Oaxaca de Juárez, 8 de diciembre. Un conjunto de bacterias que habita en aguas del Golfo de México y que fue identificado por científicos mexicanos, demostró ser capaz de degradar cinco tipos diferentes de petróleo. Este hallazgo es parte de un proyecto interinstitucional llamado CIGOM, en el que participan investigadores de diferentes instituciones y que busca entender los mecanismos naturales de degradación del petróleo en caso de derrames.
La línea de investigación que encontró a los microorganismos que degradan petróleo es coordinada por el doctor Norberto Ulises García Cruz, de la Unidad Mérida del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav).
Como explica el Conacyt, en el Golfo de México, desde la superficie hasta los tres mil 500 metros de profundidad, existen bacterias que mediante diferentes estrategias degradan el petróleo.
Los consorcios microbianos están conformados por diferentes microorganismos que viven coordinadamente para contender con los cambios ambientales, así como para interactuar con otros organismos, como las plantas o animales, entre otros.
Como parte de la línea 4 de trabajo del CIGOM, llamada “Degradación natural de hidrocarburos”, el grupo de investigación conformado por Cinvestav, el Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM y el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) se ha encargado de aislar consorcios microbianos del ambiente marino de la columna de agua a diferentes profundidades en el Golfo de México.
“Lo que hacemos es poner estos consorcios microbianos a prueba con diferentes tipos de petróleo y en distintas condiciones para evaluar cuáles son sus capacidades. Por ejemplo, si le agregamos un gramo de petróleo, vemos cuánto consumen en un cierto periodo de tiempo, y qué compuestos degradan”, describió Norberto Ulises García Cruz, investigador del Cinvestav, unidad Mérida.
A cuatro años de iniciar el proyecto, se cuenta ya con la caracterización de un consorcio bacteriano aislado de la región de Perdido en el Golfo de México, que tiene la capacidad de degradar cinco tipos de petróleo: extraligero, ligero, mediano, pesado y extrapesado. “El extrapesado y el pesado son los más complejos, y no los degradan tan rápido como el ligero y el extraligero”, apuntó José Quinatzin García Maldonado, Catedrático Conacyt comisionado al Cinvestav Mérida.
COMUNIDADES BACTERIANAS. Como parte de los resultados obtenidos hasta el momento, los investigadores publicaron el artículo Assessment of the bacterial community structure in shallow and deep sediments of the Perdido Fold Belt region in the Gulf of Mexico, en el que se presentan las comunidades microbianas identificadas en esta región y sus variaciones a diversas profundidades.
“En este trabajo presentamos la caracterización de las comunidades microbianas en sedimentos de 11 estaciones en el polígono de Perdido, en el Golfo de México, en un gradiente de profundidad desde 20 hasta tres mil metros, mostrando cómo van cambiando las poblaciones, cuáles son los grupos que dominan y resaltando que en todas las muestras, independientemente de la estación y la profundidad, existen bacterias que han sido previamente reportadas como degradadoras de hidrocarburos”.
Todo el material biológico aislado por los tres institutos formará parte de una importante colección de microorganismos en la que se incluirán sus descripciones y mecanismos de acción. “Éste sería un acervo importante a nivel biotecnológico del proyecto”, indicó García Maldonado.
Las secuencias de identificación de las bacterias se almacenarán en un sitio web en el que se podrá visualizar gráficamente qué bacterias fueron identificadas como parte del proyecto y cuáles pueden ser potencialmente detectadas en el Golfo de México, además de que permitirá realizar algunos análisis en línea.
Adicionalmente, esto contribuirá a la generación de la línea base y el monitoreo ambiental, objetivo de la línea 2 del proyecto, que busca poder comparar los efectos de posibles contingencias con el estado actual del ecosistema.
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