Jesús Jiménez
Oaxaca de Juárez, 18 de enero. El agua del manantial de Santiago Laollaga se volvió turbia tras el sismo registrado la noche del jueves con epicentro en la región del Istmo de Tehuantepec.
A través de redes sociales muchas personas manifestaron su inquietud, debido a que en este lugar las aguas son cristalinas, lo que genera un atractivo importante.
Pobladores de la zona comentaron que el mismo efecto se observó tras los sismos de septiembre de 2017, después de unos días el agua volvió a la normalidad.
La Coordinación Estatal de Protección Civil informó que los efectos de un sismo traen como consecuencia el sacudimiento del suelo que al originarse en el interior de la tierra y se propaga por ella en la corteza se produce la acción erosiva de las aguas subterráneas y por ende el agua de los manantiales y pozos se enturbia al sacudirse la sedimentación.
Por ello, el sedimento de manera paulatina volverá al fondo del manantial, aclarando el agua como habitualmente se observa.
