Oaxaca de Juárez, 28 de octubre. Con algunos personajes que son perseguidos por la justicia nos da por la severidad interminable, pero ya que están detenidos nos da también por entrar en los terrenos del entendimiento y hasta los compadecemos.
Entre que la justicia es burocrática, discrecional y corrupta un proceso se puede llevar años. Todo lo que pasa en un proceso es público y está a la vista, se puede tener acceso con sólo solicitarlo.
Lo que contienen las actas puede ser un elemento central en un juicio; sin embargo, sólo se sabrá del valor de ellas cuando el juez dicte sentencia. Dicho de otra manera, se parte de la figura de la presunción de inocencia, pero vista desde la óptica del proceso nadie es culpable o inocente hasta que lo determine el juzgador.
Nos la hemos pasado leyendo y escuchando artículos y opiniones en que pareciera que algunos personajes son culpables de delitos siendo que lo que sabemos de ellos se debe a testimonios de quienes lo que buscan es salvar el pellejo, involucrar a otros o también dar a conocer su visión de los hechos. Mientras un juez no dicte sentencia no tiene valor lo que contengan las actas.
Éstas han sido usadas a menudo para fundamentar hipótesis, las cuales al paso del tiempo se diluyen o carecen de valor. Se han escrito libros y artículos, se ha envilecido y cambiado la vida de personas para que al final todo sea parte de testimonios que fueron usados con intenciones abyectas.
A los medios de comunicación nos vendría bien hacer un alto en el camino en estos temas. Hemos entrado en los terrenos en donde todo se vuelve noticia y no se toma distancia ni se reflexiona.
El hecho de que se tenga acceso a cierta información y a ciertos personajes muchas veces se convierte en un riesgo no sólo por el tipo de personaje, también lo es por la empatía que se puede construir; es un inevitable riesgo que no se puede ignorar.
Esa cercanía puede llevar a cambiar la perspectiva de las cosas y puede transformar el curso de la información. Es un juego complejo en el que hay que saber jugar. Suele suceder que la cercanía nos lleva a ver a ciertos personajes de manera diferente y hasta terminemos por dudar sobre las acusaciones que penden sobre ellos; nos puede dar en la euforia por entenderlos.
Que algunos personajes prófugos de la justicia ofrezcan entrevistas, las cuales terminan en ocho columnas o en portadas de revistas, se ha convertido en algo común. Tener personajes de esta naturaleza da la ansiada “nota”.
Sin embargo, el medio puede terminar siendo utilizado lo que sirve para que el personaje en cuestión despotrique y acuse sin ton ni son con tal de que se le vea inocente. Se puede llevar entre las piernas a cualquiera y el medio va a servir para ello.
En los próximos días se puede dar una pasarela en los medios de los Duarte, Padrés y hasta de El Chapo, en este caso su mujer va de avanzada. Habrá que tener cuidado con las “exclusivas” que se avecinan. No creamos todo lo que dicen, más bien revisemos el contexto de las cosas. Lo que digan puede ser escandaloso y habrá que escucharlo y estar atentos, pero no perdamos de vista que lo que vale es lo que decida el juez, es la máxima del aspiracional Estado de derecho, y que en la vendimia informativa todo se vale.
RESQUICIOS. Es un estudio financiado por Conacyt sobre la imagen de México. Se nos ve como un país: 1. Emergente de renta media, con crecimiento económico. 2. Dependiente, nos ven con pobreza, desigualdad, limitados en respeto en derechos humanos y altamente dependientes de EU. 3. Exótico, nos observan raros y extraños —para bien y para mal—, surrealistas. Nos ven desde el exterior mejor de lo que nos vemos nosotros mismos, podríamos decir que el balance es positivo. Los lastres están en lo social, en lo político y en la corrupción. Me sorprendió que se nos viera de manera positiva en economía: César Villanueva. UIA (Coord. Imagen México en el Mundo 2006-2015).
La Razón

