Oaxaca de Juárez, 23 de junio. Me atrevo a vaticinar que muy pronto veremos las ventajas del diálogo sobre la actitud bronca y de cerrazón que la SEP mantuvo frente al magisterio disidente.
Su titular, Aurelio Nuño, llegó incluso a calificar la CNTE de “magisterio delincuente”.
Es una buena noticia que el gobierno federal haya corregido el rumbo y se haya sentado con los dirigentes de ese sindicato para escucharlos directamente. Lo lamentable es que tuvo que correr sangre para que les abrieran nuevamente las puertas.
Los nueve puntos que ayer presentó la Coordinadora en Bucareli son negociables. Es cierto que hay ambigüedad, pero los maestros no reclaman imposibles.
De entrada no exigen la renuncia de Aurelio Nuño; Tampoco hablan de derogar la Reforma Educativa o que los reinstalen en el IEEPO.
El primer punto del pliego petitorio que le llevaron a Osorio es el que más les interesa: respeto a la estabilidad laboral. Es su bandera en marchas, bloqueos, manifestaciones.
Reclaman el pago inmediato de los salarios retenidos; plaza a los egresados de la normal de Oaxaca, acuerdos para regularizar los servicios educativos, pago inmediato a jubilados y pensionados.
Pero también solución a la problemática educativa, y respeto a las organizaciones que defienden sus recursos naturales.
El décimo punto parece el más difícil de cumplir: no modificar las condiciones de trabajo de los docentes.
Allí cabe todo.
El Congreso ya metió mano en el doloroso asunto. Además de condenar unánimemente la violencia en Nochixtlán, Oaxaca, integró una Comisión Plural que de seguimiento a los hechos ocurridos el pasado 19 de junio en esa localidad.
No hubo modo de que priistas y verdes aceptaran las comparecencias de Osorio, Nuño y Renato Sales, pero en el punto de acuerdo se establece que los miembros de la Comisión podrán realizar las reuniones necesarias con las autoridades competentes.
El debate que precedió a la aprobación de ese texto en la Comisión Permanente fue mucho más light de lo previsto. Ayudó que se realizara antes de que los maestros llegaran a Bucareli.
Destaca la intervención del diputado del PRI, Jorge Carlos Ramírez Marín en la que planteó una pregunta medular ¿quién estuvo detrás de la matanza en Nochixtlán?
“Lo que estamos discutiendo hoy son los hechos ocurridos en Oaxaca que dieron lugar a ocho muertes. Por más que queramos, esos no tiene que ver con la Reforma Educativa. ¿Tienen que ver con la actividad criminal o no?
“Eso tendremos que averiguarlo, con la actividad financiada o espontánea, eso tendremos que averiguarlo; con la actividad conveniente para quién, favorecida por quiénes, empujada por quiénes, eso tenemos que averiguarlo.
“Y por el otro lado, la actitud y el comportamiento de las policías. Tenemos que saber si obraron dentro de sus protocolos, tenemos que saber si se excedieron en el uso de la fuerza, tendremos que saber si se excedieron en el incumplimiento de los derechos humanos”, dijo.
No le será fácil al PRI encontrar un líder de la talla de Manlio Fabio Beltrones.
El otrora partidazo requiere un presidente que conozca el partido, lo entienda, lo cohesione.
Pero sobre todo, que encuentre la fórmula para ganar las elecciones de gobernador en 2017 en el Estado de México, Coahuila y Nayarit.
Emilio Gamboa tiene el colmillo para dirigir ese partido. Viejos priistas lo llaman “Gran Boa”. Pero el yucateco se descartó. Escribió un tuit ayer a las 3:26 pm en el que se lee:“No me muevo ni me promuevo para dirigir al @PRI nacional. Tengo el interés de terminar mi período en el @senadomexicano”.
Le preguntaron que haría si el presidente se lo pidiera.
“El que lo debe pedir es el Consejo Político Nacional. Quiero seguir en el Senado, cumpliendo mi compromiso”, subrayó.
También en el rubro de la presidencia del PRI, la caballada está flaca.
