Viernes, 22 de Agosto de 2014 06:23 ADNredacción Opinómetro Nacional

Oaxaca de Juárez, 22 de agosto
El sonoro fracaso de esa izquierda electoral, que extraña y a la vez explicablemente apareció borrada y barrida, no provocó la revisión de estrategias y tácticas, la autocrítica y la elaboración sensata de esquemas de fortalecimiento unitario. El sol azteca y el nuevo partido lopezobradorista blandieron con gran antelación desmovilizadora la coartada de la mencionada consulta popular. En Morena incluso se ligó el activismo recolector de firmas con la promoción de precandidaturas sembradas, cuyas fotografías ”oficiales” junto a AMLO sirven de campaña adelantada. Pero, ¿cuándo en México algo importante ha cambiado a partir del presunto ”poder de tu firma”?, ¿batallones caligráficos lograrán abrir la puerta para que el INE y la Suprema Corte aprueben una indagación a pie de casilla que doblegaría el gran negocio trasnacional y pondría en retirada a las poderosas empresas ya inversoras y al imperio vecino que ya nos remarcó en su agenda doméstica de seguridad nacional?
Por lo pronto, apenas Peña Nieto montó en su nuevo caballo de batalla (el propagandístico que corresponde al cierre de una etapa y el inicio de otra que además va ligada también con lo electoral) y ya están en el escenario dos propuestas más de consulta popular, lo que diluye fuerza y atención a las que, cada cual por su lado, proponen Morena y el PRD. Por un lado, Miguel Ángel Mancera ayuda al gobierno federal a posicionar el tema de los salarios mínimos por aumentar, con el secretario peñista del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, disputando la paternidad del conejo de magia de oportunidad que pretenden sacar de la chistera económica y con otro peleador concertado, Gustavo Madero, quien busca que sea el PAN el que presente ese tema en boletas consultivas el año próximo. El PRI, por su parte, propone una consulta sobre la reducción de los integrantes de las cámaras legislativas, exigencia superficial pero muy extendida entre la población.
El florecimiento del ánimo consultor no presagia primaveras, sino todo lo contrario. Pudiera ser que las tres principales propuestas fueran rechazadas y la propaganda mediática distribuyera condolencias en tres segmentos presuntamente afectados por partes iguales. El PRD asegura que la intención priísta de modificar la estadística legislativa es anticonstitucional. El tema de los salarios mínimos a aumentar por votación también está en terrenos movedizos.
Y Peña Nieto ha dejado entrever que es tanta la fortaleza legal y política de la reforma energética que habrá de verse si la Corte aprueba la realización de una consulta sobre el tema. En su reciente charla con seis periodistas descalificó incluso ese ejercicio al atribuirle ”tintes políticos” que son obvios y consustanciales por cuanto esa consulta es promovida por partidos políticos para realizarse en una jornada netamente política como es la electoral. Dijo así: ”No nos corresponde a nosotros dirimir si ésta prosperará o no; yo creo que todas las expresiones políticas o varias de ellas ya han postulado eventuales consultas que harán; creo que mucho de esto tiene también un tinte político de cara a la elección del próximo año. Y sí, creo que estará en la Corte definir sobre las preguntas que los partidos políticos postulen si éstas se pueden realizar en estricto apego a lo que mandata la propia Constitución”.
En un presidencialismo faraónico reinstaurado, esos matices pueden parecer órdenes ejecutivas para la franja de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que habrán de decidir sobre la viabilidad de la consulta energética. Luis Videgaray, el vicepresidente económico (y algo más), ni siquiera se anduvo por las ramas, pues sentenció abiertamente que ”es poco probable que la consulta cumpla con los requisitos de constitucionalidad”, pues (tal como con insistencia y gran antelación ha argumentado la franja de Los Pinos) ”hay temas que no pueden ser consultados, como cuestiones electorales e ingresos y egresos gubernamentales”, y ”tampoco, en materia de impuestos, porque perdería el gobierno hasta con mi voto”.
En ese difícil contexto, dos centenares de escritores, artistas, políticos y ciudadanos en general solicitaron ayer al PRD y a Morena que no promuevan consultas por separado, con visiones obviamente partidistas, evidentemente divisorias y desgastantes (el tema se publicó diez días atrás en un Astillero denominado Una sola consulta ).
Astillas:
Lilly Téllez, la periodista de Televisión Azteca que dio la nota más relevante y perdurable de una sesión de seis representantes de medios de comunicación con El señor de Los Pinos, fue convocada a hablar en Radio Fórmula con Ciro Gómez Leyva a propósito de las críticas que en Internet se hicieron a su amabilísimo estilo de preguntar y a la pose que sostuvo frente al presuntamente entrevistado. Dijo, según versiones que conoció este tecleador de segundo oído, que le había extrañado la referencia hecha aquí a su ”mirada penetrante” como parte de una pose aparentemente seductora. Este maquinador espinado no sabe de dónde sacó valor, qué fue lo que lo animó, cómo apostó todo para suavizar el calificativo que las imágenes vistas en televisión le sugerían, así que ha de aceptar que el término usado, el de ”penetrante”, no fue el más descriptivo. También ha de insistirse en que lo más deplorable de ese ejercicio palaciego no fue sólo la parte relacionada con la sonorense. Y no insistan, que hay niños. ¡Feliz fin de semana!
Twitter: @julioastillero
Es inútil seguir debatiendo contra lo que no se puede modificar, pero hay que insistir en que los lineamientos ordenados por las leyes electorales para el manejo de información en los medios electrónicos, no sólo están realizados sin el más remoto conocimiento de cómo opera, elige y califica la información un medio de comunicación sino que también, son tan subjetivos que pueden detonar todo tipo de debates, sanciones e impugnaciones electorales. En realidad, parecen instrumentos para inhibir el debate y la información en lugar de alentarlo.
Los consejeros del INE han tenido que fijar esos lineamientos basados en las leyes, no se pueden apartar de ellas. Lo que sucede es que ahora las leyes y por ende los lineamientos son más estrictos, las sanciones más duras y la confusión puede ser mayor. Un ejemplo, en la sesión del INE decía Ciro Murayama, uno de los nuevos consejeros mejor calificados, que los lineamientos son una oportunidad de pasar en los medios “de la pluralidad a la calidad”. Reconocía que la calidad del debate es responsabilidad de los partidos políticos, pero también “de la forma en que se cubre la información”. Por ejemplo, “si se cubre el chascarrillo, la ocurrencia, la descalificación, el debate será de chascarrillos, ocurrencias y descalificaciones”. Y pedía a los medios mayor calidad.
En el plano teórico está muy bien, aunque no se puede responsabilizar al mensajero del contenido del mensaje. Pero, además, no es verdad que las ocurrencias, chascarrillos o descalificaciones son intrascendentes en una campaña electoral. En muchas ocasiones son el centro de una campaña y definen un resultado, porque posicionan la personalidad de un candidato: lo hunden o lo levantan. El “hoy, hoy, hoy”, de Vicente Fox en la campaña de 2000 fue una ocurrencia, que cuando se llevó a las mesas de análisis, esa misma noche, fue calificada, con razón, como intolerante y casi un berrinche de un político inexperto. Al otro día, el “hoy, hoy, hoy” se convirtió en una bandera de la gente, en una exigencia inmediata de cambio y fue determinante para el resultado electoral. Las intrascendentes fueron las mesas de análisis.
Una descalificación del candidato Andrés Manuel López Obrador en 2006, cuando iba arriba en las encuestas, cambió las tendencias: aquel célebre “cállate, chachalaca” que le espetó al entonces presidente Fox, se convirtió en una expresión, para los electores, de intolerancia y dureza, una expresión que tuvo enorme peso en ese proceso electoral y que se recuerda hasta hoy. ¿Qué hubiera pasado si no se la hubiera cubierto?
Un proceso electoral, platicaba con mi colega Aurora Zepeda, el miércoles en radio, se define por la cabeza y el corazón. Claro que se deben observar propuestas y programas, pero la diferencia suele estar en las personas (y en eso se centran cada vez más los electores), tanto en lo que hace atractivo a un candidato o lo que lo descalifica. ¿Si un candidato ha mentido; si lo que defendía antes en un partido lo ataca ahora, en el mismo partido o en otro; si tiene acusaciones válidas (por supuesto que la difamación debe ser castigada) de corrupción o malos manejos; si sus expresiones delatan su verdadera personalidad o si su vida privada está marcada por hechos que se pueden considerar inaceptables, no se debe informar sobre ello, se pierde la calidad del debate? ¿Usted cree que la gente, para elegir un candidato, observará un largo análisis sobre el sistema de pensiones, con toda la importancia del tema, o decidirá con base en saber si ese hombre es, por ejemplo, un golpeador o abusador?
Los lineamientos están basados en campañas ideales, que por definición nunca son reales, porque no se piensa en lo que está buscando un elector para emitir su voto. Por supuesto que el debate de calidad, como dice Ciro, se debe respetar y ejecutar y eso sucederá, sobre todo en los programas de opinión, pero al mismo tiempo, la información no puede sustraerse de “ocurrencias, descalificaciones y chascarrillos”, porque todo eso es una parte sustancial, nos guste o no, de cualquier lucha electoral en todas partes del mundo (bueno, en la elección del comité central del PC de Corea del Norte, la verdad es que no).
Lo mismo ocurre con la transmisión de publicidad y propaganda presentada como información periodística. En el papel está muy bien, pero quién y con base en qué definirá qué es información y qué es propaganda. ¿Puede y debe, por ejemplo, un medio en forma transparente, como en casi todo el mundo, decir que la mejor opción es un candidato u otro?, ¿habrá que considerar ese derecho informativo publicidad?
En el mundo real las cosas son siempre más complejas, interesantes y con mucho más matices que en las leyes aprobadas por partidos que, en última instancia, lo que buscan es protegerse de la posibilidad de ser, ellos o sus candidatos, exhibidos.
El misterio de los 26 mil 121 “desaparecidos” en el gobierno calderonista se devela… y deja otro preocupante: hay 22 mil 322 personas “no localizadas”:
Doce mil 532 de las heredadas aún son buscadas, y en la administración peñanietista se han sumado ¡9 mil 790! nuevas averiguaciones, dijo ayer la subprocuradora Jurídica y de Asuntos Internacionales de la PGR, Mariana Benítez Tiburcio.
Actualizado y depurado, el total llegó a 29 mil 707, pero ya fueron localizadas 17 mil 175 personas, de las cuales 16 mil 274 se hallaron vivas.
Una sola de las 22 mil 332 pendientes bastaría para que ninguna de las procuradurías estatales o la PGR dejara de averiguar su destino.
Si, como con las encontradas, 95 por ciento de todas las personas reportadas gozara de vida, del 5 por ciento restante debe indagarse la causa de su probable muerte y, si fueron asesinadas, el Ministerio Público sigue obligado a dar con los homicidas…
A diferencia de lo que venía ocurriendo, el presidente Peña Nieto y el secretario de Gobernación Osorio Chong han realzado en las últimas semanas una marcada reducción en la incidencia delictiva.
Es una estrategia de difusión y propaganda sustentada en una proposición que puede ser tomada como verdadera, pero que no implica que se le esté dando, significativamente, la vuelta a la pesadilla de la inseguridad y la violencia.
Es verdadera, porque las cifras absolutas de los delitos de alto impacto indican una cierta tendencia a la baja. Se registraron, por ejemplo, mil 368 ejecuciones en enero, contra mil 195 en julio (datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública); 145 secuestros en febrero, contra 98 en julio; 4 mil 778 vehículos robados con violencia en enero, contra 4 mil 29 en julio.
Pero como anoté aquí hace un mes, nada hay que celebrar. El gobierno podría ser más cauto con una realidad que promedia mil 329 ejecuciones mensuales en 2014, contra 854 de 2007, primer año de la Guerra de Calderón.
¿Qué se puede exaltar con un promedio de 130 secuestros y 4 mil 148 robos de vehículo con violencia? El gobierno destaca un marcado descenso, yo sigo pensando que es una carnicería.
Y más después de escuchar los cuestionamientos de organizaciones como el Observatorio Nacional Ciudadano y Alto al Secuestro sobre un probable desaseo en la forma en que se están registrando los delitos, con el objetivo, precisamente, de llegar a esa disminución numérica.
Entiendo la necesidad de cantar victoria antes del segundo Informe. Nada más eso.