Por: Jorge Castañeda
Bahías de Huatulco, Oaxaca, 22 de enero. Un estudiante de la Facultad de Ingeniería Química de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) diseñó una máquina capaz de generar nuevas fuentes de energía, esto al convertir aceite de cocina usado en biodiésel y botellas de PET en gasolina.
Se trata de un proyecto tecnológico desarrollado por Valentín Gálvez Salas, quien indicó que los productos obtenidos podrían ser utilizados para sustituir los combustibles fósiles que usan los vehículos de transporte público, así como reducir los índices de contaminación del medio ambiente.
Y abundó: “Tan sólo en la ciudad de Puebla el PET representa alrededor de un 13 por ciento de los residuos totales que se generan por mes, cantidad que podríamos reutilizar para la producción de combustibles que disminuyan las emisiones de CO2 en la atmósfera”.
Información divulgada por la BUAP, a la cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, destaca que el creador de esta tecnología mencionó que la idea fue incubada en el Centro de Innovación y Competitividad Empresarial (CICE) de su casa de estudios, esto a fin de crear una compañía con el nombre de EMISIÓN MX.
Indicó que actualmente ya cuentan con tres productos para su comercialización como es un aditivo para diésel, biodiésel premium y biodiésel estándar.
Explicó que “la máquina tiene la capacidad de producir hasta 400 litros de biodiésel por hora, y durante un período de ocho horas de trabajo continuo se obtendría el combustible suficiente para abastecer a 40 unidades de transporte público, asimismo el sistema de producción es escalable para una mayor producción”.
Refirió que el diseño de la máquina cuenta con un reactor de pirólisis, que permite la descomposición química de las botellas de plástico, para transformarlas en fuentes de energía útiles.
“Cuando sometemos el PET a la reacción de pirólisis, por medio de la temperatura rompemos sus enlaces moleculares y obtenemos un gas que al condensarlo se transforma en un nuevo compuesto, con ciertas características químicas y puede ser utilizado como diésel o gasolina”.
Detalló que para la producción de biodiesel primero se hace una mezcla de aceite con alcohol, metanol y sosa caústica, posteriormente, por medio de unas bombas, el compuesto sube y baja a un tanque de almacenamiento, hasta llegar a un horno con temperaturas que van de 100 a 150 grados.
Tras calentarse, la sustancia sube nuevamente a un mezclador estático para caer en un tanque de reposo, donde se lleva a cabo la separación del biodiesel y de la glicerina.
Afirmó que por cada litro de aceite que es procesado se obtiene un litro de biocombustible y 200 mililitros de glicerina, mismos que son utilizados para generar la energía necesaria para el funcionamiento del horno de pirólisis.
Por su parte, Gema Carreto Arámburo, investigadora de la BUAP y asesora del proyecto, subrayó que este proceso permitiría la reutilización de 15 a 20 toneladas de aceite que normalmente se desperdician al mes en las casas o restaurantes de la ciudad.
Indicó que la primera etapa de este trabajo, que consistió en la producción de biocombustible a partir de aceite comestible, les permitió obtener el primer lugar en la categoría Tecnología Media del Primer Concurso Estudiantil de Innovación Tecnológica, organizado por la Dirección de Innovación y Transferencia de Conocimiento (DITCo), en 2014.
“De ahí continuamos haciendo investigación para mejorar el funcionamiento de la máquina, hasta llegar a esta segunda etapa que consiste en la producción de combustible a partir del PET”, refirió.
De acuerdo con el proyecto, se planea implementar esta máquina en Ciudad Universitaria, para recolectar todo el aceite y botellas que se producen en el campus y transformarlos en combustible, que serviría para abastecer el transporte universitario.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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(Con parte de información de la BUAP)
Imagen: Internet
