Oaxaca de Juárez, 8 de octubre. Se trata de un tipo de entretenimiento cuyo origen se remonta a la Edad Media y, aún a pesar de todos los cambios que ha sucedido la historia de la humanidad, hoy en día sigue triunfando ¿Por qué?
Desde hace cientos de años que la ruleta figura en la literatura, se le ha estado ligada a la ciencia, se le ha visto en pinturas de arte… y más recientemente en el cine. Antes conocida como “Rueda de la Fortuna”, se trata de un juego con el que todos estamos familiarizados y que hoy en día sirve de inspiración hasta para famosos programas de televisión, en los que los participantes se ven atrapados por su “magia”, o más bien por el reto de poder conseguir acertar.
Su invención se atribuye a Blaise Pascal, matemático y escritor francés, que al crear un sistema con 36 números crea un equilibrio en la manera en cómo posiciona los números. Más adelante se le agregó el cero, pero un dato curioso es que hasta ese momento las personas relacionaban cierta relación con la magia oscura, puesto que la suma de los 36 números resultaba seiscientos sesenta y seis.
Lo cierto es que existe detrás de este juego una historia interesante, conformada por cientos de años, y que atrapa a generación tras generación. Si bien la mayor fama la ha conseguido en las lujosas salas de casinos, es con su adaptación a los juegos móviles que puedes jugar aquí, con los que ha podido mantener su estatus durante nuestros días, ya que las experiencias de juegos que los usuarios pueden experimentar a través de sus dispositivos son incomparables a lo que hasta entonces se había conocido de la ruleta.
Como podemos apreciar, se trata de un juego que ha sabido sobrevivir a los cambios. De hecho, una de las características que ha adquirido gracias a la tecnología consiste en la generación de números aleatorios, los cuales son creados por empresas especializadas y reconocidas internacionalmente por este servicio. Actualmente, las probabilidades de que una combinación se repita son sumamente bajas, un hecho que si bien hace más difícil ganar, aumenta la emoción del juego y su disfrute per sé.
