Gerardo F. Castellanos Bolaños
Oaxaca de Juárez, 6 de junio. Algunos lugares del barrio han sido devorados por el tiempo y sepultados por el olvido como si nunca hubieran existido: El arco de piedra, la garita, la Ermita de la Soledad, la rayita, la pilita, los ahuehuetes, el ojito de agua, la fábrica de cerveza, los pasajuegos y el camino real.
ARCO TRIUNFAL
En la entrada principal de Santa María Oaxaca había un arco triunfal de piedra ocre que el general José María Morelos y Pavón mandó construir en diciembre de 1812 y fue destruido en 1957 por un automóvil que manejaba un vecino del barrio que vivía en División Oriente, se apellidaba Nava y era conocido como: el pata de cran, chocó contra una de sus columnas y el arco quedó semi destruido; cuando se amplió la Calzada Madero para introducir el drenaje y el agua potable fue demolido totalmente. De niño me toco ver el arco y olvidarlo.
En 1975 viajando de Cuautla a Cuernavaca por una carretera federal, al entrar a un poblado vi el arco, ahí estaba, igualito, del mismo material y tamaño; entonces recordé el que conocí a dos cuadras de mi casa en el Marquesado.
La entrada principal a la ciudad de Oaxaca es la Calzada Madero; originalmente cuentan que se llamó Avenida Morelos porque fue por donde hizo su entrada el Generalísimo Morelos —25 de noviembre de 1812—; empezaba en el arco triunfal que era la puerta de entrada o de salida de Oaxaca para los que viajaban a Puebla, al Distrito Federal o al norte de la República; estaba adoquinada en el centro y así llegaba hasta la pilita de El Marquesado (La pilita estaba en la esquina que forman la Calzada Madero, Juan de la Barrera y la Diagonal que baja de División Oriente). Con el temblor del 13 de enero de 1931 se hicieron cuatro grietas a lo largo de esta parte de la calzada.
En la tercer década del siglo XX del arco a la pilita no había casas; había algunas cercas de carrizo, chichicaste, órganos, casahuates, guajales, huizaches, árboles de nanches, de cuajilote, de zapote, zompantles y magueyeras; del cerro bajaban dos arroyos hasta llegar al río, uno grande en lo que hoy es la Calle Juan Escutia y otro en lo que hoy es la Calle Montes de Oca. La Calzada Madero era la única calle pavimentada del barrio y las banquetas tenían una guarnición de cantera verde labrada y enterrada verticalmente, sin pavimento.
LA GARITA
Pasando el arco a la izquierda estaba la garita; era una aduana donde los comerciantes pagaban peaje por introducir o sacar, en carretas, sus mercaderías a Oaxaca; la construcción cimentada en la roca viva del píe del cerro, de 3 x 3 mts., de adobe, con techo catalán; tenía una puerta y una ventana que daban a la calzada; la garita tenía una población de un fiscal, un ayudante y una ronda de rurales apostados allí para la vigilancia y cobro de las alcabalas.
De la Garita partió, rumbo al centro de la ciudad la primera marcha de protesta que me tocó ver; era el año de 1952 y me impresionó tanto que aún puedo oír los gritos llenos de rabia en contra de un gobernador odiado, Manuel Mayoral Heredia al que el pueblo acusaba airadamente de ladrón, déspota, enfermo de soberbia, cínico e ignorante. Para echarlo del poder el comercio cerró sus puertas y el pueblo se declaró en huelga de hambre.
LA RAYITA
El arco, la Ermita de La Soledad y la garita se encontraban situados a la misma altura (dónde hoy esta el Monumento a los Niños Héroes). En el extremo opuesto del pueblo, a lo que ha sido la frontera de El Marquesado con la ciudad de Oaxaca, los lugareños lo conocemos como La Rayita, que es el nombre con el que reconocemos realmente al Mercado IV Centenario por el lugar en el que encuentra. En 1563, ya existía un tianguis muy grande en La Raya al que venían a comprar los habitantes de Antequera.
El pueblo estaba limitado al norte por el cerro del Fortín, al sur por el Río Atoyac, al oriente por La Raya y al poniente por la garita de El Marquesado.
LA ERMITA DE LA SOLEDAD
Pasando el lugar dónde estaba el arco a la derecha aún está la única ermita que queda en Oaxaca de la época del Virreinato, la Ermita de La Soledad. A principios de 1900 se le anexo una capilla de ladrillo con techo de vigas y teja; con el paso del tiempo el techo se fue deteriorando hasta que se cayó y la capilla fue abandonada por los feligreses; así estuvo hasta 1956 en que los vecinos del rumbo dieron su tequio y la reconstruyeron; actualmente el matrimonio de Concepción y Antonio Jiménez la cuidan y le dan mantenimiento; el encargo de cuidar la Capilla lo heredó el Sr. Antonio de su padre Atanasio Antonio Jiménez Méndez —Baldo— con la autorización y supervisión del párroco de Santa María.
