hecho el anuncio por el propio Jesús Murillo Karam, dos subprocuradores federales y el nuevo gobernador de Michoacán, imposible imaginar que se trate de un vulgar atropello este repentino eclipse de una variante laica de la Madre Teresa de Calcuta…
Con los ratings en televisión abierta de la final Alemania-Argentina puede completarse un análisis. Es hora de cancelar al menos cuatro mitos y mentiras redondas:
1. La cortina de humo. Desde 1994, el Mundial ha sido para México siete, ocho partidos. En 2014, solo el juego inaugural, los cuatro de la Selección, el Brasil-Alemania, la final y otro por ahí registraron ratings sobresalientes. Un partido cada cuatro días en un mes no alcanza para formar cortinas que escondan fechorías políticas.
2. El vulgar pasatiempo. En un momento del México-Holanda, 98 de cada 100 televisores encendidos sintonizaban el partido. En los otros juegos de la Selección, el porcentaje rozó los 90 y en la final tuvo un pico de 83. Ciertos encuentros mundialistas pueden convertirse en el mayor fenómeno social en un país de 120 millones de personas. Sin segundo lugar a la vista.
3. El televidente idiota. El ciudadano mexicano del siglo XXI elige. Quizá pueda manipularse a alguno, no a millones, no a 98 de cada 100. El discurso elitista y pestilente de la enajenación a través del futbol hizo un peor ridículo que los equipos de España, Portugal y Brasil juntos.
4. La Selección del Presidente. El Mundial de Brasil volvió a demostrar que el futbol sigue siendo en buen grado cosa de una patada afortunada (Alemania estuvo a una de perder con Argelia en octavos, para economizar ejemplos). Con semejante azar es suicida montarse políticamente sobre un equipo. Lo entienden líderes como Peña Nieto, Cristina Fernández, Angela Merkel. No así las Dilmas protosoviéticas.
¿Qué ocurre cuando nuestros sueños se hacen realidad? ¿Cuándo se ha conseguido aquello por lo que se luchaba? ¿Cómo se vive cuando el enemigo ha desaparecido y ahora lo que tenemos ante nosotros somos nosotros mismos?
Nadine Gordimer
Morena ya es un partido con registro, participará en las elecciones de 2015. Lo hará, por ley y por convicción, sin aliados, y será la demostración de fuerza que quiere tener Andrés Manuel López Obrador, sobre todo frente a un PRD que no termina, por el temor que causa la sangría que pudiera generar Morena, de dar el salto hacia una centroizquierda con verdadero sentido de poder.
Nace Morena y lo hace con la señal de identidad inequívoca: un discurso basado en sus propias agendas, descalificando a sus adversarios y con un alto tono de populismo. Dice su presidente formal, Martí Batres, que en ese partido ningún dirigente cobrará un solo peso, que los 36 millones que les tocarán de prerrogativas para los cinco meses que restan del año serán sólo para actividad política. Y con la afirmación coloca, una vez más, la pregunta sobre la mesa: si son dirigentes de tiempo completo, como López Obrador y como Martí, y su partido no les paga un peso, ¿entonces de qué viven?
Lo escribimos originalmente en mayo de 2008 y desde entonces ha circulado en forma incesante en las redes sociales, muchas veces con adiciones, algunas francamente mentirosas o groseras, que no son de mi autoría. Pero la pregunta es legítima. Lo volvimos a preguntar en 2012: ¿De qué vive López Obrador? En esa ocasión, porque él mismo dijo que vivía sólo con 50 mil pesos mensuales que le daba una fundación llamada Honestidad Valiente, que no tiene tarjetas de crédito, sólo una cuenta de cheques con escasos 20 mil pesos y que de su propiedad solamente posee un rancho heredado de sus padres en Palenque, el famoso rancho La Chingada. Ahora dice Martí que nadie en Morena recibirá sueldos, ¿pues entonces de qué viven?
En 2008 decía que ganaba 60 mil pesos mensuales. Hacía entonces dos años que había terminado la elección y tres que había dejado el gobierno capitalino. “En su momento, escribíamos entonces, informó que le pagaba su partido, como presidente legítimo, 60 mil pesos mensuales, pero la verdad es que las cuentas no cuadran: ¿Cómo, con 60 mil pesos mensuales, puede mantener por lo menos cuatro casas? Porque en una vive con los hijos de su primer matrimonio, en otra, con su nueva esposa y su otro hijo; con las inundaciones (de 2007), hemos sabido que tiene un condominio horizontal de lujo en Villahermosa que estaba en ampliación y remodelación y posee por lo menos otra propiedad, un rancho, en Macuspana, también en Tabasco (y ahora sabemos que tiene otro, ¿será quizás el mismo?, en Palenque)”.
No se trata de ahorros, decíamos entonces, porque nunca en su vida ha trabajado en el sector privado ni ha sido un profesionista exitoso en algún ámbito. Luego de una década como estudiante en la universidad, trabajó en el gobierno federal, en posiciones muy modestas. De allí se fue a Tabasco, tuvo cargos medios en el gobierno estatal y fue por un corto periodo presidente del PRI en esa entidad. Cuando abandonó esa posición por diferencias con el gobernador Enrique González Pedrero, estuvo un año fuera de toda actividad (fue cuando permaneció unos meses en Cuba) y reapareció ya como candidato del entonces naciente PRD en su estado: estamos hablando de hace más de 20 años, en 1988.
“Desde entonces”, escribíamos, “y hasta 1997, su ocupación fue ser dirigente opositor, no tuvo ningún trabajo remunerado. Ese año se convirtió en presidente de su partido, el PRD, e imagino que recibió un sueldo por ello, y en 2000 fue jefe del gobierno capitalino hasta 2005, cuando volvió a ser candidato. En el GDF decía que tenía un salario de 60 mil pesos mensuales. Desde 2005 no ocupa ningún cargo, o sea que por ese concepto no tiene ingreso formal. No es ni fue jamás legislador, no escribe en medios, no ofrece conferencias, no pertenece a ninguna institución académica ni a una organización pública, no da asesoría a ninguna empresa u ONG, no tiene ninguna empresa propia, dice que como dirigente de Morena no percibe salario, ¿de qué vive entonces el excandidato presidencial?”.
No me parece mal, al contrario, así debe ser, que tenga un nivel de vida digno (y se debe reconocer que no es un hombre ostentoso), pero vuelvo a preguntar: ¿De qué vive? Es una pregunta legítima para hacerla a cualquier político, más a uno que va por tercera ocasión a buscar la Presidencia de la República.
Me quedo con una pregunta: ¿paga impuestos López Obrador? ¿Tiene un registro fiscal de contribuyentes? Porque si no tiene un salario, no tiene tarjeta de crédito, por ende, todo lo paga en efectivo. Me imagino que tampoco está en la economía formal. Son preguntas que reviven por sus propias declaraciones. Suyas y de Batres.
Teleprompter de circunstancia, con elogios llenos de lugares comunes y una retórica deseosa de inflamar las bajas pasiones del patrioterismo barato y la complacencia de los caídos de cara al sol. Pero al medio (campista) mexiquense lo que le interesaba era hablar del juego en conjunto y de los promisorios horizontes que se abren para los mexicanos ahora que la clase política está desempeñándose de maravilla, conforme al libreto de los patrocinadores trasnacionales, en ese ir y venir del balón energético que está terminando con la cesión de la cancha a las firmas consideradas rivales en el periodo del postcardenismo nostálgico y que ahora ya están tomando posesión del terreno para desplegar sus banderas, el personal de contención y de ataque, los medios tan creativos para servir al gran capital y la portería denominada Los Pinos, o su suplencia escenográfica, Palacio Nacional, lista para recibir todos los goles que sus mercedes inversionistas tengan a bien enjaretarnos, con una tribuna repleta del jugador número .12 (punto doce, ni siquiera una unidad), cuyas acciones y reacciones siguen siendo manejadas por los merolicos televisivos y políticos que prometen campeonato en Rusia 2018, como antes prometieron Brasil 2014 mientras, en realidad, se pierde estrepitosamente el México de 2014 en delante.
En otra cancha dispareja iba cerrándose la suerte petrolera y energética (por cierto, los mexicanos tuvieron que sobrellevar la demagogia complaciente en Los Pinos, pero a los argentinos les fue peor en un episodio parecido, con su presidenta Cristina que en sesión casi funeral pretendía levantar ánimos y figurar trazos épicos, junto a un Messi facial y corporalmente caído en la abulia y la depresión). En el Senado se aprobaban dictámenes y se preparaba la sesión plenaria que dará fuerza legal (con uso de fuerza pública contra quienes se opongan a esas normas técnicamente imperativas) a la cesión de la riqueza nacional energética a inversionistas locales y extranjeros, siempre de la mano del comisionismo político que históricamente ha producido comaladas de multimillonarios sexenales y en esta ocasión buscará romper las marcas anteriores.
Como en otras negociaciones pactadas, al PAN se le cedió una posibilidad de ganancia electoral al ser el partido sin bases campesinas el que ”logró” echar abajo la forma más aparatosa e irritante de despojo de tierras agrarias para servir a los proyectos empresariales del ámbito energético. Ya no habrá ”expropiaciones”, como originalmente se había planteado y ante lo cual se había levantado una fuerte oposición encabezada por las principales organizaciones campesinas del país. Ahora sólo se permitirá que los señores del gran capital, en su mayoría extranjeros, practiquen la caballerosa suerte de la ”ocupación temporal” (¿de todo el país?), si es que los rejegos agraristas se niegan a convertirse en efímeros portadores de unos cuantos billetes de compensación a cambio de sus predios que fueran necesarios para las tareas de los nuevos dueños de México. Si no hay arreglo entre esas partes desiguales (con los apabullantes bufetes jurídicos trasnacionales ”entendiéndose” con los hombres doctorados solamente en tareas del campo), podrá entonces decretarse esa ”ocupación temporal” que en los hechos y en el México de la corrupción institucionalizada podría significar solamente un eufemismo provisional en espera de posterior consumación completa y una jugosa veta para que esos mismos gobernantes entreguistas se beneficien al ”afinar” detalles pendientes a favor del gran billete. Pero el PAN podrá agitar la bandera agrarista en las próximas elecciones (neozapatismo de sombrero de copa), alegando que gracias a sus populistas oficios impidió expropiaciones prediales, aunque votó a favor de la magna e histórica desexpropiación petrolera y negocios energéticos anexos.
El partido del declinante sol azteca también mantuvo la vista puesta en los próximos comicios. Cuando caiga el telón del reformismo peñista aprobado en las cámaras también habrá terminado la fase de la convivencia pacífica entre los partidos pactados. Lo caido, caido, dirían los rancheros (al estilo ortográfico y prosódico que en el sexenio pasado tuvo al haiguista Calderón como principal referente). O, en versión urbana, de taller mecánico luego de choque vial, cada quien sus golpes. Cada partido político habrá levantado lo que haya podido y con ello deberá defenderse en las urnas por venir, aunque siempre con la benevolente comprensión y ayuda del faraón volante (¡alto, no disparen, el tecleador se refiere a una elegante posición futbolera, no a alguien que vaya a viajar en un avión paradisiaco con cargo al pueblo tan empobrecido que cuando mucho podrá gritar, ”el avión, grandísimo avión”!)
Pensando en las urnas, se decía en el anterior párrafo de divagaciones idiomáticas, el PRD (junto al difuminado PT) protagonizó otro bonito entremés de graciosa huida del voto en comisiones y apasionada entrega en los resultados finales. De nada sirve el arrebato escenográfico de último momento, pues lo esencial ya avanzó y este jueves será aprobado en la Cámara de Senadores. Ah, pero ¡#NoFuePenal! ¡Hasta mañana!
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