Por: Jorge Castañeda
Oaxaca de Juárez, 31 marzo.-Se calcula que cada mexicano, en promedio, produce cerca de nueve kilogramos de basura electrónica anualmente, por lo que tomando en cuenta el total de nuestra población, México ocupa el deshonroso tercer lugar mundial en la generación de desechos de este tipo, aseguró el investigador Heberto Ferreira Medina.
El académico del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), campus Morelia, explicó que si se multiplica ese dato por los 120 millones de habitantes, el total de toneladas de basura electrónica al año es gigantesco, lo que implica un severo problema de contaminación ambiental.
Según información divulgada por la UNAM, a la cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, en 2015 se tiraron unas 900 mil toneladas de equipo, que en caso de ser almacenadas llenarían una plancha del Zócalo de la Ciudad de México por año y, de continuar con esa tendencia, cada dos años podría atiborrarse el Estadio Azteca.
“Es un problema que diluido en el ámbito nacional no se nota, pero son desechos que pueden llegar a contaminar los mantos freáticos y los hábitats; además, no hay cultura del reciclado”, resaltó Ferreira Medina.
Refirió que de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Ecología, el aumento del volumen de basura electrónica se ha incrementado desde 2010, cuando cada mexicano desechaba en promedio entre tres y cinco kilogramos, en tanto que para 2015 la cifra creció a nueve kilogramos per cápita.
Destacó que estos desechos representan un gran riesgo para la salud humana y ambiental, dado que son altamente contaminantes. “Uno de los peligros lo representan componentes como los microcircuitos de las ‘tarjetas madre’, los tubos de rayos catódicos de los monitores viejos y las pilas, entre otros, que contienen cromo, plomo y cadmio, metales pesados tóxicos para la salud”.
Llamó a tener cuidado con los plásticos retardantes de llama con base de polibromodifenil éteres (PBDE), que suelen usarse en ropa, muebles y aparatos electrónicos, pues se deforman y no producen flama al incendiarse, aunado a que son bioacumulables y en altas concentraciones dañan la salud de todos los seres vivos.
Ante este panorama, propuso hacer efectivo el concepto “disposición adecuada”, que consiste en desensamblar los aparatos electrónicos de forma correcta, es decir, separar plástico, metales y componentes, además de reciclarlos para que vuelvan a las cadenas industriales.
Y abundó: “Es deseable que tanto el plástico como los metales se usen de nuevo. Ello representa una ventana de oportunidad que, por falta de incentivos, se desaprovecha”.
Finalmente, insistió en que es indispensable alentar la cultura del reciclado, al tiempo en que recomendó no tirar los desechos electrónicos a la basura, ya que es mejor esperar los “reciclatrones” o “reciclones”, una iniciativa de la autoridad federal y de empresas del área.
Jorge Castañeda es colaborador especial de ADN Sureste y
Director Editorial de foroambiental.com.mx
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(Con parte de información de la UNAM)
Imagen: Internet