Oaxaca de Juárez, 19 de octubre. Tenemos siete meses encerrados, el no poder salir empieza a causar secuelas mentales en el comportamiento de los individuos. Hay personas que por necesidad han tenido que ir a trabajar, algunos se han contagiado del Covid-19, otros han tenido mejor suerte. Desafortunadamente no conocemos al victimario y es muy difícil saber dónde puede estar el contagio. En Oaxaca, se registra un incremento considerable en casos, muchos han retado al coronavirus, y en algunas poblaciones se desarrollan las tradicionales calendas y fiestas del santo patrono. No hay suficientes camas para los enfermos, tampoco medicamentos, esperemos que los que se animan a salir por gusto, no por necesidad, tomen las precauciones necesarias y utilicen un cubrebocas y guarden la sana distancia.
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En San Pablo Etla, la familia Melgoza se construye un palacio, con hasta lago artificial. Tal parece que se muda el gobernador a la zona porque la residencia es colosal. Muy diferente a todas las casas adyacentes que guardan el aspecto rural y campirano. Allí, durante meses, se ha trabajado día y noche con cuadrillas de más de 20 hombres, y aún no terminan. Ni siquiera Murat tiene una casa tan elegante en Etla, donde actualmente reside. Los Melgoza, materialmente echaron la casa por la ventana. Cero precariedad en tiempos de pandemia. Sus vecinos solo esperan que con su llegada no atraigan más millonarios a la zona que la convertirían en un lugar de élite, pero con un gusto minimalista que no atrae a nadie en la zona. Los americanos jubilados y ex patriotas que viven por el lugar están espantados del lujo y la ostentación que caracteriza a esa familia que derrocha el dinero en cosas como plantas exóticas, o escaleras lujosas que rodean a la mansión. El problema es que pronto llegarán los miles de guaruras y el área tan cuidada por los pobladores se convierta en un carretera para que pasen las lujosas camionetas último modelo o los coches deportivos que utilizan los juniors. Se acabó la paz y muchos ya están empacando para irse a un lugar más alejado. Los Melgoza no contrataron a personas del municipio, llevaron a sus propios trabajadores a quienes los transportaban en camionetas de redilas como animales para que trabajaran en sus áreas. Contrataron a un paisajista para que hiciera lo propio en el jardín, construyeron un pozo profundo, que está prohibido, pero no les importó. A la entrada de la residencia, una imagen de una virgen. Los pobladores por supuesto no son bienvenidos porque los patrones los alejan a través de sus empleados. No compraron nada de la región, sus poderosos y gigantescos camiones cargados de mezcla y cemento han desfilado día y noche. Sus albañiles han bloqueado las calles por días y no permiten que nadie les reclame. Los lugareños esperan que la millonaria familia Melgoza esté dispuesta a colaborar con las calendas, los rezos, y participe en ir a apagar incendios o barrer las calles del municipio. Que quiten la maleza o participen en los tequios. Que colaboren y acudan a los rezos de los muertos y que les compren aunque sea unas flores a las mujeres que a diario venden en las calles o el pan de yema que ofrecen los campesinos, o que les permitan montar una ofrenda al interior de su casa y den acceso a los colones para que bailen durante la celebración de muertos. Carlos Melgoza Martín del Campo se desempeña como secretario técnico de la gubernatura de Alejandro Murat quien al parecer compite en lujos con la familia real.
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Ganó el PRI en Hidalgo y Coahuila, los resultados preliminares así lo revelan, pero resulta que los morenistas no lo aceptan y seguro mañana el mesías saldrá a defender los no triunfos.
