Oaxaca de Juárez, 24 de agosto. El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, anunció durante un consejo de seguridad en la caribeña Barranquilla que todos los grupos criminales de su país serán tratados como organizaciones “terroristas” para poderlos combatir con toda la fuerza del Estado, incluso con bombardeos.
Emulando al mandatario estadunidense, Donald Trump, su máximo referente político e ideológico, el presidente ultraderechista de Colombia sostuvo que debe ser “un imperativo categórico del gobierno que estos delincuentes, todos, estén cobijados bajo la categoría de terroristas para poder combatirlos como corresponde”.
Pero a diferencia de Trump, que ha declarado “terroristas” a varios grupos criminales latinoamericanos a través de órdenes ejecutivas que facultan a Pentágono a usar fuerza letal contra esas organizaciones, De la Espriella solo hizo una declaración pública que carece de fuerza legal.
El mandatario colombiano, quien hizo de su ofrecimiento de mano dura contra la delincuencia el tema central de su campaña electoral, dijo que la base del crimen y la violencia en Colombia es el narcotráfico, un delito que “al final, termina siendo el combustible del terrorismo”.
Entonces “no puede ser entonces que el Estado no pueda asignar toda la fuerza legítima porque hay que tratar a unos (grupos criminales) con guantes de seda, a otros de besito, y a otros sí los podamos bombardear; no señor”, aseguró.
Los principales grupos armados ilegales en Colombia son el Clan del Golfo, dos disidencias de las FARC (Estado Mayor Central y Segunda Marquetalia) y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), Además, existen estructuras que operan con mandos colegiados en las grandes ciudades del país.
Tanto el Clan del Golfo como las disidencias de las FARC y el ELN ya son consideradas organizaciones terroristas por el gobierno estadunidense.
De la Espriella afirmó que no permitirá que todos estos grupos tengan “un tratamiento diferencial” por parte del Estado.
Todos, afirmó, “terminan arribando al mismo objetivo, que es el terrorismo, llámese urbano, llámese rural, como quiera llamarse”, y hay que tratarlos con “una sola denominación, que es la de grupos de terroristas”.
Según el presidente, cuando se trata de combatir el crimen no debe haber diferencias ni “mucho menos, una categorización que se le quiere dar a los bandidos” por parte de “sectores de la sociedad que lo que buscan es proteger a esos bandidos para que el Estado no pueda ejercer la acción punitiva y la fuerza legítima”.
El mandatario, sin embargo, no explicó cuáles son las diferencias de categorización ni qué sectores buscan proteger a los criminales.
De la Espriella, un abogado que hizo un gran patrimonio defendiendo narcotraficantes –algunos de los cuales lo acusaron de haberlos defraudado–, señaló que esa diferenciación “en este gobierno se acabó: todos son terroristas y los vamos a tratar como tal”.
El mandatario responsabilizó al anterior gobierno del presidente Gustavo Petro de haber propiciado un aumento exponencial de la criminalidad “por cuenta de la complicidad” que mantuvo con el crimen organizado, lo que ya ha sido rechazado en varias ocasiones por el exmandatario.
Sectores de la derecha colombiana consideran que los fracasados diálogos de paz que mantuvo el gobierno de Petro con diferentes grupos criminales fueron actos de “complicad” con esas organizaciones.
Proceso

