Edwin Meneses
Salina Cruz, Oax. 5 de enero. Una de las principales vías de comunicación para el transporte de carga y vehículos particulares en este puerto, el túnel que funciona como interconexión estratégica para el movimiento comercial, permanece desde hace más de un mes completamente a oscuras.
Con una longitud de 493 metros, no cuenta con un solo foco encendido que garantice la seguridad vial, pese al constante flujo de unidades pesadas y automóviles.
La gravedad del problema contrasta con la importancia de esta infraestructura, ya que conecta directamente las áreas industriales y la zona de actividades logísticas, además de evitar que el transporte de carga circule por la mancha urbana.
Sin embargo, ni el presidente municipal Daniel Méndez Sosa ni la delegación de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) en Oaxaca han realizado las gestiones necesarias para restablecer la iluminación.
Resulta preocupante que una obra en la que el gobierno federal invirtió alrededor de 620 millones de pesos —que incluye un túnel de 493 metros, un viaducto de 400 metros y una sección tipo boulevard de 2.1 kilómetros dentro de un tramo total de 11.5 kilómetros— hoy carezca de lo más elemental para su operación segura, la luz.
La falta de iluminación incrementa de manera considerable el riesgo de accidentes viales, colisiones y hasta atropellamientos.
A diario, por este túnel transitan no solo vehículos, sino también personas que caminan, corren o circulan en bicicleta, ya que el sitio se ha convertido en un punto frecuentado por quienes practican actividades deportivas.
La omisión de las autoridades responsables no solo evidencia desinterés por el mantenimiento de una obra estratégica, sino también una preocupante falta de prevención ante posibles tragedias.
Mantener una infraestructura de esta magnitud en condiciones mínimas de seguridad no debería ser opcional, sino una obligación inmediata antes de que ocurra un accidente que pudo evitarse.
