Jorge Castañeda
Oaxaca de Juárez, 16 de julio. Son muchas las ventajas ecológicas que ofrece una vegetación viva en paredes y techos de las construcciones en las ciudades, ya que esta modalidad, denominada arquitectura verde, puede incrementar la biodiversidad en las urbes y reducir la contaminación del aire, además de que es uno de los medios más viables para hacer frente al problema de las llamadas islas de calor urbanas.
Así lo aseguró el investigador del Jardín Botánico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jerónimo Reyes, quien puso como ejemplo que se requieren al menos mil 200 hectáreas de azoteas verdes en la Ciudad de México, para lograr reducir un grado la temperatura ambiental.
En información divulgada por la UNAM, a la cual foroambiental.com.mx y ADN Sureste tuvieron acceso, el científico explicó que “se llaman sistemas de naturación de azoteas y requieren de un mantenimiento adecuado, medir la capacidad de carga para que no se colapse el edificio, y calcular el tipo de vegetación que se usará”.
Agregó que para ello, se deben considerar también la forma adecuada para aplicar sistemas de captación de agua de lluvia y de paneles solares, esto para aprovechar la energía renovable.
Refirió que hoy más que nunca “necesitamos muchas hectáreas de azoteas verdes combinadas con celdas solares. Es algo urgente”, que se requiere en México.
En ese sentido, consideró que es indispensable la participación de gobiernos, empresarios y académicos, para que la arquitectura verde sea obligatoria en unidades habitacionales, condominios o edificios, particularmente en las grandes ciudades, como ocurre desde hace años en Alemania, Japón, Singapur, Estados Unidos y Canadá, entre otros países.
Dijo que entre las bondades que ofrecen estas propuestas de arquitectura verde destaca la reducción o mitigación de las islas de calor urbanas, principalmente en espacios saturados de edificios y calles asfaltadas.
Abundó que también sirven para que las plantas atrapen y metabolicen los contaminantes (partículas suspendidas como plomo, cadmio y zinc, entre otras) antes de que lleguen a la atmósfera.
Y enfatizó: “Para la captación de contaminantes requerimos grandes espacios y lograr que baje la temperatura; hacer de las plantas de la azotea nuestras aliadas, pues son una trampa de partículas suspendidas tóxicas”.
Otro beneficio es que reducen la velocidad de correntía, que es el fenómeno que se produce cuando el agua de lluvia no es absorbida por falta de suelo permeable y termina por ser expulsado por el drenaje.
Con estos sistemas, el ciclo hidrológico se regula y la azotea retiene agua de lluvia que no va al desagüe.
Finalmente, aseguró que la arquitectura verde también mejora la biodiversidad, pues a los sitios con vegetación en azoteas y paredes llegan abejas, mariposas y aves, además de bacterias y hongos que se desarrollan en las raíces y que degradan toxinas.
Cabe destacar que Reyes Santiago es responsable del Proyecto de Azoteas Verdes en la UNAM y desarrolló un modelo en el techo de la Coordinación de la Investigación Científica, en Ciudad Universitaria.
El periodista Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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