Oaxaca de Juárez, 8 de junio. Lejos de ser una actividad “cara” o sólo para personas exclusivas, ser “verdes” es una forma de vida que inicia con un cambio de prácticas tan básicas como separar la basura o usar bicicleta en lugar de viajar en automóvil, por lo que el cambio de actitud “es la principal herramienta”.
Así lo aseguró la directora comercial de Denda, Paz Manterola, al invitarnos a conocer el proyecto de e-commerce que impulsa la incubadora de negocios Engie Factory en México y cuyo fin es ayudar a mejorar la vida de quien busca un futuro sustentable.
Y es que, como nos comenta Manterola, durante un recorrido por las oficinas de Denda, uno de los principales obstáculos que han impedido que las prácticas sustentables se extiendan a las demás empresas e incluso a los hogares, es la errónea creencia de que “ser verde es caro”.
Es por ello por lo que, al iniciar actividades en México, el portal denda.com.mx busca no sólo hacer accesible artículos y tecnología verde para el uso cotidiano, sino que además “buscamos cambiar la conciencia de la gente a partir de un cambio de prácticas y que son más sencillas de lo que uno puede imaginar”.
En entrevista con Notimex destacó que una de las razones por las que el mundo se ha vuelto insostenible ha sido el exceso de comodidad que han permitido los avances tecnológicos y que en la búsqueda de brindar una vida más fácil se han convertido en un obstáculo para el futuro.
La practicidad de contar con un mundo desechable se ha traducido en un mundo que genera mucha basura, por ello, artículos que en un principio brindaron un mundo práctico y con mayor comodidad como los pañales, los popotes, los cubiertos y platos desechables, entre otros artículos, hoy son un desecho que han puesto en peligro al planeta.
Para no ir tan lejos, basta con mencionar el caso de los pañales, los cuales podrían tardar en desintegrarse 170 años o más, aunque no se sabe con certeza, ya que el primer pañal que fue creado en la década de los 40 del siglo pasado “aún no se ha desintegrado”.
Ante ello, entre los artículos que ofrece Denda se encuentran dos alternativas tan sencillas como podrían ser pañales de tela hipoalergénica con una malla de bambú, que es la que se retira cuando el bebé requiere un cambio “y se tira en el escusado”.
A primera vista uno podría pensar “ah no, yo no voy a volver a lavar pañales de tela”, pero en realidad el pañal funciona como soporte de la base de la malla que se desintegra de manera natural y que por lo mismo ni siquiera representa un problema para el drenaje.
En condiciones normales, dijo, desde que nace hasta los dos años, en que el niño aprende a ir al baño, un bebé usa cerca de dos toneladas de pañales, por lo que multiplicar ese número por el número de neonatos que llegan al mundo, la basura generada se hace incontrolable.
Y lo mismo pasa con el unicel, agregó Juan Pablo Alcaide, country manager de Denda y quien nos comparte su experiencia a dos años de haber llegado a México para difundir la experiencia de esta firma que inició operaciones en Chile y que ahora proyecta sus actividades en México para extenderse a toda América Latina.
Al igual que Paz Manterola, coincidió en que el unicel no se degrada por si mismo, porque permanece en los diferentes lugares donde se le desecha, de ahí que el reto es dejar de usar el unicel para productos como platos, vasos o embalaje.
En su lugar existen opciones como vasos, platos y cuchara elaborados a partir de maíz y trigo, y cuya resistencia es igual a la de un vaso de plástico, con la salvedad de que al desecharse se degradan con el tiempo sin dejar huella.
Lo mismo ocurre con los popotes, ya que en el mundo se ocupan más de 500 millones de popotes de plástico y se calcula que para el año 2050 la cantidad de plástico que se utiliza en este y otros productos será tanto que “habrá mas plástico que peces en el mar”.
Es por ello que también una opción sería el uso de popotes biodegradables, los cuales son hechos con hueso de aguacate y que en un periodo máximo de 120 días se degrada en forma de composta.
También es el caso de las toallitas sanitarias, de las cuales una mujer llega a disponer hasta de seis mil 500 millones a lo largo de su vida fértil y que bien pudiera ser remplazada por una copa menstrual que es lavable y que incluso esté avalada por la Cofepris, como la que ofrece Denda.
Pero el problema no sólo es generado por la basura plástica, sino también por la orgánica, la cual, aunque se degrada, representa un problema para la salud si no se le desecha de manera adecuada.
Al respecto, Manterola agregó que lo ideal es recurrir a una compostadora, la cual no necesariamente tiene que ser de lombrices ni ocupar grandes espacios del hogar.
Aseguró que la tecnología ha permitido desarrollar compostadoras del tamaño de un bote de basura y que permiten elaborar composta doméstica desde el interior de un departamento, sin generar malos olores ni los problemas de salud como moscas y cucarachas que caracterizan a la basura orgánica.
Pero todo ello, dijo, parte del simple hecho de cambiar de actitud y transformar nuestras actividades con simples acciones, por lo que el principal reto es el cambio de cultura desechable que por mucho tiempo se ha difundido en el mundo y evolucionar a una mentalidad “verde”.
“Para ello, no necesitamos comprar la harina orgánica que cuesta 400 por ciento más que la normal, basta con tomar la decisión correcta para asegurarnos de que nuestras actividades diarias no representen un problema para nuestro entorno y medio ambiente”, aseguró.
Por ello, insistió en la importancia de contar con un portal de internet de e-commerce como Denda, que ofrezca estos productos y que, a diferencia de otros portales, den alternativas “verdes” que a su vez fomenten un cambio en nuestros estilos de vida y que no implican un mayor gasto, sino simplemente “un cambio de actitud”.

