Chihuahua, 14 de junio. Muchas personas adoptan a niños para hacer una familia y así cuidarlos que, por una u otra razón, buscan un techo y amor para crecer. Ana Carolina López Enríquez era una pequeña nacida en 1996 que fue puesta en adopción desde muy pequeña. Su madre biológica tenía VIH y su padre nunca se interesó por ella. 
Efrén López Tarango, de 65 años, y Albertina Enríquez Ortegón, de 45, vieron en la menor una opción de formar un hogar, la adoptaron y la llevaron a su casa en Chihuahua. Pese a luchar para que la hija se sintiera acogida, Ana siempre tuvo resentimiento hacia sus hermanastros.

Carolina era vista como una chica tranquila, reservada, inteligente, aunque poco sociable, por eso se sorprendieron al enterarse que la adolescente mató y calcinó a sus padres. De acuerdo con diversos medios locales, la mujer buscó a su novio José Alberto Grajeda Batista, con el que llevaba pocos meses, para realizar el plan perfecto.
