El Economista
Foto: Cuartoscuro
Ciudad de México, 9 de marzo. La próxima vez que vaya al cine podría llevarse una torta, tacos de canasta y hasta un molito, claro, con su respectiva agua de horchata y ni Cinépolis ni Cinemex podrían impedirlo.
El diputado Christian Joaquín Sánchez Sánchez, del Grupo Parlamentario del PRI presentó una iniciativa de ley que busca eliminar la prohibición de introducir alimentos y bebidas en las salas de cine que no sean compradas en dichas empresas.
“Es una manera de impulsar a la industria cinematográfica, retomando su esencia y sentido original, haciendo de una visita al cine una práctica más accesible para todas las personas”.
La iniciativa busca reformar los artículos 20 y 21 de la Ley Federal de Cinematografía”.
Y continúa: “Los exhibidores no podrán restringir al público asistente el ingreso de alimentos y bebidas a las salas cinematográficas, con excepción de bebidas alcohólicas, o cualquier otro producto que afecte la seguridad o tranquilidad del establecimiento, de sus clientes o de las personas discapacitadas”.
Según el documento, el precio de los alimentos y bebidas que se venden en los cines, los cuales pueden superar hasta en 529 por ciento el costo de los mismos productos vendidos en otros establecimientos.
Con esta medida, dice el diputado del PRI, las compañías de exhibició
n cinematográfica (Cinépolis y Cinemex) tendrán un poderoso incentivo para disminuir sus costos y ofrecer productos de mayor variedad y calidad al público”.
La otra modificación tiene que ver con la publicidad antes de la película y se lee: “Los exhibidores deberán informar al público sobre la hora de inicio de la proyección de la película, tomando en cuenta la publicidad transmitida, la cual por ningún motivo podrá exceder de 10 minutos por película”.
En México “itacate” se le dice al envoltorio donde uno guarda la comida que se va a llevar para comer después, es común que también se le diga así a la comida que sobró y que uno se lleva después de una comida.
