José Luis Sarmiento Gutiérrez
Oaxaca de Juárez, 2 de mayo. Un clima de incertidumbre se vive en Juchitán de Zaragoza al cumplirse casi ocho meses del terremoto de 8.2 grados que sacudió la región del Istmo de Tehuantepec, porque las autoridades estatales y federales parecen haber olvidado a miles de familias damnificadas.
No hay hospital que brinde servicios de salud de calidad; por lo menos 100 escuelas no funcionan a su capacidad, se encuentran cerradas por diversas afectaciones o destruidas, así como 30 mil viviendas devastadas por los movimientos telúricos, sin que hayan implementado acciones tangibles para buscar soluciones.
Cientos de comercios y empresas se fueron a la quiebra, muchas porque sus instalaciones se derrumbaron o quedaron inservibles, por lo que existe una grave tasa de desempleo y falta de oportunidades en esta ciudad considerada el epicentro económico, político, cultural y social de la región.
Durante un recorrido se pudo constatar que las personas viven con angustia, temor, zozobra y en un futuro incierto; en sus rostros se refleja además el miedo porque la inseguridad y la delincuencia se han disparado incontrolablemente y no hay presencia policial para contener este problema.
A semanas de que se normalice la temporada de lluvias y el inicio del periodo de huracanes, una cantidad incalculable de toneladas de escombros permanecen por todas las calles, incrementando el riesgo de inundaciones, mientras que el sistema de drenaje está colapsado, lo que genera enfermedades.
Ignorancia y omisión
“Desgraciadamente nos hemos dado cuenta que el gobierno federal ni estatal estaban ni están preparados para un desastre de estas dimensiones y sus consecuencias”, lamentó el doctor Jorge Gómez Castillo, ciudadano distinguido y reconocido en Juchitán.
Criticó a las dependencias del estado y la federación, porque integraron un censo de damnificados únicamente por el movimiento telúrico del 7 de Septiembre, pero luego se registraron los del 19 y 23 del mismo mes.
“No sabemos si por omisión o ignorancia el gobierno del estado no notificó la dimensión de los otros sismos y dejó desamparadas a miles de familias de todo el istmo”, condenó.
En entrevista adelantó que ya se aproximan otras calamidades con el temporal lluvioso y todas las calles están cubiertas de montañas de tierra y escombros, “no sabemos cuál va a ser el destino de nuestras almas”.
Falta de transparencia
La falta de transparencia del gobierno estatal en el manejo de bolsas millonarias de recursos y programas aprobados para ayudar a las familias afectadas, así como una terrible opacidad con los donativos millonarios de muchos países y empresarios del mundo, es otro lastre que afecta el restablecimiento de la normalidad en la región.
Es lamentable que no se haya transparentado el dinero público y privado captado por todos lados, “hoy vivimos más miserables que en los días subsecuentes al siete de septiembre y los funcionarios públicos que venían a tomarse fotos y grabar videos se hacen de la vista gorda, porque están más interesados en el proceso electoral”, señaló Jorge Gómez.
