Oaxaca de Juárez, 6 de febrero. Los hechos: la Secretaría de Hacienda anunció que el gasolinazo de principios de febrero se aplazaría 17 días, porque hay forma de absorber con los ahorros del gobierno la no recaudación de poco más de mil millones de pesos. Los dichos: el subsecretario de Hacienda, Miguel Messmacher, reconoció que la decisión fue política. El interlineado: enfrentados tecnócratas y políticos, en la reunión de gabinete el jueves en Los Pinos para ver el rumbo a tomar, la decisión fue temporal porque el presidente Enrique Peña Nieto no pudo resolver en forma determinante. Por tanto, el pleito entre secretarios continúa.
El choque dentro del gabinete se viene arrastrando desde hace dos meses, cuando ante la explicación técnica del porqué de la liberalización de los precios del combustible para subsanar un hoyo fiscal estimada por Hacienda en 200 mil millones de pesos, el presidente dijo que el no hacerlo repercutiría en programas sociales que tendrían que ser cancelados. En año de elección en el Estado de México, que está en su cabeza más que el conflicto que tiene con el presidente Donald Trump, según personas que han hablado con él en las dos últimas semanas, suspender programas sociales afectaba sus estrategias electorales.

