Oaxaca de Juárez, 2 de agosto. Por el entendimiento que aporta al conocimiento de nosotros mismos como oaxaqueños, comparto con ustedes la ruta de La Chinantla, que como extranjero en mi propia tierra ignoraba.
Siete caminos hay en la Ruta de la Chinantla y por el que camines será el mejor, ya que, conocerás y disfrutarás de la riqueza cultural y natural de los chinantecos y mazatecos.
Los chinantecos se llaman a ellos mismos gente de palabra antigua y hacen referencia a un origen común.
Durante la invasión de los mexicas el nombre en náhuatl fue Quinant- lán, para derivar, al español, en Chinantla.
Se extiende a lo largo de 17 municipios ubicados en la parte noreste del estado. Colinda al norte con Veracruz, al noreste con la región mazateca, al oeste con la cuicateca y al sur y sureste con la zapoteca. Las principales poblaciones son: San Juan Bautista Tlacoatzintepec, San Pedro Sochiapan, Ayotzintepec, San Felipe Usila, San José Chiltepec, San Lucas Ojitlán, Santa María Jacatepec, San Juan Bautista Valle Nacional, San Juan Lalana, San Juan Petlapa, Santiago Jocotepec, San Pedro Quiotepec, San Pedro Yolox, y Santiago Comaltepec. Los tres restantes abrigan a varios grupos étnicos más: San Juan Comaltepec y Santiago Choapan, compartidos con zapotecos, y San Juan Bautista Atlatlauca, son cuicatecos. La distribución de los municipios chinantecos está repartida entre los distritos de Cuicatlán, Tuxtepec, Choapan, Etla e Ixtlán.
Es difícil determinar con certeza el origen de los chinantecos; los aztecas los llamaron Chinantecah “lugar donde viven moradores de cercas”, ya que hay varias teorías, algunas de ellas son las que describen: Ángel Terracena (1941), en su libro, Apuntes Históricos de Oaxaca; explica que esta tribu es originaria de las Antillas y que penetraron al estado de Oaxaca por el Golfo de México, guiados por su jefe, Ya-Cua.
Bradomín (1968) afirma que los chinantecos pertenecieron a una de las naciones Olmecas; aunque el origen de las tribus chinantecas y su establecimiento en el territorio oaxaqueño no ha sido clasificado con certeza; no obstante los vestigios arqueológicos indican la influencia de la civilización olmeca, por el tipo de alfarería, escultura y arquitectura, varios investigadores afirman que los chinantecos podrían haber tenido comercio, y probablemente, relaciones con los Olmecas hacia el año 1200 de nuestra era, y con los mayas entre 1350 y 1450 de nuestra era.
Los lugares arqueológicos que están en la parte noreste de la región chinanteca: Chiltepec, Ojitlán y Paso Limón, así como las grutas de Valle Nacional y la parte alta como Santa Cruz Tepetotutla y San Antonio del Barrio no se han explorado suficientemente.
Según Mason(1940) citado por Weitlaner (1954) Hace miles de años en lo que hoy es Oaxaca, se estaba gestando la semilla de lo que después sería el tronco del árbol de la lengua madre a la que se le llamó Otomangue, que ya ha desaparecido. De ella nacieron nuevos idiomas o dialectos; uno de los cuales fue el chinanteco, a su vez nacieron las principales variantes que hablaba la gente antigua y que han llegado hasta el presente.
El chinanteco es un idioma tonal. Los hablantes de chinanteco se hallan distribuidos principalmente en 17 municipios repartidos en cinco distritos oaxaqueños. Aunque los lingüistas aún no se ponen de acuerdo acerca del número total de sub variantes, se sabe que algunos se entienden entre ellos y otros no.
Los chinantecos conservan sus prácticas y creencias ancestrales. Su concepción del mundo es la de un todo integrado por elementos que se oponen y complementan. Así, el mito del sol y la luna, explica la oposición de dos mundos que cristalizan en el día y la noche; también diferencian lo humano y lo animal; lo bueno y lo malo. De esta manera el conocimiento es dual: el alma y el cuerpo son diferentes, la primera reside en el corazón y la segunda en la mente. Los seres sobrenaturales que rodean al pueblo chinanteco pueden ser positivos o negativos.
Unos causan males y los otros son protectores, para esto se valen de personas (brujos o curanderos). Los patrones de clasificación del entorno chinanteco son una muestra de su cosmovisión, que siguen conservando nombres de lugares, designaciones de elementos naturales, dueños de la naturaleza. Las mayordomías continúan vigentes en la mayoría de los pueblos de la Chinantla.
La vestimenta tradicional de las mujeres aún se conserva en Usila, Ojitlán y algunas otras comunidades; los huipiles chinantecos llevan plasmada la historia de los antepasados y se cubren de símbolos y signos que reflejan sus costumbres y creencias; su cosmovisión y su relación con la naturaleza. Las mujeres disponen generalmente de un huipil de diario y uno de gala. Dentro de este último existen tres tipos; el de primera gala, de color rojo, está cubierto por bordados; el de segunda gala “huipil pavo” es menos rojo y los diseños son los mismos pero más pequeños que los del anterior; el de la tercera huipil con pájaros y palomas, es blanco con motivos de animales y flores. Debajo del huipil portan el chapaneco, cotín o medio fondo de telas sintéticas de colores chillantes o estampadas con flores. Lamentablemente en la Chinantla alta se está perdiendo la costumbre de usar el huipil.
Las artesanas chinantecas elaboran huipiles en el telar de cintura y hacen manteles y servilletas bordadas. Los hombres, hacen redes de pita e ixtle para atarrayas y chinchorros, además, canastos tejidos con bejucos.
*Miembro del Seminario de Cultura Mexicana
Desde Santa María Oaxaca
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