Jesús Jiménez
Oaxaca de Juárez, 29 de agosto. El Premio Nacional de la Juventud Álvaro Jiménez Soriano, afirmó que la oratoria como disciplina política, es el principal vehículo de expresión del ser humano de todos los tiempos, además de que el cultivo de la historia, el dominio de la expresión, la claridad y el vigor ideológico del discurso son elementos esenciales que un orador debe atesorar para dar fuerza y contenido a su palabra. 
Durante la jornada del Curso de Oratoria organizado por el Instituto de la Juventud del Estado, en el marco del mes de la juventud, señaló que la palabra en algún momento podrá ser guía y sendero de un pueblo en búsqueda de libertad y justicia.
El ex campeón nacional de oratoria afirmó que la palabra es la vanguardia de toda acción y de toda transformación, “la palabra tiene su más alta expresión en la oratoria, como el arte de transmitir ideas para contribuir al desarrollo progresivo de la sociedad, a la realización plena y cabal del ser humano”.
Consideró que es importante llevar a cabo encuentros de este tipo, ya que se contribuye a que se forjen nuevos cuadros con plena conciencia y compromiso para el mejoramiento del destino de México.
Advirtió que la juventud es lo más puro y genuino de la sociedad, en donde deben fortalecerse los valores y principios que normen conductas de vida a futuro, por lo que es importante que haya muchas voces que se levanten para poner un alto a problemas que agobian a la actualidad.
Entre estos, la violencia extrema a mujeres tales como el feminicidio, los asesinatos de campesinos y grupos indígenas abandonados a su suerte en sus lugares de origen, en donde no ha llegado hasta este momento una plena y cabal justicia social.
De la misma forma a los jóvenes que buscan una salida fácil ante falta de oportunidades quienes engrosan las camarillas de la delincuencia organizada.
Consideró que el servicio público en la actualidad, todavía no ha estado a la altura del mandato del pueblo, ya que todavía se sigue corrompiendo en su función, alejándose a su responsabilidad social, además de su responsabilidad histórica y política.

