Oaxaca de Juárez, 7 de septiembre. El dato de que Luis Videgaray presentaba su renuncia tomó por sorpresa a las cúpulas de CFE y Pemex, empresas donde se toma el pulso de la reforma energética ideada por el secretario de Hacienda.
González Anaya requiere del músculo político de Videgaray para lidiar con las estructuras intermedias de Pemex que rechazan los puntos centrales de la reforma como la asociación con privados, la importación de gasolina y el sinceramiento de los precios de las mismas.
El titular de la petrolera debe lidiar con un managment que tiene profundas diferencias sobre cómo se debe implementar la reforma y con una realidad en la cual los precios de producto aumentan cuando se aseguraba que lo positivo de la reforma sería que la gasolina sería más barata.
Videgaray es el conducto de González Anaya hacia el mundo. Desde su oficina se han digitado los contactos con los petroleros más influyentes, los banqueros de Wall Street y los funcionarios de los gobiernos de Estados Unidos, Europa y Medio Oriente. Será crucial para el titular de Pemex si Videgaray deja el poder y va de candidato en Estado de México o si opta por reducir su perfil en el retiro discreto.
Hernández tiene una situación similar en CFE porque los directivos de las empresa lo ven como un delegado de Videgaray. A pesar de provenir del área de Finanzas, es visto como un hombre de la política y los técnicos que están en la cúpula del organismo lo ignoran y hasta buscan evitar reunirse con él. Esto genera demoras en asuntos que son urgentes como el enigma en torno a quiénes dirigirán las cinco empresas proveedoras de electricidad que son producto de la reforma energética y que se repartirán alrededor de 150 centrales eléctricas en todo el país.
Con información de: lapoiticaonline.com.mx
