Oaxaca de Juárez, 25 de marzo. Carter, de 8 años y de Arkansas, y Rowdy, de 13 y de Oregon, tienen vitíligo, una enfermedad degenerativa de la piel por la cual se va perdiendo pigmentación y aparecen unas manchas blanquecinas por todo el cuerpo.
En el año 2014, Carter fue diagnosticado con la enfermedad cuando le vieron la primera mancha. Desde aquel momento su confianza y autoestima comenzaron a mermarse a la par que el odio hacia sus manchas.

“Lo primero que me decía cuando se subía al auto era que odiaba su cara”, cuenta su madre.
La vida era muy difícil para Carter, pero la ayuda llegó de la mano de Rowdy, un labrador negro de trece años de Oregon, que fue diagnosticado con vitiligo el mismo año que el menor.
Cuando su madre encontró fotos del cachorro en Facebook, enseguida se las mostró a su hijo. “Leí que Rowdy tenía vitiligo y me asombró. Cuando se lo compartí a Carter estaba muy emocionado por ver que el perro era famoso por su misma enfermedad”, reveló.

El pequeño y su madre contactaron a la dueña de Rowdy y construyeron una amistad a distancia. La relación se volvió más cercana cuando miembros de la comunidad en la que viven el niño y su familia donaron dinero para que ellos viajaran a conocer al animal.
Una vez que el niño estuvo en contacto con el perro, su seguridad aumentó y dejó de sentirse solo en su lucha.
Con información de ABC/vía:http://www.cronica.com.mx/

