Oaxaca de Juárez, 13 de julio. Otra vez el espejismo, nuestra vocación turística, otra vez ilusionando al pueblo con la Guelaguetza y que se espera una derrama económica importante ¡Basta de mentiras!
El gobernador de Oaxaca Salomón Jara, lleva el mismo rumbo de sus criticados antecesores. Los mismos triques, comerciantes de artesanías, en la Alameda de León, los del Jardín Labastida, los de Santo Domingo, puros mercaditos de artesanía. ¿Para eso cierran las calles? Acaso piensan que haciendo de la ciudad un mercado, es como se hace infraestructura, eso es atraso, eso es no tener idea de lo que es la industria turística.
¿Pero, cómo empezó este engaño? ¿Cómo empieza el espejismo? Esto empieza en 1932, con el descubrimiento de la tumba 7 de Monte Albán por parte del arqueólogo Alfonso Caso, (este es el más rico descubrimiento en territorio mexicano en lo que a objetos de oro se refiere). Además, gracias a las exploraciones de Caso, fue descubierto un gran número de edificaciones habitacionales, cívico-administrativas y religiosas; amén de numerosas tumbas, entre ellas las célebres tumbas 7, 104, 105, y 107. Esto fue importante, claro, pero no nos hizo turísticos.
En 1932 la ciudad de Oaxaca se encontraba devastada por los temblores ocurridos entre 1928 y 1931, la economía estaba destrozada, luego entonces, se pensó en hacer un Encuentro Racial; donde lo que se pretendía, era atraer a los oaxaqueños que vivían en la ciudad de México (que había huido, en busca de oportunidades), para que vinieran a gastar sus ahorros en una fiesta regional, no se pensó en el turismo, ni en el indigenismo; sólo se trataba de que los paisanos que vivían en la ciudad de México, vinieran a reencontrarse con su pasado y de paso que gastaran su dinero aquí, en la ciudad de Oaxaca, para dinamizar la depauperada economía oaxaqueña.
Después de varios años, el Encuentro Racial, se transformó en Fiesta del Lunes del Cerro, siendo una fiesta regional, y hasta aquí, nada de turístico. Pero llegan los setentas, María Sabina y los hippies, y es entonces cuando nos hacemos famosos a nivel mundial, pero que quede claro; nos hicimos famosos por María Sabina y los hongos alucinantes ¡No por la Fiesta del Lunes del Cerro!
Nos hicimos famosos por la portada del Times con la foto de María Sabina, por la revista Vogue con un reportaje de Fernando Benítez, y por la aparición del libro; El hongo maravilloso Teonanácatl Micolatría en Mesoamérica, de Robert Gordon Wasson. Dichas publicaciones lanzan a la fama a María Sabina, esto, y el movimiento hippie en búsqueda de la experiencia psicodélica, es lo que hace famoso a Oaxaca, que no la Guelaguetza.
Oaxaca se ve invadida por los hippies, y es ahí donde inicia el espejismo, se construye el Auditorio Guelaguetza 1974-1975, y entonces se dice que Oaxaca es una ciudad turística. Pero no, solamente era llamada a nivel internacional, El Paraíso de los Hippies.
Pero en fin, es en los setentas donde se inventa el mito de la Guelaguetza, el mito de que Oaxaca es turística, que somos turísticos y que Oaxaca vive del turismo. Siendo que hasta la fecha, Oaxaca se mantiene primeramente por el presupuesto federal, en segundo lugar por las remesas de los paisanos que trabajan en USA, y en tercer lugar por la burocracia federal, estatal y municipal.
Desde los setentas, se dijo que la vocación de Oaxaca era turística, sí, pero tal vez se pensó que con eso bastaba, nunca se invirtió en infraestructura, y así hasta la fecha, nadie ha invertido en infraestructura turística.
Según la Secretaría de Turismo, vamos a tener la visita de miles de turistas en esta Guelaguetza, suena bien, pero, ¿de qué derrama económica estamos hablando? Porque hoy, con el gobierno Salomón Jara, seguimos con el mismo espejismo.
No hay mucha magia, quesque somos turísticos, a ver, ¿cuánto captamos de divisas por el turismo?, porque capta más Tlacolula o cualquier otro municipio, con sus migrantes trabajando en Estados Unidos; que el mito del turismo de Oaxaca. Hablando claro y liso, ¿Cuánto representa del PIB el turismo en Oaxaca?
¿Quiénes son los fuertes en turismo en la República Mexicana? El DF, Cancún, Acapulco… ¿y por qué el DF? Por la infraestructura, ahí están los grandes hoteles, los teatros, los parques de diversiones, los centros nocturnos, en fin, ¡la infraestructura! Lo mismo pasa con Acapulco, no basta tener una hermosa bahía, se necesita una buena infraestructura. Y de la misma manera, a Cancún no le basta con tener playas bellas, tienen la infraestructura.
No somos turísticos, no tenemos infraestructura, ¡no presumamos de lo que no tenemos! El error del sexenio de Jara, es darle continuismo a ese espejismo.
El gobierno de Salomón, ha destrozado una de las cuatro temporadas turísticas que tiene Oaxaca, la de la Guelaguetza. La promoción, preparación y ejecución del espectáculo; ha sido deformado y corrompido, hasta el punto de que hoy, esa temporada de la Guelaguetza que le venía bien a la depauperada economía oaxaqueña, ha llegado a su fin. Cuatro años le bastaron a Jara para conseguirlo.
Salomón Jara ya está en la recta final de su sexenio, y parece ser que solamente le interesó construir infraestructura para la iniciativa privada, regalándoles calles y facilitando sus proyectos. Desgraciadamente, un estadio de beisbol y un centro comercial, no abonan en nada para la infraestructura turística que necesita Oaxaca. Simplemente son negocios privados.
¡Suerte! y hasta los próximos Lunes y Jueves De Análisis Político.
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