Oaxaca de Juárez, 2 de abril. Después de uno de los inviernos más fríos y persistentes, los neoyorquinos se desprenden de sus gruesos abrigos, guantes y bufandas y aligeran el ánimo con ropas más ligeras y coloridas para celebrar, finalmente la primavera con la hermosa pasarela urbana que provee este domingo de Pascua, el tradicional desfile de sombreros o Easter Bonnet Parade sobre la Quinta Avenida de Manhattan.
Se trata de uno de los desfiles más alegres y peculiares de la temporada que ocurre puntual cada año a tono con la Semana Santa Católica. El evento multitudinario inició tras la Guerra Civil estadounidense, como un paseo que los feligreses realizaban por las calles al salir de las iglesias el domingo de Pascua para disfrutar el aire primaveral y lucir sus nuevas ropas emblemáticas de la renovación de vida. El desfile se instauró formalmente en 1880 y es hoy el gran acontecimiento de la Pascua en Nueva York.
Con el tiempo la tradición cobró vigor gracias a las élites cristianas que acudían a tres Iglesias cercanas de Midtown: la Iglesia Presbiteriana de la Quinta Avenida, la Iglesia Episcopal de Santo Tomas y la Catedral de San Patricio. Las personas al terminar los servicios religiosos salían a pasearse por la céntrica avenida vestidas con su nueva indumentaria de ‘domingo’ y luciendo siempre sombreros elegantes, algunos decorados con arreglos florales. La procesión solía recorrer el tramo de la calle 50 a la 60 y este recorrido fue bautizado como el paseo de los millonarios. Tras el paseo las personas se reunían con amigos para comer en los elegantes hoteles de alrededor y celebrar la pascua con un gran festín.
Los mejores sombrereros de la ciudad se acercaban a admirar a las élites, desplegando sus increíbles modelos y rápidamente con libreta y lápiz en mano, creaban bocetos que después ellos mismos hacían y los vendían en los grandes almacenes. El desfile se volvió sinónimo de una pasarela de estilos y tendencias.
Con el paso de los años, los sombreros y gorros, sobretodo de las mujeres, se volvieron el foco de atención del desfile por ser cada vez más grandes, dramáticos y extravagantes y por estar decorados, en muchos casos, con plumas exóticas y un derroche de flores.
La popularidad del Easter Bonnet Parade creció a tal punto, que compositores de la talla de George M. Cohan e Irvin Berlin crearon temas sobre el evento. Así mismo, Hollywood produjo una película musical titulada “Easter Parade”, con las composiciones de Irvin Berlin que protagonizaron ni más ni menos que Fred Astaire y Judy Garland. Una de las escenas más memorables del film es en la que ambas estrellas pasean del brazo como dos enamorados por la Quinta Avenida luciendo hermosos sombreros y cantando “On The Avenue”.
De 1960 a 1990, el desfile fue blanco de protestas diversas: contra la guerra, contra el abuso de animales, contra los abusos de clérigos, contra la falta de empleos y la comercialización de la Semana Santa. Con mayor frecuencia se han ido incorporando disfraces alusivos a conejos, huevos de Pascua, flores gigantescas y toda una gama de emblemas primaverales que a veces se asemejan más al circo y al carnaval.
Sin embargo, como todo en Nueva York, el evento por ser público es popular e inclusivo atrae a turistas y locales. La mayor diversión es observar o ser observado. No hay reglas y todo se vale en cuanto a la originalidad, creatividad y elegancia de los sombreros pero sobretodo al estilo y garbo de quienes los llevan.

