Oaxaca de Juárez, 3 de enero. La temporada otoño – invierno implica variaciones meteorológicas que pueden poner en riesgo tu salud, ya sea por la propagación de enfermedades o la exposición a temperaturas extremas. Sin embargo, existen algunas medidas básicas que podemos tomar para disminuir o evitar riesgos sanitarios.
En época de frío
Los riesgos durante la temporada de frío están relacionados a los cambios bruscos de temperatura. Cuando estas bajan, podemos encontrarnos con diversas circunstancias que dañen nuestra salud.
Cuando una persona se expone al frío extremo, se pueden presentar lesiones en la piel o en la mucosa del tracto respiratorio, se caracterizan por entumecimiento en las partes del cuerpo que estuvieron expuestas al frío y piel azulada o rígida, pudiendo llegar a la muerte del tejido celular expuesto. Para evitarlo, te recomendamos:
Abrígate bien y utiliza ropa gruesa. Usa gorro, guantes y bufanda.
Evita estar al aire libre, especialmente si hay mucho viento.
Evita el tabaco y la cafeína, estos contraen los vasos sanguíneos, provocando mayor sensación de frío.
Utiliza filtro solar, especialmente si hay nieve ya que ésta refleja los rayos solares.
Hipotermia.
Cuando nos exponemos a temperaturas bajas por tiempos considerables, nuestra temperatura corporal puede bajar a 35°C o menos, lo cual puede ocasionarnos temblores, confusión, desorientación, inconsciencia o somnolencia, a este proceso se le denomina hipotermia, para evitarla te recomendamos:
Viste ropa abrigadora y en capas múltiples (ropa interior, capa caliente, capa impermeable), incluyendo manos, pies y cabeza.
Si tu ropa se moja, cámbiala rápidamente por prendas secas.
En caso de que alguien cercano presente hipotermia, en un lugar seco y protegido del viento y el frío, cambia su ropa; transmite el calor de tu propio cuerpo colocándote a un lado; proporciónale alimentos tibios (sopas o caldos).
Intoxicación por monóxido de carbono.
Para combatir el frío, es común el uso de anafres, chimeneas, estufas, boiler o sistemas de calefacción dentro del hogar para subir la temperatura de las habitaciones. La combustión inadecuada de carbón, leña, gasolina, keroseno, propano, petróleo o gas natural, por mencionar algunos, produce monóxido de carbono (CO), lo anterior aunado a la incorrecta ventilación del gas liberado por la combustión completa que produce dióxido de carbono (CO2), puede provocar la intoxicación accidental e incluso la muerte. Como ambos gases no presentan color ni olor, se debe tener mucha precaución en la quema de los combustibles utilizados. Si usas cualquiera de estos sistemas de calentamiento, recuerda:
Si usas braseros o anafres, para calentar las habitaciones, deben colocarse en lugares ventilados y deben apagarse antes de dormir. Puedes sustituir su uso protegiendo puertas y ventanas con papel.
Colócalos en lugares bien ventilados y evita tener objetos que bloqueen la circulación del aire.
Dale mantenimiento periódico a las instalaciones y a los aparatos que funcionen con gas.
Revisa que la flama que emitan la estufa o boiler sea de color azul y no roja (eso es indicativo de la presencia de monóxido de carbono).
En caso de presentar algún síntoma o malestar (irritación de mucosas, dolor de cabeza, náusea, vómito, confusión), aléjate de la fuente de intoxicación y acude inmediatamente a tu servicio de salud.
Infecciones en vías respiratorias.
Estas representan un gran problema de salud pública. Cuando bajan las temperaturas, aumenta la incidencia de estos padecimientos. Para evitar el riesgo de contagio:
Aplícate la vacuna contra la influenza. Especialmente los grupos de riesgo: niños y niñas de 6 meses a 5 años, personas mayores de 60 años, mujeres embarazadas y personas con diabetes mellitus, obesidad mórbida, asma, enfermedades renales o cardiacas, cáncer o VIH.
Evita cambios bruscos de temperatura o las corrientes de aire.
Abrígate bien y en capas múltiples. Si permaneciste mucho tiempo en un ambiente cálido, cúbrete bien antes de salir.
Lava tus manos frecuentemente, especialmente después de haber estado en la calle, el transporte público o lugares muy concurridos, así como después de toser o estornudar.
Si no puedes lavarte las manos, usa alcohol en gel.
Ingiere alimentos ricos en vitaminas, como frutas y verduras.
Si presentas algún síntoma de infección en vías respiratorias: ¡No te automediques! Acude a tu servicio de salud y sigue las indicaciones del médico.
Fuente Cofepris
