La Crónica
Oaxaca de Juárez, 2 de noviembre. José Agustín buscó nuevos caminos en su trabajo literario con libros como La reina del metro o Cerca del fuego, pues “era necesario que diera ese paso, pues también tenía que reinventarse, tuviera o no aceptación”, dijo Enrique Serna.
Los hijos del autor de La tumba, junto con Serna y Hernán Lara Zavala se reunieron anoche en el Foro de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO), para homenajear al escritor con motivo de sus 50 años de trayectoria y 70 años de vida.
Dentro de este medio siglo José Agustín se innovó al tratar en libros como los mencionados aspectos de corte más espiritual y experimental, pero sin olvidarse de sus intereses, agregó Serna.
Sin embargo, su obra perduró porque en sus novelas “refleja la esencia de lo juvenil, con retratos que perduran con el paso de los años, porque aun con cambios en las modas, la juventud no se ha trasformado mucho hasta nuestros días, continuó Serna.
“Además de que José Agustín nunca escribió para complacer; se dedicó a dar una panorámica de la gente de su tiempo y escribió para la gente de su época, por lo que logró perdurar en el tiempo”, agregó.
Todo esto a pesar de que muchos de sus colegas lo condenaron en su momento a desaparecer, cuando la vida adulta le llegara y cambiara su percepción, aunque han pasado 50 años y su obra se ha resistido al paso del tiempo y los relevos generacionales.
SIN IMITADORES. Debido a problemas de salud el escritor no pudo estar presente en el homenaje que la FILO organizó para contar algunas anécdotas y señalar aspectos de su obra; sin embargo, la gente se acercó y estuvo atenta escuchando las opiniones sobre el escritor de la literatura de la onda.
A propósito del término, Hernán Lara Zavala dijo que el concepto de “la onda”, acuñado por Margo Glantz para clasificar la obra de José Agustín, era una mala acepción.
“Tuvo muchos imitadores, pero nadie lo igualó, creó algo único; aunque eso sí, este estilo suyo le abrió la puerta a muchos escritores, gracias a la incorporación de un lenguaje juvenil, que no era una reproducción, sino una creación”, comentó.
Señaló que entre los aspectos más importantes de su obra está haber sabido darle la espalda a la mercadotecnia y escribir para la gente, “considero que esto es de lo más importante de su gran aventura narrativa”.
LA FAMILIA. Jesús Ramírez, hijo del escritor, añadió que con libros como Cerca del fuego, su padre se acercó a aspectos esotéricos y de sabiduría, por tratar de mostrar lo desolador de los ochentas y noventas, época que le tocó vivir a él y a sus otros dos hermanos.
A lo que añadió Andrés Ramírez, su hermano, que justo con esa novela se dio cuenta de que era hijo de un escritor, pues José Agustín “cruzaba muchos aspectos de Cerca del fuego con lo que se vivía en nuestra casa de manera cotidiana”.
Señaló que usó ese libro como un cambio en su literatura, pero sin dejar de ser él mismo, ni traicionar su aire narrativo, simplemente fue una nueva búsqueda en los caminos de su trayectoria.
Añadió que José Agustín es de esos autores que más ha viajado por todo el país y que ha recibido homenajes, por lo que todo mundo lo conoce y tiene bastantes amigos a los que les gusta, porque es un rebelde, “pero un camarada también”.
Además de llevar una vida de verdadero escritor, que “se emborracha, trata de escribir y de ligarse a una mujer atractiva, eso es algo que también me gusta mucho de mi padre”, y que tiene similitud con algunos de las historias que trata en su literatura de la onda.

