De Ángel Aguirre Rivero a Mario López Valdéz, y de Rafael Moreno Valle Rosas aGabino Cué Monteagudo, los gobernadores emanados de una coalición de partidos y de sus pactos aliancistas han resultado ser no sólo incompetentes en las funciones para las que fueron electos, sino incluso un verdadero peligro para las finanzas públicas, la democracia y los derechos humanos en los estados que “gobiernan”.
El ex priista Ángel Aguirre, por ejemplo, no sólo fue inútil para mejorar las condiciones de vida de los guerrerenses, sino que, con su negligencia hundió a esa entidad en la peor crisis de violencia de su historia. Ahora ya no es sólo la miseria, ahora, gracias a las omisiones de Aguirre, la seguridad y la vida de miles de ciudadanos está en vilo día con día.
Él, en tanto, quien llegó a la gubernatura de Guerrero gracias a la alianza denominada Diálogo por la Reconstrucción de México (DIA), y que fue integrada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia –hoy Movimiento Ciudadano (MC)– goza de una impunidad absoluta y no ha sido tocado por el Estado mexicano, aun cuando él, como Gobernador de la entidad, es el primer responsable por la tragedia de los normalistas de Ayotzinapa, misma que deterioró, y sigue dañando, la imagen del Gobierno federal y del Presidente Enrique Peña Nieto.
El caso de Mario López Valdéz es otro ejemplo de fracaso. El también ex priista obtuvo la gubernatura de Sinaloa con una coalición encabezada por el Partido Acción Nacional (PAN), el PRD y Convergencia.
Malova, quien gobierna esa entidad del 1 de enero de 2011, ha sumado en cuatro años acusaciones que van desde manejos irregulares en la administración pública –lo que incluye denuncias por corrupción en la construcción de obra, por ejemplo–, lo que ha disparado la deuda estatal, hasta señalamientos de tener nexos con el narcotráfico, pasando por el acoso a activistas defensores de derechos humanos y a la prensa independiente en Sinaloa.
El ex priista Rafael Moreno Valle Rosas tiene también un recuento de escándalos en sus más de cuatro de gobernar Puebla, un cargo que obtuvo luego de representar en las elecciones del 4 de julio de 2010 a la coalición Compromiso por Puebla, conformada por el PAN, el PRD, Convergencia y el Partido Nueva Alianza (Panal).
Moreno Valle es, de estos cuatro personajes, el que encabeza las denuncias por abusos a los derechos humanos. Desde que llegó al poder, Puebla se ha convertido en un riesgo para quienes piensan diferente y protestan en su contra.
Los casos y acusaciones pendientes de investigar por presunta represión se acumulan por decenas: lo mismo contra activistas indígenas o que defienden el medio ambiente y el patrimonio cultural, que quienes defienden sus tierras o forman parte de una minoría, como la comunidad gay.
Hasta académicos, como el Rector de la Universidad de las Américas Puebla, Luis Ernesto Derbez Bautista –quien fuera Secretario de Economía y Secretario de Relaciones Exteriores en el sexenio del Presidente Vicente Fox Quesada– ha acudido a las autoridades para ampararse contra la supuesta represión de que es objeto por parte deRafael Moreno Valle, quien encima se siente presidenciable.
Finalmente está Gabino Cué Monteagudo, otro político que hizo berrinche y abandonó el PRI, luego de que éste le negara en 2002 la candidatura a la Alcaldía de Oaxaca, a la que llegó finalmente representando a Convergencia. En las elecciones estatales del 4 de julio de 2010 obtuvo la gubernatura de la entidad oaxaqueña gracias a la coalición Unidos por la Paz y el Progreso, que integraron el PAN, el PRD, Convergencia y el PT.
Y qué decir de Gabino… pues que es Gabino: un hombre incapaz, superado por todos y todo, secuestrado por los maestros y otros sindicatos, que ha dejado avanzar a la violencia por todo el estado y, como consecuencia, también a la pobreza.
¿Por qué son tan malos los gobernadores de coalición?, es lo que la mayoría se pregunta a la luz de los resultados. Y la respuesta puede estar en su origen: todos ellos, los cuatro, aprendieron de política en la universidad del PRI, su alma mater.
