Con los ojos bien abiertos, se balancea en su asiento y comienza a tararear la canción siguiendo el ritmo con palabras y otro rato solo con ruidos que salen de su boca. Mueve las piernas y los brazos al son de la música que ha llegado hasta sus oídos, frente la mirada atónita de sus familiares y de los cuidadores del centro de salud donde él es atendido junto a otras personas que padecen el mismo problema de alzheimer.
Esas son parte de las imágenes que se puede ver en YouTube y Netflix del documental estadounidense Alive Inside: A Story of Music and Memory (Vivo por dentro: Una historia sobre Música y Memoria) que ganó el premio de la Audiencia en el Festival de cine de Sundance 2014.
Evocando recuerdos
Esa producción, dirigida por Michael Rossato-Bennett, muestra cómo, con auriculares y reproductores de música, los pacientes “perdidos en el laberinto de la demencia senil” parecen recuperar algunos recuerdos y emociones al escuchar la música que les gusta.
“Al principio vimos a un Henry inerte, deprimido, indiferente a la vida. Le dan un ipod, le hacen escuchar su música preferida e inmediatamente se anima. De alguna manera ha vuelto a la vida. Ha recordado quien es él. Ha vuelto a asumir su identidad por un momento gracias al poder de la música”, afirma Oliver Sacks, el reconocido neurólogo y escritor británico, quien fue entrevistado en dicho documental.
Sacks explica que una de las últimas áreas del cerebro que se ven afectadas en pacientes con enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia es la parte que procesa la música. La hermana de este paciente relató que él de joven era alegre y aprovechaba cualquier momento para cantar, bailar y animar a la familia. Al retirarle los auriculares, Henry vuelve al estado en el que estaba anteriormente. Retorna a su mundo interior en silencio.
Estimulación
La neurosicóloga Ninoska Ocampo-Barba afirma que la música se constituye en una valiosa herramienta de estimulación cognitiva (es decir, de los procesos mentales implicados en el conocimiento, entre ellos la percepción, la memoria, el aprendizaje, el lenguaje, etc.) y es beneficiosa tanto para personas sanas como enfermas.
Destaca que la música clásica, en particular, tiene grandes cualidades y puede ser muy útil cuando se busca reforzar la atención y la concentración. No obstante, cree que las piezas musicales que evoquen algún recuerdo agradable en la vida de la persona puede despertar reacciones de satisfacción mayor.
“En cada generación hay músicas que marcaron épocas. No le puedo poner a un adulto mayor un rap, un reguetón u otras canciones modernas, pero sí puedo hacerles escuchar algo de Frank Sinatra, de Los Panchos, de Gardel, de Elvis Presley u otros cantantes que han sido íconos en su momento”, indica,
En su opinión, las personas de la tercera edad tienen una afinidad con la música, de una manera diferente a la que tienen hoy los jóvenes. “Para el adulto mayor escuchar música se constituía en el espacio de mayor esparcimiento. Vivía la música desde otra perspectiva. Antes no se le cantaba a cosas superfluas, sino que se hablaba de emociones profundas”, puntualiza.

Ejercicio de la memoria
La música acompaña cabalmente las actividades que realizan personas mayores de 60 años dentro de los dos programas de estimulación cognitiva que impulsa la Asociación de Alzheimer Bolivia, de la que Ninoska Ocampo-Barba es también presidenta.
Se trata de la Escuela Intergeneracional (para adultos mayores sanos con olvidos no tan frecuentes) y la Unidad de Memoria (para personas con deterioros importantes de la memoria).
En la Escuela Intergeneracional (que opera en la Iglesia San Martín) se organizan danzas y se pide a los participantes seguir una pieza musical de su preferencia. Así ejercitan la coordinación de movimientos y su memoria toda vez que los bailarines deben recordar los pasos de la coreografía definida.
En la Unidad de Memoria (en la Biblioteca Municipal) hay una actividad llamada “Si lo sabe cante”, en la que se ponen melodías acorde a la edad de las personas y se les pide identificarlas e interpretar la letra.
“Queremos ayudar a prevenir las alteraciones de la memoria o los olvidos patológicos. Y es que una vez el alzheimer aparece este sigue su curso y hay que aprender a convivir con él. Si se actúa a tiempo se puede lentificar su avance desde su primera etapa y eso ya es una ganancia enorme”, reflexiona Ocampo.
http://www.eldeber.com.bo/suplementos/musica-y-vejez.html
