Oaxaca de Juárez, 20 de julio. “Si sumamos todos los días que no ha habido clases en Oaxaca, equivalen a un ciclo escolar completo, y en el mercado laboral cada ciclo escolar equivale a la posibilidad de un 10 por ciento de mejora o incremento salarial”
No hay reforma posible, ésta o alguna otra, que tenga posibilidades de éxito, si los maestros no la hacen suya. No se puede. El maestro es un actor central de todo el proceso, pero solo no se puede, señala. Juan Díaz de la Torre, presidente del Consejo General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Juan Díaz de la Torre, el maestro normalista que durante 27 años dio clases en zonas marginadas en escuelas sin drenaje ni electricidad, habla de la necesidad de realizar cambios en planes y programas de estudio. “Mi posición es que deben hacerse ya, son una urgencia para formar a los mexicanos que dentro de 15 años contendrán por plazas laborales que aún no existen.
—¿En qué momento nos hallamos en el Sistema Educativo Nacional, más allá de la reforma, y hacia dónde debe ir?
—Si hablamos desde la creación de la SEP, en 1921, de los grandes momentos definitorios del desarrollo de la educación pública en nuestro país, ubicamos dos de ellos, y ahorita estamos viviendo un tercero. Primero tuvimos el gran desafío de la alfabetización, posteriormente enfrentamos el reto de la cobertura educativa. En el sexenio del ex presidente De la Madrid vivimos la apertura de México a la economía global y esto trajo el tercer momento de la educación, y comenzamos a hablar de la calidad educativa que estamos viviendo ahora.
Mañana (hoy) el secretario Nuño presenta la propuesta del nuevo modelo educativo, y trae consigo una reflexión, que la gente debe tener claro. ¿Cuál es el tipo de ciudadano que queremos formar en las escuelas? ¿A qué deben estar dedicados todos los contenidos y planes y programas de estudio?
De todos los niños que actualmente estudian en las escuelas, si alcanzan a llegar a educación superior y concluirla, 66 por ciento de ellos buscará empleo en trabajos que todavía no existen, que serán creados a partir del desarrollo tecnológico, de lo que hoy se llama “economía digital”, es decir, la transformación de todos los procesos, formas de organización del trabajo y desarrollo de las sociedades de este mundo del siglo XXI.
Entonces, ¿Cómo pensar que no debe haber una transformación de nuestro sistema educativo cuando estamos compitiendo con el mundo? Para millones de mexicanos la competitividad es su referente, requerimos transformarnos y ese es el reto en este momento, no solo el concepto aislado de la calidad.
Si no trasformamos el mapa curricular, es decir el contenido de planes y programas, pues nuestros chicos egresarán sabiendo cosas y dominando cosas que ya no estarán vigentes, y ya no sean estratégicas o imprescindibles en el mundo dentro de 15 o 20 años.
—¿De qué se trata esta reforma, qué puso el Legislativo en las leyes?
—Afortunadamente, en términos constitucionales, permanecen los contenidos de laicidad, gratuidad y obligatoriedad de la educación pública, contenido en el tercero Constitucional, con eso le damos vigencia al proyecto histórico de la escuela pública mexicana formadora de millones de mexicanos. Hay adversarios de la escuela pública laica y gratuita, que están viendo al sistema educativo como una posibilidad de hacer negocios.
También se reformó la Ley General de Educación y por primera vez en la historia de nuestro país, el Estado mexicano se obliga a ofrecer un servicio de calidad, no solo el Gobierno sino el Estado mexicano debe ofrecer un servicio educativo de calidad. Lamentablemente el debate se ha centrado en la evaluación a los maestros, y hay que sacar de ahí el debate, no evadirlo, pero ese no es el debate. Se ha centrado en la evaluación a los maestros, como si evaluando a los maestros cambiara todo. Y esto no es cierto. No es posible.
No solo compartimos la reforma, la exigimos porque queremos que cada quien se haga cargo de cómo invertirle y cómo comprometerse con todos los procesos. En automático no pasará nada, debe existir y estar presente la responsabilidad de todos los sectores, hasta de los empresarios y no solo para hacer negocio, a ellos les conviene que egresemos chicos preparados para los retos empresariales de un mundo más competido.
—¿Qué requerimos para llegar a la calidad educativa?
—En pocas palabras: requerimos desarrollo profesional de los maestros, infraestructura educativa, equipamiento tecnológico, conectividad a internet, contenidos curriculares y materiales educativos, es decir, con qué enseña el maestro, con qué materiales didácticos, con qué materiales de ayuda para enseñar de mejor manera a los chicos. Esta es la reforma que debe implementarse.
Reconocemos que ni el SNTE, ni el Gobierno, ni el INEE, nadie, tenía experiencia en hacer una reforma de este tipo, y hemos tenido fallas en la comunicación, en las plataformas tecnológicas, en las estructuras.
—¿Cuál es el problema real entonces?
—Implementarla. La mejor reforma requiere ser aterrizada en los hechos y este es el gran desafío, la implementación de la reforma.
—El educativo será uno de los temas principales en la sucesión presidencial de 2018. ¿Qué perfil de candidato apoyaría el SNTE?
—Sin hacer futurismo, de todas las reformas que se han procesado hasta el momento en este sexenio algunos pensaron que la más importante sería la energética, otros la de telecomunicaciones, pero nosotros siempre dijimos y aquí está acreditado: la reforma de las reformas, la verdadera, la estratégica, no solo en términos de desarrollo del país, sino de la cohesión social y estabilidad del país, es la reforma educativa.
Nosotros no nos metimos a esto, aquí nacimos y esta es nuestra vida. Nuestra vinculación con las comunidades y actores sociales está antes de la primera transición del 2000, está después de la otra transición del 2012, y seguirán después del 2018. Seguirán algunos, llegarán otros, y nosotros aquí vamos a estar. Nuestra participación y la orientación de nuestras decisiones estarán tomadas a favor de México, a favor de la consolidación del sistema educativo nacional.
Cualquiera que aspire, hombre o mujer, que tenga respeto por el sistema educativo, porque es desde aquí desde donde se construye la patria y conciencia nacional, tener un candidato presidencial que entienda que somos un sector público factor de unidad y cohesión social sería una gran ganancia para el país.
—¿Cuánto cuesta oponerse a la transformación educativa?
—Si sumamos todos los días que no ha habido clases en Oaxaca, equivalen a un ciclo escolar completo, y en el mercado laboral cada ciclo escolar equivale a la posibilidad de un 10 por ciento de mejora o incremento salarial. Y ese daño viene de un gobierno estatal que no le aporta nada al sistema educativo nacional, todo ese daño se paga con los impuestos federales.
—Mexicanos Primero, AC, dice que hace mucho que Juan Díaz no da clases, y eso pone en duda su aportación a la reforma.
—El señor “X González” no entiende la lucha de los maestros en la reforma educativa porque nunca ha tenido que ser representado. Hace poco tiempo se le ocurrió que era bonito hablar de educación y se metió a esto. Soy un profesor, entonces no hablo de memoria, estoy fundido con mis compañeros. Una persona como el señor “X González” no tiene derecho porque no sabe, nunca ha estado en una escuela rural o de Iztapalapa en el turno vespertino. Claro, él tiene intereses y son legítimos también.
La Crónica
