Por: Jorge Castañeda
Oaxaca de Juárez, 8 de enero. El consumidor verde se puede definir como aquel que manifiesta su preocupación por el medio ambiente en su comportamiento de compra, adquiriendo productos que sean percibidos como de menor impacto sobre el medio ambiente.
Se trata de un acto de conciencia ecológica en el consumo, que todos deberíamos adoptar cotidianamente, con lo que premiaríamos a las empresas y productos que demostraran eficazmente sus bondades ecológicas, o al menos ser menos nocivos para el entorno, en comparación con otros.
El consumidor verde debe entonces valorar qué es lo que comprará y a qué tipo de empresas pertenece ese enser o artículo. En algunos casos dicha valoración se manifestará en pagar incluso un mayor precio por productos percibidos como ecológicos; en otros casos se manifestará en el rechazo de aquellos productos más contaminantes; y en otros casos se manifestará en preferir el producto más ecológico en igualdad de condiciones como calidad, cantidad, precio, promoción de ventas, etc.
Así, el consumidor verde, que desde hace un par de décadas se ha extendido en la mayoría de las naciones desarrolladas, y que ya se comienza a hacer notar en países como México, sobre todo en las ciudades más importantes, ha mostrado estar preocupado no sólo por la satisfacción de sus necesidades de compra, sino también por la protección de la naturaleza.
Ello ha obligado a muchas empresas a adoptar una nueva forma de entender el marketing, por lo que incluso se ha puesto de moda el llamado marketing ecológico (también denominado marketing medioambiental, marketing verde, ecomarketing o marketing sostenible).
Y aunque por desgracia son pocos quienes adoptan este tipo de comportamiento al adquirir bienes y servicios, poco a poco han coadyuvado a que los empresarios tomen conciencia sobre la importancia de hacer que sus productos tengan menor impacto ambiental.
En este sentido, un producto ecológico puede ser definido como aquel que cumpliendo las mismas funciones que los productos equivalentes, su daño al medio ambiente es inferior durante la totalidad de su ciclo de vida. Es decir, que la suma de los impactos generados durante la fase de extracción de la materia prima, de producción, de distribución, de uso/consumo y de eliminación es de menor cuantía que en el caso del resto de productos que satisfacen la misma necesidad.
La concepción de un producto ecológico, por tanto, no implica únicamente la consideración del producto en sí mismo, sino, también, de su proceso de fabricación. No puede existir un producto ecológico si se ignora el comportamiento medioambiental de los medios de producción e, incluso, del resto de áreas funcionales de la compañía.
De esta forma, en foroambiental.com.mx
1.- Atributos específicos del producto, tales como su duración, su facilidad para reciclarse/reutilizarse, o el tipo y cantidad de materiales usados en el producto y su envase.
2.- Atributos específicos del proceso y del fabricante, tales como el consumo de energía y agua, la generación de residuos en su elaboración, así como el destino final de los mismos.
Hay que subrayar que lo que hace diferente a un consumidor verde de un típico consumidor, es que el consumidor verde tiene la opción de elegir qué consumir y esa capacidad le da poder sobre lo que se oferta y se demanda en el mercado.
Ser un consumidor verde plantea pues un nuevo estilo de vida, uno más amigable con el medio ambiente, y existen tres simples reglas que son la base de para este cambio, conocidas como “las 3-R” (Reducir-Reutilizar-Reciclar).
Reducir
Reducir nuestro consumo. Esto puede sonar extraño en un mundo que nos motiva a consumir, sin embargo, un consumidor verde sabe que consumir es un privilegio y no debe hacerse en forma desproporcionada.
Reutilizar
Una vez pasado un tiempo puede que un producto deje de ser útil para el propósito inicial para el cual fue creado y esto también ocurre con los envases de los productos. Es ahí cuando nuestra creatividad puede llevarnos a darle un uso diferente y novedoso.
Reciclar
Quiere decir que lo que generalmente desechamos aún puede servir para fabricar otros productos. Además, reciclar es una forma de ayudar, ya que existen instituciones que brindan un servicio a la comunidad gracias al dinero obtenido por el reciclaje.
En suma, ser un consumidor verde debería ser una obligación de todos, porque todos sin excepción nos veríamos beneficiados con este tipo de comportamiento, que además está a nuestro alcance, siempre y cuando estemos conscientes de la importancia de dañar lo menos posible a nuestro planeta, a nuestro país, a nuestro entorno.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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