Oaxaca de Juárez, 8 de mayo. Hay fiesta en mi pueblo; / las campanas lo dicen riendo, / lo gritan ufanas / con su vario son, / tocad recio, más recio, campanas / de mi corazón.
Mi pueblo, Capulánpam de Méndez, recibió el reconocimiento de Pueblo Mágico que le otorgó la Secretaría de Turismo, SECTUR, por la magia que emana en cada una de sus manifestaciones socio – culturales y que significan una oportunidad para el aprovechamiento turístico.
Este Pueblo zapoteco ha conservado sus tradiciones y costumbres, y ha enriquecido su cultura manteniendo los valores fundamentales. Además de que defiende su música autóctona y su medicina tradicional.
Los pueblos zapotecas de esta área, por herencia tienen un fuerte lazo con su entorno natural. Se dice que “el señor de las montañas” una deidad zapoteca conocida como Guzio, vive en la Sierra Norte y que cuida de la gente de la montaña.
El calor humano, el baile con las marmotas, figuras y canastas enfloradas y los fuegos pirotécnicos hacen que el frío, normal en temporada de frío y propio en este Pueblo, ni se sienta.
Capulálpam de Méndez fue un asentamiento zapoteco fundado por el rey Zaachila I; entre los años de 1386 a 1420. Zaachila I subió a la Sierra buscando tierras fértiles para establecer pueblos. Así surgen: Guelatao, Ixtlán, Teococuilco, Zoquiapan, Yatareni, Abejones, Jaltianguis, Aloapan, Analco, Chicomezúchil, Ixtepeji y los Pueblos Mancomunados.
Gozaban de libertad y había intercambio cultural y comercial con los Valles Centrales, la Costa y la Mixteca a donde vendían maíz, grana, duraznos, aguacates, membrillo, cerezas y moras, principalmente.
Llama mi atención el hecho de que en esta comunidad no se hable el zapoteco.
Recibe el nombre de Capulálpam por la abundancia del árbol capulin; que en lengua náhuatl significa: “tierra del árbol de capulin” y Méndez en honor a Miguel Méndez Hernández, organizador e iniciador del Partido Liberal, catedrático del Instituto de Ciencias y Artes del Estado de Oaxaca.
Junto con Benito Juárez y Marcos Pérez forman la Trilogía Serrana.
“Hay fiesta en mi pueblo; / las campanas lo dicen riendo, /lo gritan ufanas / con su vario son, / tocad recio, más recio, campanas /de mi corazón”.
El templo de San Mateo, patrono del pueblo es un edificio terminado a fines del siglo XVII. La fachada está decorada con dos portadas, en las que se combinan elementos barrocos y clasicistas. Este templo es notable por ser uno de los pocos que aún conservan el techo de madera recubierta de teja, así como por la colección de 15 retablos de estilo barroco y churrigueresco.
En el Centro de Medicina Tradicional, los médicos tradicionales comparten su experiencia ancestral a través de “limpias”, masajes o reconfortantes baños de temascal, y ofrecen medicamentos naturales elaborados por ellos mismos.
Se deben visitar: el paraje “Los Sabinos” con añejos árboles de esta especie, “El Calvario”, que es un mirador que brinda una panorámica espectacular de toda la población. La “Cueva del Arroyo”, donde la naturaleza ha dado forma a diferentes y caprichosas figuras; otro recorrido a pie o en bicicleta de montaña es al paraje llamado “La Y” en el que puedes admirar bosques de pino y encino, así como especies de bromelias, helechos, hongos, y una gran diversidad de aves.
En 1775 al descubrir oro en la mina de Dolores, se fundó la primera hacienda con beneficio de oro y plata; aseguran los viejos del pueblo que desde esa época empezaron a llegar españoles enfermos de codicia.
En 1851 el pueblo era encomienda del español, Juan Muñoz Cañedo. El pueblo lo formaban cuatro barrios que tributaban de manera independiente.
Y hablando de la fiesta, la Calenda Floral la preside la Señorita Pueblo Mágico que es acompañada de sus princesas y por la autoridad municipal, el Comité de Radicados en la ciudad de Oaxaca, Comisariado de Bienes Comunales, Comité de Pueblo Mágico, el Club Vivir 70 y más, Las 3 Eses, la Casa de la Cultura, Cebetis; las bandas de música de viento invitadas y los monos de calenda, por supuesto. En resumen participan adultos, jóvenes y niños, es decir todo el pueblo.
Para esta fiesta algunos vecinos visten a la usanza tradicional. Mujeres con el pelo largo trenzado, blusa de manga corta, bordada, pañoleta en el cuello con las puntas clavadas en la cintura, rebozo, nagua estampada de algodón y encima el mandil, huaraches de pié de gallo; los hombres con camisa de manga larga, con cuello de mestizo y calzón, hechos con manta blanca; huaraches; sombrero de panza de burro negro, con la copa en pico, el ala angosta y el jorongo de lana, doblado al hombro y cruzado en diagonal.
Hombres y mujeres, portan marmotas que atraen la atención por sus colores y formas. Son, más o menos de ochenta centímetros de diámetro, de colores verticales, en gajos y con barbas de 20 cms. al final; el asta es de madera de pino, redonda, de 3.5 centímetros de grueso y de 1.80 mts. de largo. Las de los niños son un poco más chicas. Algunas señoras cargan, en lugar de marmotas; figuras planas de mujer hecha con papel de china. En total son más de 20 marmotas llamando al pueblo a la fiesta grande, durante la procesión las hacen girar para darle más vistosidad a los colores y vuelo a las barbas.
Mujeres y niñas portan en la cabeza o en el hombro canastas con flores naturales y artificiales, que hacen pensar, y reconocer, el antecedente de nuestras Chinas Oaxaqueñas.
Al final del recorrido, en el atrio del templo se hace el concurso de marmotas, canastas y figuras. El jurado calificador se integra por ciudadanos previamente elegidos que entregan los premios a los ganadores.
A continuación se queman los fuegos artificiales y en el parque central cierra el programa de este sábado un baile popular.
Las actividades del domingo inician en la escuela primaria con concursos para niños: de aro y trompo y en el campo de futbol uno de papalotes. Sigue una muestra gastronómica en el Andador Turístico y la Feria del Mezcal Sierra Juárez.
A medio día, en el Parque Central se puede escuchar la audición de bandas de viento invitadas y presenciar el programa socio cultural que termina con una comida sin costo para todos los visitantes.
“Y entre tanto las locas campanas / ufanas seguía con su alegre son. / Reían, reían / como si riesen en mi corazón”.
Desde Santa María Oaxaca
castilan.gerardo.castellanos@gmail.com

