Oaxaca de Juárez, 23 de agosto. Como Alexis, todos los meses, miles de niños y niñas de Centroamérica corren el riesgo de caer heridos, de que los secuestren, los violen o los asesinen, o de ser víctimas de la trata, mientras intentan llegar a los Estados Unidos para buscar refugio de unas pandillas brutales y una pobreza agobiante, y nada indica que esta tendencia vaya a disminuir, según el informe que publica Unicef.
El informe ‘Sueños rotos – El peligroso viaje de los niños centroamericanos a los Estados Unidos’ arroja cifras alarmantes: señala, por ejemplo, que 26 mil menores no acompañados han sido detenidos en la frontera de los Estados Unidos con México en lo que va de año. 16 mil de ellos, son niños de El Salvador, Guatemala y Honduras, países donde se registran algunas de las tasas de homicidio más elevadas del mundo.
Estos niños vulnerables necesitan protección en cada paso del camino: en sus países de origen; cuando cruzan México; y cuando llegan a los Estados Unidos.
“Es desgarrador pensar en esos niños –la mayoría de ellos adolescentes, aunque algunos son incluso más jóvenes– haciendo el viaje agotador y extremadamente peligroso en busca de seguridad y una vida mejor”, explica el Director Ejecutivo Adjunto de UNICEF, Justin Forsyth. “Este flujo de jóvenes refugiados y migrantes destaca la importancia de abordar la violencia y las condiciones socioeconómicas que imperan en sus países de origen”.
Los menores no acompañados no tienen derecho a un abogado en Estados Unidos
A los menores no acompañados detenidos en los Estados Unidos se les garantiza una audiencia en un tribunal de inmigración, pero no tienen derecho a un abogado de oficio. Los niños que viajan con sus padres corren el riesgo de ser sometidos a una deportación rápida o de pasar meses detenidos.
Quienes son deportados corren el riesgo de ser atacados o asesinados por las pandillas de las que trataban de escapar.
Esta organización trabaja para hacer frente a las causas de la migración mediante el apoyo a los esfuerzos de los gobiernos para mejorar la vida de los niños y abordar la violencia comunal y criminal en sus países de origen. También trabajamos para fortalecer los servicios que reducen la vulnerabilidad de los niños a la violencia, con un firme enfoque dirigido a la educación y la salud. También promevemos la protección de los derechos de la infancia durante todo el trayecto, y que los gobiernos suministren asistencia a los niños repatriados.
Como dice el Director Ejecutivo Adjunto: “Hay que recordar que los niños, sea cual sea su condición, son ante todo niños. Tenemos el deber de mantenerlos a salvo en un ambiente saludable y enriquecedor”.

