Jorge Castañeda
Bahías de Huatulco, Oaxaca 15 de mayo. Mientras que miles de personas en las Bahías de Huatulco padecemos la escasez de agua potable, particularmente en esta temporada de estiaje, debido a los cortes en el suministro que implementa el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) en los diversos sectores de este destino turístico, la inmensa mayoría de los negocios de lavado de autos que aquí existen no utilizan agua tratada para prestar el servicio.
En diversas manzanas de La Crucecita, en el Sector H, así como en calles de Santa Cruz, e incluso en la mayoría de los sectores populares, los establecimientos que se dedican a esta actividad se han multiplicado, sin que exista ninguna autoridad que les obligue a utilizar sólo agua tratada, como ocurre en la mayor parte de las ciudades del país.
Ante la falta de una legislación específica que prohíba abrir este tipo de establecimientos si no cuentan con conexión a la red de agua tratada que utiliza FONATUR para el riego de jardines y plantas de camellones, y ante la absoluta carencia de voluntad para poner el mínimo orden en esta materia, este tipo de negocios siguen proliferando, a pesar de que es evidente la escasez, cada vez más acentuada, del vital líquido, especialmente en los sectores populares, en donde las personas muchas veces se pasan más de tres días sin una gota de agua.

Es absurdo, y hasta criminal, que la inmensa mayoría de los establecimientos de auto lavado que existen en este destino turístico que presume de ser sustentable, y aún en las colonias, barrios y comunidades del municipio, utilicen miles de litros de agua potable todos los días, cuando esto está prohibido y hasta penado en ciudades importantes del país.
Y es que se calcula que un negocio de este tipo utiliza entre 100 y hasta 200 litros de agua por cada vehículo lavado.
Pero tal parece que a las autoridades municipales de Santa María Huatulco, particularmente las que dicen que “trabajan” en regidurías o direcciones de Ecología y Comercio, les importa un comino que esto siga ocurriendo, tal vez porque se asegura en los corrillos políticos que muchos de los verdaderos propietarios de estos locales, a todas luces improvisados, son ex funcionarios de gobiernos estatales o municipales anteriores, tienen que ver con personal del actual ayuntamiento, o presumen ser familiares, compadres o amigos de unos o de otros.
Ojalá y algún día, no muy lejano, alguien se ocupe de impulsar negocios de este tipo (que son indispensables), pero que utilicen únicamente agua tratada, o bien novedosos productos como aceites, ceras o polímeros que evitan que se utilice agua, y que ya existen desde hace varios años en México.
Incluso, existen franquicias en nuestro país que no utilizan una sola gota de agua para el lavado de vehículos y que están en operación desde 2012 con pleno éxito en la Ciudad de México, en algunos municipios del Estado de México, así como en otras entidades como Puebla, Campeche y Chihuahua.
Dichos negocios son conocidos como ecolavados o autolavados en seco, y son muy populares en países desarrollados, en los que personas y autoridades han entendido la imperiosa necesidad de preservar el agua.
Escribidor: Jorge Castañeda
Director Editorial foroambiental.com.mx
