LIC. GABINO CUÉ MONTEAGUDO,
DESGOBERNADOR DE OAXACA:
+Hay algo mal con tu carácter si la
oportunidad controla tu lealtad
Sean Simmons
No, no, desgobernador Cué, usted no fue víctima de los lagartos de la Sección 22, como casi lacrimosamente se definió ante los senadores la semana pasada:
Fue su instrumento.
Pero lo fue a sabiendas y como consecuencia de un interés:
Que la apoyaran a alcanzar la gubernatura.
Pero usted conocía el modo de operar de esa mafia desde dentro del gobierno oaxaqueño, como colaborador muy cercano de Diódoro Carrasco y sabía la historia desde cuando Heladio Ramírez les entregó la plaza y prácticamente se las escrituró. Usted simplemente contribuyó a que esa caterva se mantuviera durante casi un cuarto de siglo pegada a la ubre del presupuesto estatal, pero como colonia de sanguijuelas, desangrándolo en perjuicio del estado en su integridad, a partir de su niñez.
Lo importante fue, entonces, que reconociera ante el Poder Legislativo federal el hecho, pintado de abuso en su contra, con lo que usted mintió a los legisladores. Se trató de una jugada políticoelectoral totalmente hilvanada para capitalizar la debilidad de su antecesor, el priista Ulises Ruiz, quien había hecho lo mismo que usted y que si lo expresamos de otra manera, consistió en hipotecarle, sexenio tras sexenio el presupuesto estatal a esos gañanes manipuladores de maestros para alimentar su plan de izquierda mientras se enriquecían como creyentes de derecha…
Esta solidaridad que la semana pasada pidió a los poderes Ejecutivo y Legislativo federales tardó cinco años en solicitarla, si de cualquier manera lo iban a acusar de traidor al magisterio revolucionario oaxaqueño, porque el PAN fue parte activa de la alianza para su candidatura al gobierno de Oaxaca y desde entonces tuvo usted la posibilidad y la obligación de solicitar a los poderes federales su intervención para restituir el Estado de Derecho en la entidad. ¿Por qué no lo hizo? Obviamente porque también su conveniencia estaba en juego, ¿verdad, desgobernador?
Entonces, aclaremos: usted participó en el procedimiento legal que se debió implementar para modificar las funciones del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca porque su presencia era necesaria para hacer valer la figura del Pacto Federal para recomponer la situación, pero eso no le da merecimiento alguno para colgarse medalla alguna. Usted traicionó a los oaxaqueños que de buena fe le dieron sus votos y a todos los niños de la entidad que durante sus años de desgobierno sufrieron el atentado a sus derechos a la educación y eso amerita una acción legal, o al menos política para cobrarle la afrenta.
Ayer, pues, inició el procedimiento para acabar con un poder fáctico en Oaxaca que dañó al conjunto de los intereses nacionales. Ya vendrá otro gobierno; o si usted aún tiene algo de honor y renuncia al cargo, habrá una nueva autoridad estatal que apoye el retorno de la ley a ese estado tan entrañable para la nación entera.
Lo mejor que puedo desearle, desgobernador Gabino Cué Monteagudo, es un retiro silencioso de la vida pública que ayude a la memoria nacional a desaparecerlo, pero sin borrar su historia, como un aviso al futuro de que ayer comenzó el rescate de la dignidad del Estado de Derecho mexicano…
Esa sería otra gran megarreforma que al país le urge…
lmendivil@delfos.com.mx, m760531@hotmail.com
