Oaxaca de Juárez, Oax., 19 de marzo. Dentro del dantesco escenario de otorgar candidaturas en los diferentes partidos. El PRI no se puede equivocar al elegir a su candidato para contender por la presidencia municipal de la capital del estado de Oaxaca. Tiene ganada la elección, pero si se equivoca de candidato, pierde.
Así que tenemos que remontarnos a 1995, cuando una mala decisión, les hizo perder la elección.
A principios del sexenio de Diódoro Carrasco (Gobernador de Oaxaca 1992-1998), todo iba bien en la promoción de David Palacios García. Era un hombre clave al que varios secretarios del gobierno local consultaban antes de tomar decisiones. Al arribar a la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI su poder era bastante amplio, sin llegar a ser omnímodo. Por la influencia que tenía circuló el rumor insistente de que él iba a ser el próximo gobernador. Eso no era posible por su parentesco con Diódoro Carrasco. La Constitución le prohibía a éste dejar como sucesor a un familiar cercano; pero no le impedía que lo dejara en una buena posición al concluir su mandato. Eso fue lo que trató de hacer, pero las circunstancias no se lo permitieron.
Siendo presidente estatal del partido, el Consejo Político Estatal designó a David Palacios como candidato a la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez, capital del estado. Su candidatura impuesta resultó empañada por una débil oposición de integrantes del Consejo Político Estatal y de voces disidentes encabezadas por Jaime Larrazábal Bretón, quienes en la reunión del Consejo Político Estatal,demandaron seleccionar al candidato de un modo más democrático y transparente.
Para dedicarse de lleno a su campaña por la presidencia del municipio más importante del estado, David Palacios dejó el PRI en manos de Vicente de la Cruz, pero era un secreto a voces que él seguía tomando las decisiones importantes. La noche del 12 de noviembre de 1995, los mandos del PRI y del gobierno recibieron la desagradable sorpresa de ver perder a su candidato. Los resultados de aquella jornada electoral fueron catastróficos; por la fuerza de la costumbre confiaron demasiado en el triunfo de su candidato, al que le adjudicaban seriedad y experiencia. De acuerdo con la opinión de diferentes jefes de oficinas de gobierno de aquel entonces, los priístas no hicieron los preparativos acostumbrados para asegurar la victoria: recoger credenciales de elector, inducir al voto, imponer cuotas a los jefes de oficina y otras cosas. Esa vez los votos contaron y se contaron, lo cual permitió que los electores de la capital le dieran el triunfo, por amplio margen, al candidato del PAN, Pablo Arnaud Carreño, apoyado por la Asamblea Ciudadana de Oaxaca (ACO), el PAN y priístas inconformes con la imposición de Palacios García. Arnaud Carreño era un contador público de profesión y comerciante que participaba por primera vez en una competencia política de este tipo.
Después de su doble fracaso electoral, como candidato y como dirigente real del partido, las posibilidades de David Palacios de proyectarse para el futuro se redujeron a cero, debido a que el PRI además de perder la capital perdió las elecciones de autoridades municipales en los ayuntamientos más importantes del estado.
Así que la elección de un candidato, no son bolas de chicle, no es cosa de juego; se puede perder y mucho. Inclusive, en 1998 el PRI quiso recuperar la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez llevando como candidato a Alfonso Gómez Sandoval. Quien contó con todo el apoyo de Diódoro Carrasco, todavía Gobernador de Oaxaca, que utilizó toda la maquinaria electoral del gobierno del estado. También tuvo el apoyo de José Murat, en ese momento candidato del PRI por la gubernatura en plena campaña. Aun así, Gómez Sandoval perdió la elección contra el Güero Rodríguez del PAN.
En este 2016, el PRI eligió como candidato a la gubernatura a MURATITO, el candidato más vulnerable, y es ahí donde puso en riesgo su triunfo. Y en cuanto a la presidencia municipal de la capital, como partido la tienen ganada, pero,una equivocación en la elección del candidato los puede llevar a la derrota.
Son muchos los inscritos para la contienda por la nominación tricolor, a la presidencia municipal, pero conposibilidades reales, solamente tenemos a cuatro: Claudio Ruiz Solana, Alfonso Gómez Sandoval, Marta AliciaEscamilla y Juan Enrique Lira.
Juan Enrique Lira solamente tendría posibilidades, en el caso de que tuviera que haber un acuerdo entre fuerzas políticas, donde se descartara alguno de los fuertes a condición de que también se descartaran sus contrincantes
Martha Alicia Escamilla, quien cuenta con el respaldo de Alejandro Avilés, el pastor priísta de la agonizante legislatura oaxaqueña. Pero que no es suficiente.
Alfonso Gómez Sandoval, que hubiera sido un magnifico contendiente, y seguramente ganador de la elección a Gobernador, parece que por la candidatura a la presidencia municipal, no tiene el mismo interés.
Finalmente tenemos a Claudio Ruiz Solana, empresario con trabajo partidista. Y trayendo a colación lo que habíamos dicho en artículos anteriores, que en la elección constitucional por la presidencia municipal de Oaxaca… quien tenía el poder para hacer triunfar a cualquier candidato, de cualquier partido, era Javier Villacaña, el actual presidente municipal. El poder de Villacaña es que ha hecho obra, eso le permite tener el voto de las colonias, de los mercados y en sí de toda la ciudad prácticamente cautivo.Y si Claudio Ruiz Solana es apoyado por Villacaña, entonces, para no poner en riesgo la elección, con un candidato vulnerable, Ruiz Solana debería ser el candidato priísta.
Estamos a 78 días de elegir Gobernador en Oaxaca.
¡Suerte! y hasta el próximo De Análisis Político.

