Sarai Jiménez
Oaxaca de Juárez, 25 de julio. El Arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, lamentó que a partir de mañana lunes, Oaxaca regrese a semáforo naranja, con la probabilidad de que todos se tengan que volver a guardar en sus casas.
Durante su mensaje, en la misa que ofició en la Catedral Metropolitana, adelantó que posiblemente también se tengan que suspender las celebraciones presenciales, ya que muchas personas se descuidaron, no tuvieron atención, y no les importó mantener las medidas de protección contra el Covid-19.
Frente a los fieles católicos que asistieron de manera presencial a la misa, comentó que pareciera que se va para atrás pues muchos no hicieron lo que les correspondía para cuidarse.
“A partir del lunes se va a tener que regresar al semáforo naranja en donde se restringen muchas actividades, muchas cosas que no son esenciales”.
Resaltó que como jerarca de la Iglesia Católica, para él si era esencial tener momentos de encuentro con el Señor, pedir su ayuda y orar para solicitar que se termine la pandemia.
“A pesar de que se dijo en algún momento que se iba bien, que se tenían avances de consideración, ahora dicen que no hicimos las cosas bien, y debemos regresar al semáforo naranja”, criticó.
Por esta razón, pidió a todos los oaxaqueños mantener las medidas preventivas, ya que le comentaron que las actividades religiosas deberán ser restringidas ante las condiciones que se tienen.
“Como Iglesia siempre realizamos las acciones que nos indicaron, aplicando los protocolos, pero aún con ello nos indican que estos espacios son de riesgo y que se pueden generar contagios”.
“Ahora deberemos esperar para ver qué sucede, y mantener las medidas porque la situación es cada vez más difícil”, subrayó.
Vázquez Villalobos, insistió que algunas veces es necesario ir al encuentro con Dios, con él que sacia el hambre, la sed, llena los sentimientos y el corazón, para no buscar en otra parte sitios y cosas que solo pueden encontrarse en Dios.
En ese sentido, recordó la importancia de dejar que la palabra Divina entre en el corazón de cada uno, que así sea el pensamiento siempre, preguntándose qué piensa el Señor de lo que se hace, de la relación con la familia, los compañeros de trabajo, los vecinos, y no esperar que piensan los demás de uno.
“El pan de la palabra alimenta la vida, hay que estar atentos a escuchar su mensaje, que el Señor toque sus voluntades, porque se viven momentos muy difíciles que llevan a pensar que va a pasar con cada uno, con la familia, el estado, el país y el mundo”.
Finalmente, recomendó a cada uno ponerse en las manos de Dios para salir adelante, para superar los temores y las angustias, hablarle al Señor porque se necesita que haga sentir su fuerza, protección y auxilio, para que él haga su obra, bendiga y nos ayude a seguir adelante.
