Oaxaca de Juárez, 26 de agosto. La historia de la humanidad está íntimamente relacionada a pestes recurrentes, en la ciudad de Oaxaca a mediados del siglo XX pervivía en el recuerdo de la peste en la tercera década en que sus víctimas caían en las calles; habían carretoneros que levantaban los cadáveres para arrojarlos en las playas del Atoyac y un abogado hoy con más de nueve décadas narra que habiéndose pasado de copas quedó tendido en la calle, pasó uno de tantos carretoneros, lo levantó creyéndolo víctima de la peste pero, se le escapó a la huesuda; en agosto del 2021 lo narra como un episodio de su memoria privilegiada.
Hubo otra que hasta el vals “Oaxaca con Meningitis” del compositor Guillermo Rosas Solaegui le compuso
En este lapso 2020-2021 vivimos los estragos de la COVID 19, una verdadera pandemia en todos los continentes, pero aún con la difusión de cómo ataca a todo segmento de la población existen en Oaxaca quienes no lo admiten o lo atribuyen “al gobierno” no le dan importancia solo cuando les afecta en su entorno cercano lo creen y ante esto debemos tener una actitud positiva.
De lo positivo llega el recuerdo cuando en 1947 en Juquila cabecera distrital había un retén del ejército para que ahí pasaran a las bestias de silla o de carga para que todos los ungulados pasaran sus cascos en un área arenosa con un desinfectante para evitar la fiebre aftosa. Con mi madre iba de peón Benjamín Medina el “chimín” que propuso evadir el puesto, pero Mina de Teotepec le dijo que se debería cumplir con la decisión “del gobierno” los caballos de silla y las mulas de carga pasaron el área arenosa, ¿Qué contenía? Nunca los supe, pero si la actitud de protección al medio de carga o de transporte en ese entonces.
Hoy con el virus pandémico debemos tener una actitud positiva, está de por medio nuestra propia vida, la de nuestros familiares, vecinos cercanos o lejanos y de los lejanos nos debe alertar lo que ocurre en África en concreto en Congo
La UNICEF ha advertido el resurgimiento de la peste bubónica en la provincia de Ituri, en República Democrática del Congo (RDC), “en riesgo” la vida de jóvenes que se enfrentan a la pobreza, conflictos y el desplazamiento.
Es la muerte negra, peste bubónica enfermedad infecciosa transmitida por pequeños mamíferos y pulgas en ganglios linfáticos inflamados los bubones no solo en Congo, en Madagascar y Perú.
Al paso que vamos debemos esperar lo peor al asumir como sociedad una conducta suicida con nuestra agresión es al medio ambiente, es tiempo de que los mandos nacionales asuman su responsabilidad y nada de eso de que “el de atrás que arre” o “después de mí el diluvio” o “arrepiéntanse pecadores”.

