08 de Mayo de 2016
Publimetro
La próxima vez que viajes, planea caminar tanto como te sea posible; te decimos por qué:
Sólo camina: Estarás tentado a subirte a un taxi o, incluso, tomar el transporte público para moverte en una ciudad que no conoces mucho, pero como una reciente visita de 11 horas a Budapest me mostró, pasarás un mejor rato si sólo vas a donde tus pies te lleven.
Sólo tuvimos un día en Budapest. Es una de las ciudades más sorprendentes del mundo, pero estaba en un viaje rápido con mi amigo Will, en el que intentamos conocer tantos países como nos fue posible. Estábamos llegando en tren por las mañanas y saliendo en tren por las noches.
Hay demasiados museos en Budapest. Hubiera sido genial verlos todos, trazar una ruta para ver las atracciones principales en las 11 horas que teníamos.
Pero decidimos otra opción.
Simplemente deambulamos.
Si no tienes mucho tiempo, caminar puede parecer ilógico. Has pagado mucho dinero para estar ahí, no sabes cuándo (o si) regresarás. Quieres maximizar tu tiempo y sacar el máximo provecho de tu viaje.
Una buena idea para lograrlo es subirte a un autobús de dos pisos y ver así las principales atracciones turísticas en el mismo día. Ves todos los sitios más importantes, tomas fotos para compartir y mostrarle a tus amigos, y les das una versión decente de tu experiencia en el lugar en cuestión.
Pero caminando por una ciudad, de preferencia sin un plan, te lleva más allá de ver las atracciones turísticas; te permite experimentar el lugar en el que estás.
Ese día en Budapest, por ejemplo, caminamos alrededor de la plaza principal de la ciudad vieja, luego pasamos por unos vecindarios residenciales cerca de ahí. En ese recorrido pudimos apreciar la asombrosa arquitectura de la ciudad, para después continuar sin rumbo. Pasamos por lo que parecía un bar, aunque si letrero en húngaro dificultaba comprender algo más.
Bajamos las escaleras, abrimos la puerta y bajamos más escaleras. Encontramos un lugar fantástico, con paredes talladas en madera, y unos tipos viejos bebiendo algo que parecía vino (no tan) blanco. Pedimos un par de tragos de los que fuera que ellos estaban bebiendo. Era dulce y se llamaba Tokaji. Es algo que de hecho se menciona en el himno nacional húngaro y era delicioso.
De ahí, después de pasar la estatua de Colombo rascándose la cabeza y mirando a su Basset Hound, caminamos hacia los edificios del parlamento. Para llegar allí, pasamos por un museo de pinball llamado Flipper Muzeum –pero resultó ser un lugar en funcionamiento en el que podías entrar a jugar en máquinas de pinball de todas épocas de los 80 y 90.
Luego pasamos por otro lugar que parecía bastante lleno, con algunos tipos pasando el rato afuera. Entonces, entramos a ver de qué se trataba. El lugar era un lugar de cerveza y tapas, en el que los locales compartían y platicaban mientras comían y bebían. No pude pensar en un concepto más local y amigable que ése. Además la cerveza estaba deliciosa.
Nos sentamos y bebimos, viendo a las personas pasar, bebiendo de sus cervezas. En su mayoría, los clientes eran hombres en sus 20s y 30s, temprano en un día de la semana, seguramente poco después de salir del trabajo.
Después de ahí, seguimos deambulando por el vecindario, pasando por salones de belleza y agencias de viaje. A mí me gusta viajar a los lugares que la gente de los lugares en los que estoy, quieren visitar. Para los húngaros, estos lugares son Croacia y España.
Después de un rato más de vagar por las calles –parando ocasionalmente para entrar a lugares que llamaban nuestra atención o para probar comida en la calle– sentimos que habíamos entendido y apreciado más de Budapest que lo que pudimos haber experimentado viendo sólo los sitios que la ciudad presenta al mundo que la visita.
He hecho lo mismo en Vienna y París, y nunca deja de sorprenderme la sensación tan diferente que siento de cada lugar, una sensación de familiaridad, de comodidad, como si pudiera regresar –y he regresado a todos esos lugares– y sentirme, si no en casa, al menos no como un completo extraño. En un momento en el que Wikipedia y Street View puede darte un vistazo a cualquiera de los mejores lugares del mundo sin tener que estar ahí, este estilo en cámara lenta puede ser una de las mejores formas de viajar en el siglo 21.