Oaxaca de Juárez, 22 de noviembre. El papa Francisco ha querido dejar como legado de su Jubileo de la Misericordia, que concluyó el domingo, que los sacerdotes puedan absolver el pecado del aborto, algo que hasta ahora solo podían autorizar los obispos o el mismo pontífice.
Así se lee en la carta apostólica Misericordia et misera, el documento de conclusión del Jubileo extraordinario, que fue publicado ayer, y en el que el Papa da las indicaciones para que los católicos continúen este tiempo de la misericordia, la reconciliación y el perdón.
El pontífice argentino había enviado durante el Año Santo a todos los rincones del mundo a los llamados “misioneros de la misericordia” para absolver todos los pecados, incluso los considerados más graves como el aborto, y había autorizado a los sacerdotes a hacerlo sin tener que consultar con su obispo.
Ahora, tanto los “misioneros” que seguirán viajando por el mundo como los sacerdotes podrán seguir haciéndolo.
“Pecado del aborto”. Para Francisco, “no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre” y por tanto también los sacerdotes podrán absolver pecados graves.
“Para que ningún obstáculo se interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios, de ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto. Cuanto había concedido de modo limitado para el período jubilar [el perdón], lo extiendo ahora en el tiempo”, escribe el pontífice en la misiva.
El presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización y coordinador del Jubileo, Rino Fisichella, explicó en la rueda de prensa de presentación del documento que la absolución será “de la mujer, del enfermero, del médico que sostiene la indicación. El pecado de aborto es global y por tanto el perdón del pecado de aborto es omnicomprensivo, toca a todos los que son parte de este pecado”.
Fisichella aseguró que no existe ningún tipo de “laxismo” en la decisión del Papa, ya que como se puede leer en la carta, Francisco enfatiza “con fuerza” que “el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente”.
MISERICORDIA
Los lefebvrianos, perdonados también para siempre
Francisco también extiende en su carta de fin de Jubileo otras disposiciones que había autorizado, como la de la concesión de absolver los pecados a los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X, los llamados lefebvrianos.
Francisco justifica esta decisión “por el bien pastoral de estos fieles” y para que “se pueda recuperar con la ayuda de Dios, la plena comunión”, en lo que se entiende como una mano tendida a los seguidores del francés Marcel Lefebvre, que no reconocen las novedades introducidas en el Concilio Vaticano II, por lo que están fuera de la Iglesia desde 1988.
Otra herencia de este Jubileo será la institución de la celebración por parte de la Iglesia católica de una Jornada Mundial de los Pobres que se celebrará el 33º domingo del año
