Sarai Jiménez
Oaxaca de Juárez, 21 de julio. El arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, recomendó a todos los oaxaqueños recibir a los visitantes de manera correcta, ya que aquí se vive del turismo y muchos de los visitantes adquieren las artesanías que aquí se producen.
Durante la homilía dominical que encabezó en la Catedral Metropolitana, pidió a todos ser buenos anfitriones, platicar con los turistas, hablar de las riquezas y pobrezas, de lo que hay, y documentarse para poder responder sin inventar cosas. 

“No se puede decir que no se necesita de los turistas, al contrario, se debe realizar lo necesario para que disfruten de manera adecuada, presentarles lo que es la entidad, con su alegría, la cual se expresa a través de bailes, música y gestos a pesar de las carencias que aún se tienen.
“Que ninguna de las personas levante la mano en contra de los demás, que el pueblo viva en paz, que no se tengan lágrimas ni sufrimientos, que no se tengan secuestros ni robos”, demandó el jerarca de la Iglesia Católica.
Insistió que los domingos se tienen que hacer tres cosas importantes: participar en la misa, descansar de las actividades ordinarias y disfrutar de la familia.
En ese sentido, recordó el encuentro que Jesús tuvo con la familia de Lázaro, cuando llegó a su casa de Betania para descansar, visitarlos y dialogar con ellos.

“Martha hizo un reclamo, porque la dejaron sola con todo el trabajo, y dijo que había cosas más importantes como escuchar al Señor, por ello en la actualidad debemos de analizar que importancia se le da al diálogo con Dios y el tiempo que se le dedica a esta actividad”.
“No solo se trata de persignarse para ir a trabajar y para ir a dormir, debe platicarse con Dios, contarle sobre los proyectos que se tienen, estar un momento con él, aún cuando se tengan otras actividades que son importantes”.
Aseguró que a veces por ese descuido se anda mal, desencantados, sin sentido, hartos de la vida, porque no se le dice a Dios que se tienen sufrimientos, preocupaciones y dolores que afectan y dañan.
“Para tener sentido al dolor, al sufrimiento, debe tenerse un diálogo con Dios, y se podrá observar un cambio, una renovación, cuando se inclinan las vivencias con Dios, con su palabra, la vida se ve de forma diferente, por lo que debemos de dedicar un rato a Dios”.
“Se puede imitar a María que se puso a los pies de Jesús para escucharlo, cada uno podría acudir al Sagrario, o buscar a Dios desde el mismo hogar en compañía de toda la familia”, puntualizó.
